Despidos en Manfico: los obreros tomaron la fábrica

Los trabajadores de la empresa MANFICO (empresa que se dedica a producir derivados de la carne), ubicada en el kilometro 191,5 de la ruta 39 entre las localidades de Rocamora y Basavilbaso en Entre Ríos, han tomado la planta en reclamo por despidos y pagos adeudado, bloqueando el ingreso y egreso de mercaderías.

En protesta ante los reiterados incumplimientos de la patronal, en la cancelación del pago de dos semanas y media, y ante el despido de siete trabajadores (algunos de los cuales contaban con varios años de antigüedad en la empresa), los obreros han decidido democráticamente en asamblea tomar esta medida de fuerza.

La excusa de la empresa es que la misma se encuentra “pasando un mal momento económico y que la planta no genera lo suficiente para pagar a los trabajadores”[1]. En ese sentido, en las cartas documentos enviadas a los trabajadores se justifican los despidos en “preservar la continuidad de la empresa”. Es así que la patronal decidió incumplir un compromiso previo de no despedir trabajadores. Las cartas documentos cayeron como un balde de agua fría en los trabajadores (algunos despedidos tenían más de 25 años en la empresa), que resistieron tales medidas. De acuerdo a lo que señala un obrero, si no se tomaba dicha medida de acción directa, el objetivo de la patronal era reducir los puestos laborales a 17 (de los 42 que se encontraban trabajando en la empresa).

Este conflicto, a pesar de la coyuntura de recesión que intensifica el proceso de centralización de capital (que golpea a los capitales menos concentrados en favor de los más concentrados), no es novedosa. Javier Spomer, el delegado de la empresa por el Sindicato de la Carne, recordó que ya se reunieron con representantes de la firma, en el Ministerio de Trabajo en Paraná, quiénes pretendían reducir las horas pagas de trabajo de 80 a 50 horas, cuando la postura gremial era fijarlas en 70. Finalmente, la empresa decidió unilateralmente rebajar las horas a 50. Al mismo tiempo, el delegado sostuvo que es “costumbre” de la empresa el pagar fuera de término. A su vez, los recortes de personal vienen de tiempo atrás: el mismo delegado sostuvo que hace algunos años la empresa contaba con 80 trabajadores  y cerró una de sus partes que se dedicaba a moler[2].

Desde el Sindicato de la Carne, ahora se espera la intervención del Ministerio de Trabajo que dicte la conciliación obligatoria que reincorpore temporalmente a los despedidos. Sin embargo, los trabajadores no debemos sembrar demasiadas expectativas en los mecanismos institucionales de resolución de conflictos del Estado. El pasado reciente entrerriano ha dado sobradas muestras que está herramienta términa siendo más funcional a los empresarios, quiénes ganan tiempo y frenan las medidas de fuerza mientras ni siquiera asisten a las audiencias.

Los despidos que se generalizan en el escenario obrero a nivel nacional no son ajenos ni nuevos en la realidad político-económica entrerriana. En los últimos años se registraron despidos en distintas empresas de diferentes ramas de la producción: en Redengas (Paraná), la textil Ejemplar (Paraná), Fepasa (Concepción del Uruguay) y Baggio (Gualeguaychú), por mencionar los casos que alcanzaron repercusión mediática. Lamentablemente, todos estos conflictos tuvieron un final similar que fue desfavorable para la realidad de sus trabajadores. Todos estos conflictos adolecieron de una misma carencia: un movimiento obrero organizado, independiente, con una buena disposición a la lucha anti-patronal. La falta de acciones coordinadas, de solidaridad entre los conflictos, redundaron en un aislamiento que, ante una relación de fuerzas y objetivas desfavorables para las fuerzas obreras, terminaron en una derrota anunciada en todos los casos.

“La hegemonía nace de la fabrica”, como bien sostuvo ese gran combatiente marxista que fue Antonio Gramsci, y la decisión que tomaron los trabajadores fue la de ocupar el lugar donde dejan gran parte de sus vidas, desconociendo la propiedad privada burguesa que se asienta sobre la expropiación de las fuerzas humanas que ponen en funcionamiento la producción y que generan las ganancias de los empresarios que, cuándo las ven amenazadas, toman a esos trabajadores como la variable de ajuste. Expulsar a trabajadores implica no solo dejar al desamparo a las familias de los despedidos, sino incrementar e intensificar la explotación de los que permanecen en sus puestos laborales para que esas ganancias no mermen. Solo con la organización y la lucha de los trabajadores, indepedientes de sus patrones y fortaleciendo las instancias  de toma de decisiones democráticas, de base y las instancias de coordinación, intercambio y solidaridad con otros colectivos obreros y combativos se pueden contrarrestar esta ofensiva empresaria.

¡SOLIDARIDAD CON LOS TRABAJADORES DE MANFICO!

¡TODOS ADENTRO!

¡POR UN PLAN DE LUCHA NACIONAL PARA FRENAR LOS DESPIDOS Y EL AVANCE DEL AJUSTE!

Alejo Mayor (Organización Política Estrella Roja).

[1]     http://www.elonce.com/secciones/economicas/467482-obreros-tomaron-fnabrica-entrerriana-por-despidos-y-retrasos-en-pagos.htm

[2]     Revista Análisis “Los trabajadores de Manfico tomaron la planta por el despido de siete de sus pares”, 29/06/16

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