Nota central El Roble N° 106 de Noviembre: “Las mujeres copamos las calles”

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Históricamente la lucha de las mujeres, con idas y vueltas, acuerdos y desacuerdos, se centró en discutir y poder cambiar las formas de ser, sentir y actuar de las mujeres, construidas desde una visón machista, que nos limitaban al ámbito privado del hogar, al cuidado de los hijos y las tareas domésticas.

A paso firme pero lento, los movimientos de mujeres fueron cobrando relevancia política a nivel social, siendo un claro ejemplo de ello la primera y multitudinaria marcha denominada “Ni una menos”. A un año esta primera convocatoria, marchamos nuevamente, unidas para que dejen de violentarnos, para que dejen de descartarnos, para que dejen de matarnos. Por las que faltan y por las que están y por las que van a faltar si no luchamos.

En octubre nos reunimos en el Encuentro Nacional de Mujeres que en su número 31 fue en Rosario. Luego de dos días de debates en 69 talleres, llegó el momento de la marcha, que por primera vez iba a pasar por la Catedral de manera generalizada, a diferencias de años anteriores en los cuales sólo algunas columnas se hacían presentes y otras, tomaban otros rumbos.

Éramos más de 70.000 mujeres, ¿Qué pasó en esa marcha?, juntas y hermanadas, cantándole al patriarcado, a los machistas, pidiendo aborto legal, seguro y gratuito… Invitando a otras mujeres –que miraban desde sus balcones o desde sus ventanas- que se unan a la lucha; exigimos respuestas.

En la Catedral, la policía ya estaba preparada… una vez más nos esperó con balas de gomas y gases, esperando que pase algo, cualquier cosa (un grito, una botella, una piedra) que “justifique” su brutalidad, su misoginia, su represión.

En ese fin de semana, más mujeres fueron asesinadas, el caso más resonante, por su brutalidad, fue el Lucía Pérez la adolescente de Mar del Plata Fue “la gota que rebalsó el vaso” para la convocatoria al primer paro nacional de mujeres y la marcha del 19 de octubre.

Una vez más las mujeres organizadas para exigir que “paren de matarnos porque Vivas nos queremos”, se calcularon alrededor de 400.000 personas. Volvimos a las calles para tomarlas, para quedarnos, para clarificar que si tocan a una respondemos todas.  Las cifras de femicidios no cae, y las denuncias por violencia de género crecen significativamente, cada 30 horas es asesinada una mujer por el simple hecho de ser mujer.

El machismo que no se ve

Detrás de estas muertes hay causas profundas. Estos hombres, al igual que todxs nostrxs fuimos criadxs en una sociedad machista, con valores que nos dicen que los hombres son fuertes, valientes, no lloran, son los encargados de mantener a su familia. Las mujeres tenemos la tarea central de organizar la casa, somos más sensibles, histéricas, pacientes. Aunque trabajemos fuera del hogar también somos responsables de hacer la comida, lavar la ropa y mantener la casa limpia. Y ese trabajo lo hacemos para toda la familia y ese trabajo no es pago. Al igual que los hombres trabajadores, trabajamos para otros, y además lo hacemos en el hogar, para nuestra familia. Por eso, fruto de esta división de tareas machista, las mujeres no somos iguales a los hombres y esto se ve aunque no nos peguen, no nos violen ni nos maten. Lo vemos porque en los medios nos tratan como objetos (basta ver cualquier publicidad o Tinelli), en la calle nos tratan como objetos cuando nos dicen “piropos”, porque no somos muñecas ni un pedazo de carne para que opinen sobre nosotras. Este sistema además

Solo con la unidad podemos frenar la represión

Frente a la represión en la marcha de Rosario tenemos que preguntarnos qué hacer cuando es la policía la que no nos deja expresar nuestros reclamos. ¿Está mal movilizarnos, ocupar las calles, escrachar a los poderosos? ¿Está mal gritar frente a la Iglesia que tiene curas abusadores de menores? Es la Iglesia la que se opone al aborto legal, la que encubre a violadores, que está detrás de redes de pedofilia, la que educa en muchísimas escuelas católicas a niños, niñas y adolescentes que el sexo es un pecado y que la mujer debe ser madre porque es su naturaleza, la que recibe dinero del Estado. Es la misma Iglesia la que fue parte de la organización y sostén del golpe del 76. Por todo eso y más es que la Iglesia es un lugar importante de nuestros reclamos. Junto a la policía, la justicia y los gobiernos no nos dejan que les gritemos tantas verdades en la cara. ¿Por qué no se indigna la gente cuando los poderosos ejercen la violencia sobre nosotras? Estamos cansadas de ser maltratadas, de tener trabajos precarios, de ganar menos que los hombres, de que no reconozcan las tareas domésticas como un trabajo. Estamos hartas de hacer denuncias en comisarías donde nos humillan y encubren a los violentos, de que los médicos nos denuncien porque nos hicimos un aborto y necesitamos asistencia. Si estamos juntas en las calles, tenemos que defendernos. ¿Qué hubiese pasado si las 70.000 seguíamos en la marcha a defender a las mujeres que estaban siendo atacadas por la policía? Lograron dividirnos pero solo si logramos la unidad vamos a poder avanzar por nuestros derechos.

El problema de género…

¿En qué se diferencia la violencia de género de otras violencias?

Es un tipo de violencia que se centra en considerar a las mujeres como inferiores, menos capaces, débiles. También sufren violencia de género los gays, trans, travestis, lesbianas, bisexuales y personas que no son aceptadas por su identidad.  Se expresa de maneras o menos directas. Es anterior al capitalismo, y viene sobreviviendo a muchos sistemas económicos.  El asesinato es una de las formas más extremas. También es violento un hombre que no te deja administrar el dinero, que tiene celos, que no te deja salir con tus amigas/os, que no quiere que te pongas cierta ropa. Piensa que le pertenecés. Es violento tener que hacerte un aborto a escondidas. Es violento que por ser mujer tengas miedo de salir a la calle, de que te toquen, te violen. Es violento que cientos de chicas sean secuestradas para venderlas en redes de trata. Esa violencia no la sufren, en general, los hombres o no al menos quienes cumplen con las normas que dicen cómo tiene que ser un hombre.

…y el problema de clase

Pero no todas las mujeres sufren estos problemas de la misma manera. Somos las mujeres trabajadoras las que no llegamos a fin de mes, quienes trabajamos dentro y fuera de la casa con jornadas agobiantes; las que si tenemos que abortar tenemos que hacerlos en lugares muy precarios con peligro de sufrir infecciones, quienes soportamos muchas formas de violencia de nuestras parejas por miedo a no poder mantener a nuestrxs hijxs. En momentos de crisis económica son, en general, las mujeres quienes se ponen a la cabeza de las luchas, como sucedió durante el 2001. Las vidas que nos arrebata la policía en los barrios, son en su mayoría jóvenes y pobres; los accidentes laborales, las horas de viaje y las largas jornadas laborales, la desocupación, el aumento de precios… son problemas que nos afectan como clase. Por eso, la lucha de las mujeres no puede estar aislada, tiene que estar de la mano otros problemas de la clase trabajadora y tenemos que buscar la unidad.

Busquemos la unidad de quienes padecemos distintas opresiones, pero sepamos que así como todas las luchas tienen sus particularidades, la violencia de género necesita de protagonistas que se rebelen y empiecen a ocupar espacios que les fueron negados sistemáticamente.

Noelia Stoner.

 

Paro de mujeres y movilización

Por primera vez en nuestra historia se convocó a un paro de mujeres como medida para visibilizar que “si mi vida no vale, produzcan sin mi”. Tenemos algunos antecedentes en países como Finlandia pero sin dudas es una propuesta que es novedosa como  medida de protesta. Si bien trajo muchos debates en torno a si podían o no parar los hombres, es importante dejar en claro que este paro no fue en contra de los hombres sino como forma de visibilizar nuestros roles y espacios sociales. El paro se sintió mucho más dentro del empleo público, donde ATE por ejemplo convocó a un paro de una hora. Si bien fue solo una muestra de lo que es un paro total fue un puntapié para discutir con muchxs compañerxs sobre la violencia de género, la igualdad, la necesidad de la unidad.

Sumado al paro, hubo cortes de calles, bocinazos en contra de los femicidios, mujeres vestidas de negro, mucha fuerza que se fue sumando durante todo el día, hasta llegar a la movilización de las 17 Hs. desde el Obelisco a Plaza de Mayo. Se calcularon 400.000 personas y pese a la lluvia y el frío el microcentro estaba colmado de personas que salieron a decir basta a la violencia contra las mujeres.

Es un principio de unidad en las calles y tenemos que avanzar en organización, pensar acciones colectivas. Tenemos que mostrar la relación entre las redes de  trata, la prostitución y la policía, porque las personas no somos una mercancía; es necesario exigir el aborto legal, junto con educación sexual integral y recursos que nos garanticen los métodos anticonceptivos para que no haya Ni una menos por abortos clandestinos.  Falta mucho por construir. Tenemos que desarmar las formas de violencia que se ejercen desde los poderes estatales y desde nuestras formas de vida cotidiana porque la dominación y la violencia machista forman parte de este sistema burgués que dicta que todo se compra, se usa, se vende o se tira.

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