Internacional: El pequeño presidente

fora temer

El presidente Temer fue entrevistado por el presidente de JBS, el mayor frigorífico del mundo. En una conversación particular, en la residencia presidencial, articulaban la obstrucción de la justicia y la recepción de coimas. Un motivo evidente para el juicio a Dilma. Sería cuestión de tiempo la caída prematura de otro presidente, pero días después de la divulgación de las escuchas, Temer convocaba a las fuerzas armadas para reprimir las protestas contra su gobierno.

¿Cómo se mantiene un presidente acusado de crímenes de corrupción? Con la república en el suelo ante la plutocracia (un gobierno de ricos).

La anulación del resultado de las urnas por una mayoría parlamentaria circunstancial y la criminalización de las organizaciones de izquierda por los grandes medios y el poder judicial, convirtió a la república en mera despachante del capital.

Poco importa quien sea presidente, basta que esté asentado en burócratas  capaces de operar una mayoría  para la aprobación de las leyes que llegan selladas de las cumbres industriales y financieras.

A pesar de que surgen aún más puebladas contra el presidente, reclamando su renuncia y condena, el tablero sería reorganizado a través de elecciones presidenciales indirectas.

Rodrigo Maia, presidente de la cámara y vicepresidente de la república, eventual responsable de organizar tales elecciones, declaró que “la agenda del congreso es la agenda del mercado“. Esto vale tanto para las leyes aprobadas a granel como para la elección de un presidente. No hay ni la apariencia de república en Brasil, el poder está desnudo.

La mayoría de los partidos de izquierda, como el PT y el PC de Brasil, apuestan a la caída de Temer y en influir en quién sea su sucesor, mientras que construyen las grandes protestas, apuestan a dos caballos. Hasta es una preocupación de la elite política salvar a Temer de la policía federal, del ministerio público y de algunos jueces vestidos de justicieros.

Los líderes partidistas se descalifican en público, pero están en diálogo para llevar a la clase política a aguas tranquilas. La principal interlocución es entre los ex presidentes Fernando Cardoso y Lula, ambos denunciados.

El campo de la izquierda ahora está alineado a la opinión pública. La mayoría de la población está a favor de la salida de Temer, de elecciones directas y contra las reformas neoliberales. La enmienda directa ya se ha convertido en la principal bandera, resucitada de la polarización entre la sociedad civil y la dictadura militar. El objetivo es elegir a Lula y recuperar el sufragio con elecciones directas este año. En segundo plano, barrer las reformas neoliberales, asegurando el Estado como principal actor del desarrollo y garante de los derechos sociales. Las grandes movilizaciones son comunes, aunque escondidas por los grandes medios.

La mayor manifestación contó con cientos de miles de personas y fue organizada por las principales centrales sindicales, los movimientos sociales urbanos, rurales y colectivos autónomos y anarquistas.

En Brasilia, fueron incendiados edificios, enfrentamientos abiertos con la policía, arrestos y agresiones arbitrarias de manifestantes. El expediente se cerró en los ministerios y en los tribunales.

Sin embargo, el congreso continuó funcionando, porque el presidente de la cámara solicitó el apoyo de la Fuerza Nacional, un cuerpo formado por militares estatales para la contención de crisis de la seguridad pública.

El apurado oportunismo del presidente se transformó en el pedido de una Garantía de la Ley y del Orden, un dispositivo constitucional de excepción que delega el poder de policía a las fuerzas armadas. Luego el ejército pasó a rodear Brasilia y a dispersar a los manifestantes. El repudio de la sociedad civil obligó a retirar la orden al día siguiente, pero el mensaje había sido pasado.

Temer, como el sobrino de Napoleón convertido en emperador, no es un descuidado, recibe bien para mantener a la república rehén de los rentistas y de las multinacionales, movilizando en torno de sí lo que hay de más espurio en el país, la burguesía más torpe, los generales más autoritarios, los políticos más corruptos, los sindicatos más carneros, los terratenientes más asesinos.

La aprobación de las “Directas Ya” es improbable, pues depende de una amplia mayoría de un congreso cuyos acreedores son los lobbies, que pagan fortunas a los abogados de los parlamentarios y los amenazan con delaciones. De este modo, los líderes populares también encaminan sus planes para 2018. El plan es fortalecer las pautas progresistas y minoritarias en el congreso, cuyas vanguardias son los movimientos de lucha por vivienda, tierra y el indigenista.

Sin embargo, el camino hacia 2018 es imprevisible.

Corresponsal para El Roble desde Fortaleza, Brasil.

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