¿Por qué el gobierno no baja alimentosa los comedores populares?

Acompañando al Corona virus otra pandemia golpea con fuerza brutal, el hambre, la marginalidad, la falta de lo básico .
Los movimientos de trabajadorxs precarizadxs y desocupadxs de los barrios vienen realizando protestas, reclamando por la interrupción en la entrega de alimentos por parte del gobierno.
A todo el que esté por fuera de esta problemática, tal vez le resulte difícil de interpretar la razón por la cuál el gobierno nacional niega hoy alimentos a comedores populares, en medio de semejante crisis, cruzada por esta terrible pandemia.

Una explicación simplista sería porque “pagan deuda externa con el hambre del pueblo”,esta podría ser una mirada, pero esa formulación oculta otro problema.
Luego del escándalo de los sobreprecios en la compra de alimentos, en provincia de Bs As, dónde el gobierno (Arrollo), tuvo que retroceder en chancletas ante semejante corruptela.
La compra de alimentos para comedores populares quedó suspendida y congelada.
Ya que una vez descubierto el “gran negociado”, los grupos monopolistas de la alimentación de la Argentina se niegan a vender a “precios de mercado” alimentos al Estado, queriendo sostener “el precio sobre valuado”.
El gobierno frente a esto se muestra una vez más inoperante, frente al reclamo, le ofrece dinero a los movimientos territoriales, a las organizaciones de trabajadorxs desocupadxs, dinero muy por debajo de la necesidad de compra de alimentos, llegando al ridículo de plantear que sean los movimientos los que tengan que lidiar con los formadores de precios, frente a los cuales él sólo muestra impotencia.
Cabe aclarar que dicho dinero fué rechazado por los movimientos, que se plantaron en reclamar los alimentos acordados.
El gobierno apela una vez más a evitar el enfrentamiento con los sectores monopólicos, frente a los cuales podría blandir por ejemplo la ley de abastecimiento.
Sin embargo elige el enfrentamiento con el sector más vulnerable de la clase trabajadora, lxs trabajadorxs precarizadxs, informales y desocupadxs, representados en los movimientos territoriales, generando una gran angustia en miles de personas, angustia qué sólo puede entender aquél que necesita ir a un comedor popular para comer su único alimento diario.
Así el Estado continúa con la misma diatriba, amaga con la izquierda y golpea con la derecha…
Amaga con la izquierda:DNU de prohibición de despidos, suspensiones y baja salarial, fallido proyecto de Ley que grave las grandes riquezas.
Golpea con la derecha: permite acuerdo de despidos entre Techint y UOCRA, permite acuerdo de baja salarial entre la UIA y la CGT, permite a Bruzzese, dueño del frigorífico Penta, lanzar un lock out patronal en medio de la pandemia, violando conciliaciones obligatorias, con el ilegal objetivo de descabezar el cuerpo de delegados del frigorífico.
Amaga con la izquierda con un discurso de cuidado a los sectores populares, pero su respuesta es la militarización de los barrios, que no nos engañemos no están en mejor situación que los de CABA, y si vienen resistiendo el hambre es a fuerza de ollas populares solidarias que se multiplican a lo largo y a lo ancho de las barriadas.
Respeto las ilusiones, espectativas y esperanzas que tienen millones de trabajadores y trabajadoras en el nuevo Gobierno, pero el voto a Fernández y a Cristina por parte de millones expresó internamente en cada trabajadxr un voto contra el ajuste Macrista, contra el ataque a lxs trabajadorxs, contra la destrucción de puestos de trabajo y contra la licuación del salario…fué en ese sentido que millones apoyaron al nuevo gobierno.
También reconozco que la pandemia bajo el Macrismo tal vez nos hubiera llevado a la política Bolsonaro. No estoy diciendo que todo es lo mismo.
No escribo estás líneas con objetivo de decir que la salida pasa por votar a tal o cual opción electoral, mi mirada sobre la realidad intenta interpelar en relación a que la salida sigue siendo la lucha en las calles, en los barrios,en las fábricas, en defensa propia, en defensa de los intereses de lxs trabajadorxs, hay que pararle la mano a los empresarios que ven a la crisis como una oportunidad para aumentar su tajada, mientras el pueblo trabajador y pobre es el único que está poniendo el hombro en esta crisis…
Es la solidaridad, coordinación y unidad desde abajo, son las miles de ollas populares, como que organizan lxs trabajadorxs del FOL y Ansabo, la valiente resistencia de los trabajadores de Penta, Bed Time o los mineros de Andacollo, son la puesta en pié de Coordinadoras como la Col, la Coordinadora Sur, la de CABA o el espacio de trabajadorxs de Zona Norte, es la lucha de lxs trabajadorxs precarizadxs de la Red o ATR y de los movimientos territoriales que representan a miles de trabajadorxs desocupadxs, precarizadxs e informales, que siguen reclamando comida y la aplicación de la ley de abastecimiento a los grupos monopolistas de la alimentación.
Depende de nosotrxs lxs trabajadorxs, de nuestra autoorganización, pues es allí en las asambleas de base para luchar y en la coordinación dónde en cimiente está la prefiguración de esa sociedad de iguales que crece en nuestros corazones.

Por Omar Rombolá.

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