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Isabel Huala:“Están buscando muertos, por eso se reunieron Bachelet y Macri”

Tras la toma pacífica del Juzgado Federal de Esquel por parte de miembros de la comunidad Mapuche-Tehuelche Vuelta del Río, por la noche fue incendiada intencionalmente la ruka (casa) de Marcelo Calfupan, quien participó de la acción. En el Enredando las Mañanas hablamos con María Isabel Huala, la mamá de los Jones Huala, para que amplíe la información.

Isabel Huala

“Ayer habían andado seis o siete camionetas de la Policía Federal con Ronald Mc Donald por el territorio amenazando a la gente en la comunidad”, relató la madre del preso político mapuche, en referencia al gerente de Benetton con nombre de payaso de multinacional de comidas rápidas:  “de repente aparecieron 4 ó 5 vestidos de negro, encapuchados, se dirigieron a la casa de Marcelo Calfupan. Más tarde se supo que la única ruka incendiada fue la de Calfupan.

“Nos quieren borrar del mapa”

Isabel Huala remarcó que “hace más de 130 años que no tenemos tiempo de pensar” y aseguró que “la conquista del desierto sigue, lo anunció el otro Bulrich hace un tiempo largo atrás; nos quieren borrar del mapa, nos van a terminar de sacar la poca tierra que nos dejaron; y bueno, nos volveremos a armar y tendremos que salir a defendernos con lo que sea, como lo hemos hecho hasta ahora, porque la mayoría de las comunidades se ha salido a defender con palos y piedras”.

“Tenemos que tener en cuenta que el lunes, a la gente que tuvieron precintada le hicieron torturas, a Matías Santana, mi sobrino, que es el testigo que vio por última vez a Santiago, lo precintaron a las 6 de la mañana y lo tuvieron 12 horas con precinto y no lo dejaron ni siquiera ir al baño, no lo dejaron tomar su medicina, no lo dejaron comer, él pidió por favor porque le dolían las manos, y le dijeron que no, que cuando terminara el rastrillaje los iban a liberar”, relató la lamgen mapuche: “eso se llama tortura del Estado, Terrorismo de Estado, violencia institucional” y aseguró que “están buscando más presos políticos mapuche y más presos políticos originarios, porque ya los tienen y muchos en este Estado”.

La madre de Facundo Jones Huala recordó también el episodio represivo del 10 de enero (…) “eso también es grave, eso es parte de la persecución” y que “iban a matar a uno” y terminaron “dos heridos de gravedad, porque a Emilio se le ve que le falta un pedazo de mandíbula, pero Fausto si no lo hubieran llevado antes de las cuatro horas moría en la comunidad; él todavía tiene coágulos internos, perdió el oído interno, ¿quién se hace cargo de eso?; están buscando muertos, por eso se juntaron Bachelet con Macri, para tratar el tema Mapuche en agenda y el tema Facundo Jones Huala”.

Los medios

Sobre las distintas estrategias de los medios tradicionales, la madre de Facundo Jones Huala expresó: “no veo cuál es el problema de que mi hijo haya sido flogger, al otro le gustaba el rock, yo salí en su momento a bailar cumbia, el padre de ellos corría carreras de caballos y también salía… “Ellos pensaban que iban a encontrar a los indios de antes, los que quedaron después de la reducción, los que quedaron calladitos, ya no somos eso”, dijo, “yo crié a mis hijos libres para que se defiendan de lo que sea, a mí no me va a venir una periodista que no sabe lo que es un cuchillo o qué es una tijera para cortar telas a decir lo que tengo que decir; a mis hijos menos les van a venir a poner palabras en la boca, aunque no todos tengan todos los estudios del sistema, porque yo les enseñé a leer, les inculqué como les inculcó mi padre los libros, que es la herramienta más grande que tenemos como sabiduría, y la sabiduría de los abuelos”.

Isabel Huala finalizó asegurando que “nosotros hablamos con la verdad, porque la palabra tiene valor para nosotros”.
Seguiremos pidiendo por la libertad por la libertad de los presos políticos originarios en el norte, por Facundo Jones Huala, lonko y preso político mapuche, por los presos políticos mapuche de Gulu Mapu y por la aparición con vida de Santiago Maldonado.

 Red Nacional de Medios Alternativos –  rnma.org.ar

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“Las responsabilidades son siempre políticas”

Algunas consideraciones sobre las maniobras propagandísticas del Gobierno en relación a la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

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Desde la Gremial de Abogados y Abogadas venimos insistiendo en que, desde hace demasiado tiempo, nos hemos acostumbrado – nos han acostumbrado– a interpretar la realidad como si esta fuera un expediente judicial o una –mala– novela policial”.

En el marco de su campaña electoral y sin otra necesidad que la que les marca su estrategia para ésta – que incluye dar señales a los dueños del poder que gestionan, particularmente interesados en la Patagonia–, el gobierno nacional, después de acordar con el gobierno chileno la irregular detención de Facundo Jones Huala, mandó a la guardia nacional de nuestro país (la gendarmería) a reprimir a un grupo de manifestantes contra la misma, en un despliegue desproporcionado – pero no casual, ni inocente– de recursos, efectivos y violencia en relación al pequeño grupo de manifestantes.

Las consecuencias de este tipo de decisiones políticas siempre se cuentan en heridos, fracturados, apaleados y presos bajo figuras legales creadas especialmente para controlar las protestas y las disidencias políticas. Muchas veces, también en muertos. Y ahora, como aporte del macrismo a la democracia, también en “desapariciones”.

Las responsabilidades son siempre políticas. Toda pretensión de dirigir la atribución penal a sus responsables políticos choca contra el hecho elemental de que, además de nombrar los jueces, estos suelen ser los autores de las leyes penales y, por supuesto, no tienen la costumbre – tan extendida, por otro lado, entre la dirigencia popular– de “escupir para arriba” o de “mear contra el viento”, como se prefiera. Si hacen falta demostraciones de esto, ahí están la impunidad de De la Rúa y la de Sobisch, entre tantos.

Ahora, por ejemplo, el gobierno y su cadena nacional de repetidoras –a los que se suman sus evidentemente numerosos electores convencidos o convictos– sostienen que el resultado de un peritaje de búsqueda de ADN “despeja la versión de la desaparición forzada”.

Lo que resulta, obviamente, una mentira, falacia –si se prefiere– o lisa y llana apelación a la estupidez colectiva.

En primer lugar, las imágenes captadas en el momento permiten ver que a Santiago Maldonado se lo subió a la camioneta de Gendarmería dentro de una o dos – estamos hablando del mínimo– bolsas de plástico.

En segundo lugar, la maniobra de encubrimiento que perfecciona la figura, el tipo, de desaparición forzada permitió que esas camionetas permanecieran en poder de los gendarmes durante el tiempo suficiente para efectuar una limpieza con productos que son eficientes para limpiar rastros de ADN o destruirlo; limpieza, por lo demás, ya probada. En tercer lugar, hallar ADN de Santiago en la camioneta hubiera probado, en este contexto, que él había estado allí, pero no hallarlo no prueba nada; en todo caso, si la suma de otras evidencias – como efectivamente ocurre– prueba que así fue, la maniobra de la pericia y los dichos del gobierno prueban el encubrimiento y la desaparición forzada.

Seguramente no es necesario que la Gremial intervenga en estos “debates” públicos para aclarar lo evidente ni ninguna otra cosa, pero sí consideramos que resulta útil para insistir en un punto que parece estar fuera de la agenda: el crimen cometido contra Santiago Maldonado es un crimen político; los responsables de este crimen – como los de tantos otros semejantes– sólo podrán ser castigados por la vía de acciones políticas efectivas que permitan superar las barreras de impunidad que los poderes socio-económicos dominantes y sus gestores políticos construyen a su alrededor.

La justicia para Santiago y para tantos luchadores, consiste en barrer de la faz de la tierra el sistema contra el cual lucharon y entronizar la sociedad y el futuro de sus sueños.

GREMIAL DE ABOGADOS Y ABOGADAS DE LA ARGENTINA

Extractado por el roble

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Crónica de la tercera marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado

Es un domingo atípico, raro, sobre las calles porteñas falta algo: no se respiran los humos del asado ni los aromas de los ravioles con estofado, falta la calma propia de los fines de semana y ese gustito a descanso. Esta postal inusual, cargada de pueblo, banderas y batucadas, se debe a una ausencia más grande, la de Santiago Maldonado. A dos meses de su desaparición, cientos de miles de personas coparon las calles exigiendo su aparición con vida.

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Son las dos de la tarde del domingo primero de octubre y la Avenida de Mayo se encuentra salpicada por una llovizna molesta. Apenas abandono la boca del subte, en la estación Perú, me doy cuenta que la marcha será masiva. Las calles están pobladas y se escuchan algunos bombos a lo lejos. Decido moverme, camino hacia Belgrano y doblo por Chacabuco. Para mi sorpresa, por la vereda de enfrente, acompañado de algunos familiares, veo a Sergio Maldonado, uno de los hermanos de Santiago. Me acerco a saludarlo y le pregunto cómo ve la movilización. Sergio responde:

-Que venga mucha gente y que sea la última marcha sin Santiago, y que la próxima sea para agradecer a la gente. Espero que pare un poquito el agua y nos acompañe el tiempo. Quiero agradecer tanto apoyo y tanto cariño.

Sobre la esquina, una trabajadora de la guardia urbana le grita “fuerza” y Sergio, con la humildad en el rostro, le agradece el apoyo y se pierde entre el gentío. Yo hago lo mismo y avanzo hacia la Plaza, quiero ver como viene la convocatoria. Recorro algunas cuadras entre el olor que despiden las parrillas al paso y descubro a una multitud copando las calles. La Avenida de Mayo está colmada de manifestantes, como también lo están las dos diagonales y la Plaza. A lo lejos veo el escenario donde, en unas horas, comenzará el acto. Me cruzo con una amiga, la saludo:

-Lu, querida, ¿Cómo estas?

-Con bronca- Me responde. -En la 9 de Julio acaban de escrachar a unos ratis disfrazados de anarquistas, los tendrías que haber visto, todos musculosos vestiditos de negro y con botas. Espero que no vuelvan a pudrirla como la última vez.

La última vez fue hace un mes. Cuando un grupo de civiles de la Policia Metropolitana incitó a los propios policías que comenzaron una salvaje represión, atacando y deteniendo a 31 compañeros, entre ellos, a dos comunicadores populares de la Red Nacional de Medios Alternativos.

Despido a mi amiga y sigo caminando. Me detengo frente al Cabildo y veo pasar las columnas. Hay banderas y hay partidos, pero, sobre todo, veo pueblo: madres con sus hijos, abuelos, familias enteras que cambiaron sus paseos de fin de semana por venir a movilizarse. Algunos vienen con sus termos, compartiendo mates entre la multitud. Alguien comienza un canto y todas las voces se pliegan al unísono: “como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. Veo a una nena a upa de su padre, tiene un cartel con un dibujo en el que pide por la aparición de Santiago. La imagen es tierna y me emociona.

De la boca del subte, como en una caravana incesante, sigue saliendo el pueblo. Ahora el canto es otro: “yo sabía, yo sabía, que a Santiago se lo llevó la Gendarmería”. El coro suena y resuena, trepando por los altos edificios de Avenida de Mayo. Desde la plaza, se escucha la voz de Germán, el otro hermano de Santiago. Trato de escuchar su discurso, lo oigo de lejos, pero logro entenderlo. Dice:

“¿Dónde están que no los veo, políticos que quieren que aparezca Santiago? ¿vieron a Carrio por ahí? Yo no la vi. ¿Vieron a Pena, a Michetti, a Macri, a Vidal, a Bullrich? Esos que dijeron que aparezca, nunca vinieron a apoyar acá, ni en ningún lado”.

Los cantos se detienen, los que cantaban ahora hacen silencio para poder escuchar a German. Este vuelve a arremeter contra el gobierno:

“Ustedes son los responsables, son caras de piedra, háganse cargo y dejen de tirarle el fardo a los demás. Bullrich, dijiste en el Senado, hace un par de semanas atrás, que lo fácil era tirar un gendarme por la ventana, ahora aparte de tirar a dos gendarmes por la ventana van a tener que tirar un par de escuadrones por la ventana, inclusive deberías tirarte vos también así le haces un favor a la sociedad por encubrir asesinos”.

El cierre de su discurso es acompañado por una gran ovación. Pasaron veinte minutos de las cuatro de la tarde y las columnas ya no avanzan, toda la plaza y sus alrededores están colmados de manifestantes. Por los altoparlantes se escucha el nombre de la ministra Bullrich, y un abucheo generalizado tapa el discurso. Un jubilado, a pocos metros de donde estoy, se saca la boina y grita con bronca. Le grita a la ministra, a Bullrich, que es una asesina. Y lo repite: asesina. Y los cientos que lo rodean también le gritan: asesina, asesina. Me quedo con esa imagen en la cabeza: una foto mental dura, que expresa el sentir de las más de cien mil personas que copamos las calles.

El acto sigue, la lluvia paró. Ahora habla Sergio, vuelvo a escuchar su tono de voz dulce, con el mismo que me habló hace unas horas atrás. Está parado sobre el escenario principal, delante de una gigantografía con la cara de Santiago. De abajo, y a la distancia, escucho que dice:

“Santiago te estoy buscando, te sigo y te seguiré buscando. Mas allá de intuir dónde te tienen, es difícil encontrarte. Cuando esta pesadilla comenzó, nuestro hermano German escribió una carta que se llama Carta a un gendarme bueno, que pedía la colaboración de los gendarmes. Confieso que me ilusione, creí que podía funcionar para que aparecieras rápido. Ahora estoy convencido de que no existe la bondad en los gendarmes ni en los jefes que participaron de la represión en la comunidad Mapuche”.

La Plaza y sus alrededores irrumpen en aplausos. Sergio hace una pausa, toma aire, y cierra el discurso:

“Quisiera preguntarle a la autoridad máxima de nuestro país, al señor presidente Mauricio Macri, y a todos sus ministros ¿Dónde está Santiago Maldonado? Muchas gracias, que aparezca con vida urgente, lo necesitamos. Por el bien de todos y por todos los santiagos que hay dando vueltas. Muchas gracias a todos, de corazón”.

Una nueva ovación acompaña el cierre del acto. Entre aplausos y cánticos, las columnas que coparon la Plaza desde temprano se van desconcentrando. Todos abandonan la plaza y yo también lo hago. Nadie quiere quedarse a sufrir la razzias de la Policía Metropolitana. Mientras camino de vuelta, trato de hacer un balance, y hay algo que me queda en claro: que pese a las maniobras de la justicia, a los intentos del gobierno y de los medios hegemónicos por acallar este reclamo, cada vez somos más los que nos seguimos preguntando ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Por Santiago Menconi. Levantado de ANRed.

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La familia de Santiago Maldonado llama a una movilización masiva el 1 de octubre

Mediante un comunicado, los familiares de Santiago Maldonado convocan a movilizarse en forma masiva y en todo el país el 1 de octubre cuando se cumplan dos meses de la desaparición forzada. Reproducimos comunicado.

El silencio es complice

El comunicado es un mensaje de voz de Sergio Maldonado que dice:

“Hola, soy Sergio, hermano de Santiago Maldonado. A dos meses de la desaparición forzada de Santiago queremos convocarlos a Plaza de Mayo el 1 de octubre a las 15 horas. Ese día se cumplen 2 meses de la desaparición forzada en manos de Gendarmería Nacional. También quiero pedirles que se sumen a las diferentes actividades que se realizarán en todo el País.

“La desaparición de Santiago nos involucra a todos. Esto no es una cuestión de política partidaria. Con la desaparición forzada de Santiago están en juego los derechos más elementales y es por eso que nos debemos unir para exigir su aparición con vida.

Como sociedad necesitamos saber la verdad y es por eso que exigimos justicia. Te pedimos que nos acompañes en este pedido urgente.”

Por ANRed.

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