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El Gobierno anunció un nuevo acuerdo con el FMI

A pesar de las movilizaciones y reclamos para cancelar el pago de la deuda, el gobierno anunció un nuevo acuerdo para cumplir con los compromisos asumidos con el organismo de crédito. Por Tribuna

Ayer la Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda junto a otras organizaciones, partidos políticos y sindicatos llevó a cabo movilizaciones y concentraciones en varios puntos del país con la consigna Primero lo Primero: ¡Ni UN dólar más al FMI!.

Según la página oficial de la Autoconvocatoria “exigen hoy (27.01) al Gobierno Nacional el desconocimiento de los próximos “vencimientos” reclamados por el FMI por más de mil millones de dólares”. Con la firma de más de 700 organizaciones y referentes populares las acciones se convocaron en CABA, Chaco, Córdoba Capital, Río Cuarto, Jujuy, Mar del Plata, Rosario, Salta, Tucumán, entre otros.

“NI UN DÓLAR MÁS debe sustraerse de las necesidades del pueblo argentino, para pagar lo que ni siquiera es una deuda nuestra,” señala el texto. “Pagar implica convalidar la estafa y la impunidad, malversando el patrimonio del pueblo y concediendo al FMI potestad para imponer cada vez más ajuste y condiciones. Pero hay alternativa: NO pagar la estafa”, sentencia.La declaración contó con las firmas del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, el ex juez federal de Córdoba Miguel Julio Rodríguez Villafañe, entre otras personalidades y referentes. Además de cientos de organizaciones y jueces y juezas del Juicio Popular a la Deuda y al FMI desarrollado en 2020. Éste último calificó a la deuda y el acuerdo con el Fondo como crímenes económicos de lesa humanidad y de lesa naturaleza y planteó su nulidad

El cuento del FMI

Hoy durante la mañana el presidente Alberto Fernandez anunció un nuevo acuerdo con el FMI en vísperas de un pago a realizar de más de 700 millones de dólares al organismo. En el mensaje transmitido por televisión dijo que “este acuerdo no contempla restricciones que postergue nuestro desarrollo”. Además, “”vamos a poder acceder a nuevos financiamientos”, aclaró.

“Este acuerdo no nos condiciona y podremos llevar adelante nuestra soberanía. Es un acuerdo basado en la confianza del mundo con nuestras posibilidades”, agregó el mandatario. 

“Teníamos una deuda impagable que nos dejaba sin presente y sin futuro y ahora tenemos una acuerdo razonable que nos va a permitir crecer y cumplir con nuestras obligaciones” dijo Fernández en la conferencia de 3 minutos. 

Luego, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, ampliaron la información sobre el acuerdo que será presentado al Congreso de la Nación para su tratamiento y aprobación. Con el mismo, el FMI realizaría una revisión trimestral de los objetivos acordados y, luego de su aprobación, liberaría los recursos para pagar su propia deuda.

El jefe de Gabinete dijo que “siempre hubo vocación y decisión política de acordar, lo único que buscaba nuestro Gobierno es que este acuerdo no impida el crecimiento, seguir hacia adelante en el proceso de recuperación acelerado que hoy está viviendo la Argentina”.

Por su parte, Guzmán dijo que “se logró que Argentina pueda llegar a un acuerdo de políticas con el FMI sin que haya políticas de ajuste”. Sin embargo, se acató la petición del Fondo respecto a reducir el déficit fiscal, que implica una reducción del gasto público en algunas áreas.

Además, acordaron “una estructura de tasas de interés reales que redunde en valores positivos”, o sea, aumentar los retornos (ganancias) de las letras y bonos emitidas por el Estado hacia los Fondos de Inversión.

“Empezamos en un lugar dañino y terminamos en un lugar razonable. Una alternativa era un salto a lo desconocido, a la incertidumbre, sin garantías. Se llegó al mejor acuerdo que se podía lograr”, concluyó el ministro.

Comunicado del FMI

Unos minutos más tarde el Equipo del FMI publicó una declaración firmada por Julie Kozack, directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental, y Luis Cubeddu, jefe de misión para Argentina, en que dicen que “han llegado a entendimientos sobre políticas clave” en el acuerdo con Argentina.

“Acordamos que una estrategia para reducir los subsidios a la energía de manera progresiva será fundamental para mejorar la composición del gasto público”, comenta la declaración.

También llegaron a un entendimiento con el “objetivo asegurar tasas de interés reales positivas para respaldar el financiamiento interno y fortalecer la estabilidad”. Esto apunta a aumentar las ganancias de los acreedores de la deuda externa privada, tal como lo dijo el ministro Guzmán.

Además, acordaron un “apoyo financiero adicional de los socios Internacionales de Argentina ayudaría a reforzar la resiliencia externa del país”, o sea, más deuda por parte de otros organismos de crédito internacionales.

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La economía que se viene después de las elecciones

Si miramos la historia argentina, y en especial la historia reciente, podemos encontrar un patrón que se repite: en tanto que en los años impares la economía tiende a crecer y los indicadores sociales suelen mejorar -o al menos no empeoran bruscamente-, en los años pares se dan circunstancias completamente opuestas, ya que dichos años son más propensos a registrar duros ajustes en las condiciones de vida y caídas en el PBI. A este comportamiento se lo denomina como el “ciclo político” de la economía, y, como es de sospechar, este fenómeno está fuertemente ligado a las elecciones, ya que en años electorales, los gobernantes tienden a incentivar el crecimiento económico y evitan todo lo que pueden la implementación de políticas regresivas. 

El año 2021 es un año electoral, y por ello el gobierno actúa en consecuencia. En función de lo anterior, es sabido que los indicadores económicos y sociales vienen mejorando en relación al 2020, aunque no llegan a alcanzar los niveles pre pandemia. No obstante, gran parte de esta supuesta recuperación, presagia duros ajustes para los años venideros.

Por un lado, se espera que luego de las elecciones se dé a conocer el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el cual, como es esperable, exigirá mayores recortes fiscales, que suelen recaer sobre jubilaciones, ayudas sociales, y salarios de trabajadores estatales. En función de lo anterior, no sería sorprendente que en 2022 jubilados, desocupados, laburantes informales y contratados por el Estado reciban un nuevo golpe a su bolsillo. Complementando lo anterior, también pueden esperarse reducciones en los subsidios de los servicios públicos, lo que implicará necesariamente un incremento en las tarifas, volviendo a golpear las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Por otro lado, con el afán de suavizar el proceso inflacionario de cara a la votación, el gobierno lanzó un masivo plan de precios cuidados que tienen como fecha de vencimiento el mes de diciembre, por lo que toda la inflación contenida espera pacientemente a que pasen las elecciones y los laburantes estemos distraídos entre las fiestas y las vacaciones. Asimismo, también buscando frenar los precios, en los últimos meses comenzó un proceso de ralentización del ritmo devaluatorio, lo que augura un duro incremento del precio del dólar para el año próximo, con las duras consecuencias que trae consigo cualquier devaluación.

Y por si todo esto fuera poco, toda la oposición patronal ya salió a poner en agenda la “necesidad” de una nueva flexibilización laboral, apuntando a la indemnización y criticando abiertamente numerosos derechos ganados por la clase trabajadora luego de años y años de lucha.

En resumidas cuentas, gane quien gane la elección de noviembre, el futuro económico del país es cuanto menos gris, y el destino de los laburantes en este capitalismo argentino es, siendo optimistas, muy malo. 

Los cantos de sirena que proponen “la vida que queremos” no son más que una distracción para profundizar el ajuste venidero, al tiempo que las proclamas opositoras no tienen mucho más que ofrecer.

Nuevamente como clase trabajadora se nos presenta un futuro difícil, que solamente puede ser enfrentado con unidad por abajo, organización y lucha, tanto para defender nuestras condiciones de vida, como para lograr un gobierno de, y para los trabajadores.

Por Cristian.

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Balance de dos años de gestión

El Frente de Todos,  llegó al gobierno con la promesa de retrotraer, o al menos frenar, el ajuste del gobierno de Cambiemos sobre el pueblo trabajador. Ya en los primeros meses de su mandato, con el ajuste a los jubilados se empezó a traslucir que era solo otra promesa de campaña. Luego, echándole la culpa a la pandemia de todos los problemas, pudo recuperar parcialmente el apoyo perdido y aún sostiene el discurso negacionista de haber surfeado bien la gestión de la crisis sanitaria.

El ajuste sin fin sobre nuestros bolsillos 

A casi dos años de haber asumido, ya se puede esbozar un balance de ambas políticas: el ajuste económico sobre el pueblo trabajador no sólo no se frenó, sino que se profundiza; la pérdida del poder adquisitivo del salario, las jubilaciones y asignaciones sociales siguió su curso a pesar del cambio de gobierno y del discurso político. Un informe de Equilibra, la consultora dirigida por los economistas Diego Bossio y Martín Rapetti, asegura que en el contexto actual, con el aumento de los precios y la pérdida de poder de compra de los salarios, se estima que un asalariado con una remuneración media del sector privado puede comprar 55 kilos de carne menos que en diciembre de 2019 y 70 kilos menos que a mediados de 2018. En pesos de hoy, el salario medio cayó 5% respecto al de las primarias de 2019 y 14,3% en comparación a las de 2017″. Los economistas esperan que la inflación anualizada del segundo semestre se ubique en 39% y que esté en torno a 47,5% en todo el año.  En otro orden, indicó que en el mismo período se registró una pérdida de 230.000 puestos de trabajo informales y 177.000 formales.  Al respecto el indec informó  que la pobreza aumentó en el segundo semestre del 2020 y alcanzó en todo el país el 42%, mientras que la indigencia llegó al 10,5%. Estos porcentajes representan una fuerte suba versus el segundo semestre de 2019,  cuando estas cifras eran del 35,5% y 8%, respectivamente.En estos meses el gobierno tirará algunas migajas para decir que se “recupera lo perdido con Macri”, pero no es más que una concesión electoral que se esfumará con los ataques posteriores a las elecciones de la mano del acuerdo con el FMI y la UIA.

¿Cómo se gestionó la pandemia?

En el terreno sanitario, Alberto Fernández abandonó el discurso de “defensa de la salud y la vida del pueblo”. Su diario/vocero  página 12  titulaba el 28/8: “La Argentina entre los que mejor gestionó la pandemia” y decía: “La Argentina tuvo una gestión de la pandemia en 2020 muy superior a la de Estados Unidos, Brasil, España o Italia. Casi equivalente a la del Reino Unido, Portugal y Canadá, y bastante mejor que el promedio mundial. La conclusión surge de las estadísticas más confiables y valederas en epidemiología para evaluar la gestión de la pandemia, la base de los datos de Our World in Data”.

¿Cómo llegan a semejante conclusión?

Sencillo, buscan un tipo de estadística que los pueda dejar bien parados, manipulando la comunicación de  los resultados  de las mismas estadísticas que proponen. ¿Cómo? remarcan los países importantes que nos superan en dichos números (Brasil y EEUU, entre otros) y después dicen que estamos por debajo de la media del porcentaje global. 

Según el gráfico que ellos mismos publican en la nota dicha estadística nos posiciona en el lugar número 16 entre los 193 países del mundo, es decir que  en cuanto a la gestión de la pandemia hay 177 países que obtuvieron mejores resultados que Argentina, de ahí a estar entre los mejores, un abismo.

 ¿Cómo manipulan? agarrando el promedio mundial siendo que los primeros países tienen porcentajes altísimos que hacen que ese promedio global aumente y supere nuestro número, un mamarracho.

Ahora, ¿cómo podemos medir con más  precisión y números concretos cómo se está manejando hasta ahora la pandemia en el país? Usando el mismo sitio web en la misma fecha que usó Página 12 para tergiversar la información: https://ourworldindata.org/ podemos ver en el apartado vacunas: que con dos dosis estamos en el puesto 93 con un 30,4% de la población vacunada. En cuanto a los casos Somos el 7° país con más casos acumulados del mundo con 5.17 millones (más del 10% del país) y en  casos por millón: 15° con 113.000 casos por millón.Y en las Muertes 12° con 111 mil muertes y en muertes por millón: 10° con 2.400 fallecidos por millón de habitantes.

Esto demuestra que Argentina está entre los países del mundo con peores resultados en la gestión de la pandemia y encima en la falsa dicotomía que supo instalar Fernández ; “Economía vs Salud” la caída del PBI, que le costó al mundo en 2020 una contracción del  4% y al menos unos 5 billones de dólares tiene a la Argentina 4ª en cuanto a más baja del PIB, con un retroceso del 12% de acuerdo a nota del Cronista Comercial del Viernes, 03.09.2021 “Las 10 economías que más cayeron en 2020”

Las crisis provocan concentración de la riqueza, esta es una ley intrínseca al capitalismo

Mientras para millones estos números significan empobrecimiento, precarización,  y profundización de la miseria para un puñado de capitalistas “las crisis dan lugar a oportunidades”, como  les gusta decir,  si miramos el ranking Forbes de las mayores fortunas del mundo vemos que 5 de los 6 más ricos del país se enriquecieron aun más en 2020 ; Marcos Galperin, cofundador de Mercado Libre, es el más rico, con 6100 millones de dólares y en el último año elevó su fortuna nada menos que en 4000 millones de dólares, Paolo y Gianfelice Rocca, del Grupo Techint, con 3.700 millones, Alejandro Bulgheroni, de Pan American Energy, con 3.300 millones, Gregorio Perez Companc, en el cuarto lugar con 2400 millones de dólares ,700 millones más que hace 12 meses, Alberto Roemmers, Hoy, suma 2200 millones de dólares, un 8 por ciento menos que hace un año. Y completa la lista local el regreso de Eduardo Eurnekian, que suma 1300 millones de dólares, al compás de la recuperación que evidencia Corporación América Airports, su holding aeroportuario con más de 50 terminales alrededor del mundo. No hay información sobre cuanto incrementó su fortuna de 2000 millones de dólares Hugo Sigman en el último año siendo que es el dueño de Insud laboratorio argentino que produce la vacuna AstraZeneca.

La ecuación de la desigualdad es muy simple, todo lo que suman unos lo pierden los otros.

A la baja en salarios, sobre todo con respecto al dólar (60% en los últimos tres años) que ya es una transferencia directa de plusvalía a manos de los empresarios hay que  agregar la reducción de puestos de trabajo y el salto que dio la flexibilización laboral con el teletrabajo como insignia, pero también hubo reducción de tiempos de comedor, achique en premios, polifuncionalidad , aplicación de turno americano y otras variantes que aumentan la productividad del trabajo incrementando a su vez la plusvalía relativa.

Unas nuevas elecciones

Estamos en pleno camino a unas nuevas elecciones, dada la actual crisis económica planetaria solo con grandes luchas podremos recuperar parte de lo perdido ninguna variante electoral podrá favorecer los intereses de trabajadores y pueblo pobre, las de la grieta ( Fde T y Cambiemos) ya demostraron que a pesar de algunas diferencias, no están dispuestos a ir más allá que lo que FMI y las grandes patronales demanden, los intentos fallidos de Fernández de expropiar a Vicentin o impedir los despidos en pandemia y la prioridad presupuestaria al pago de la deuda lo ponen en ese sitio más cerca del macrismo que lo que discursivamente declama; los ultra liberales Milei y Espert los corren por derecha (si se puede) aprovechando las restricciones sanitarias para contraponerlas a una falsa libertad individual cuando la única “libertad” que tenemos millones es la de estar privados de toda propiedad, poseemos la libertad   de sudar valor en jornadas extensísimas para enriquecer cada vez más a unos pocos multimillonarios o lisa y llanamente vivir de la miseria que reparten con los planes para que no nos sublevemos. Randazzo es la colectora obligada que pretende  ,como lo hiciera Massa años atrás capitalizar el descontento con el gobierno de sectores peronistas y las variantes de izquierda en su ambición de ocupar bancas en un devaluado parlamento burgués (ser la tercera fuerza) no hacen propaganda de un programa socialista y al diversificar los sujetos de referencia al plantear un discurso hacia trabajadores/ trabajadoras, mujeres y juventud ya ni siquiera personifican un voto de clase contra clase como hace unos años.

La clase antagónica al capital es la clase trabajadora activa o no ya que el capitalismo en su devenir arroja fuera de los márgenes sociales a millones, cifras que ya exeden lo que el marxismo llama ejército de reserva, esta clase  en si contiene a mujeres y jóvenes y es por su ubicación material la única clase potencialmente revolucionaria ya que sus necesidades exigen y sus condiciones hacen posible la abolición de las clases sociales.

El ejemplo es la Lucha de clases misma

El  auge  de masas que cruzó el planeta a finales de 2019 y principios de 2020 puso de manifiesto  por la negativa, la importancia, de la centralidad de la clase, el ejemplo ecuatoriano donde el campesinado y los pueblos originarios a la cabeza terminan cediendo la iniciativa al poder burgués ya que sus intereses de clase no son irreconciliables con los de la burguesía. Por lo cual por reformas que le permitan seguir coexistiendo pacíficamente pactan y desarman la ofensiva de las masas. Y en Chile, sobre todo, donde se pone de manifiesto que sin la clase obrera organizada como sujeto, al no poder desarrollar la huelga general  el movimiento no logra quebrar al gobierno, y las fuerzas reformistas toman la iniciativa programática sosteniendo al régimen democrático burgués con la alternativa de la constituyente. 

¿A quién votar?

El parlamento es una institución del régimen democrático burgués, es decir parte de una maquinaria, el estado burgués, administrada en beneficio de la clase dominante para imponer sus intereses, los y las trabajadoras no podemos  sentar en estas instituciones confianza alguna en que legislen a nuestro favor, como ocurrió por ejemplo  con la ley del aborto; solo puede hacerlo para legalizar conquistas impuestas por la lucha y con el doble objetivo de regularlas y controlarlas por una parte y por otra para frenar la lucha en las calles. 

Los partidos que representan a nuestra clase pueden utilizar las elecciones y los cargos parlamentarios para denunciar  los manejos y negociados que se producen tras bambalinas en el congreso y , sobre todo, para propagandizar que la única salida es  una revolución que termine con el orden vigente e instaure un gobierno de trabajadores que socialice todos los medios de producción en el camino del establecimiento del comunismo: la sociedad sin clases ni Estado, ni ninguna forma de explotación u opresión.

En estas elecciones no hay fuerza que sirva para estos objetivos, es una buena ocasión para romper con la mentira que el mayor derecho democrático que tenemos es el voto, el derecho fundamental que conquistamos con la democracia es el de participar en política, el de organizarnos en forma independiente de las estructuras burguesas en asambleas como lo hacemos en los lugares de trabajo, como lo hacen los ambientalistas que como en Chubut o Mendoza frenan el avance sobre los recursos naturales  o como supimos hacerlo en 2001 , fortaleciendo experiencias que nos sirvan para ir construyendo poder obrero y popular.

Por Pablo Rojas.

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La inflación argentina y un diagnóstico de sus particularidades

Según las estadísticas, la inflación parece ser un problema que la enorme mayoría de países del mundo ha resuelto hace ya varias décadas. En tanto que en los años 70´ hablar de niveles inflacionarios del 20% anual era algo común, hoy por hoy estos valores parecen ser una anomalía digna de preocupación. No obstante, esto que a nivel mundial es una rareza, en Argentina se presenta como normalidad. 

Entre los economistas locales hay un claro acuerdo sobre la existencia de un proceso inflacionario de larga data, más no existe consenso alrededor de sus causas. Desde el liberalismo se predica que la inflación es “siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”. En esta lógica, el problema inicia cuando los gobernantes, en su afán de gastar más de lo que recaudan, eligen financiar aquel gasto emitiendo moneda. De este modo, una vez que la oferta de dinero supera a su respectiva demanda, aparece la inflación. 

Si bien el argumento liberal despierta muchas críticas, la más intuitiva se deriva de la nula importancia que este enfoque le da a las presiones ejercidas por los distintos actores sociales. Dado el peso que realmente tienen estas presiones a la hora de diseñar e implementar las políticas concretas, pensar al gasto público -y por consecuencia, a la emisión monetaria- de manera voluntarista implica por definición un grave error. A su vez, aceptando que la monetización del déficit genera inflación, ¿podemos sostener que toda alza en los precios es atribuible a este motivo? Claramente no, ya que muchas veces la misma emisión se limita a convalidar aumentos que ya se han producido, cuya causa puede provenir de una devaluación, del resultado de una paritaria o del incremento brusco de algún insumo en especial, entre otras cuestiones. En estos términos, encontramos una explicación que detrás de su extremada simpleza, esconde un peligroso voluntarismo que poco aporta a entender el asunto en cuestión.

Del otro lado de la grieta se ubica la visión del actual oficialismo, donde la inflación se debe principalmente a la decisión, también voluntarista, de los “formadores de precios”. Desde esta óptica, unos pocos empresarios manejan a su antojo los precios de la economía, lo cual les permite acrecentar sostenidamente su rentabilidad. Asimismo, dicho razonamiento suele complementarse con la referencia al crecimiento de los precios internacionales de los alimentos. En ambos casos el oficialismo señala como causas de la inflación a factores que se replican en todas partes del planeta, pero que, curiosamente, solo afectan a la Argentina y a un puñado más de países. A contramano del relato, la realidad muestra que, dada la transnacionalización del capital, el empresariado radicado en Argentina es muy similar al del resto de la región, en tanto que las marcas que vemos en nuestros supermercados no son muy distintas a las que se consiguen en las góndolas chilenas, brasileñas o uruguayas, por ende, pensar el problema desde este punto de vista no parece muy acertado. Algo similar ocurre con la cuestión de los precios internacionales de los alimentos, ya que los mismos no impactan únicamente en la realidad doméstica, sino que tienen un efecto global.

Más allá de los puntos flojos ya planteados, se advierte que tanto la visión liberal como la del actual gobierno niegan toda la complejidad propia del proceso inflacionario, por lo que para entender al mismo se hace necesario partir de un análisis mucho más general del devenir económico nacional y de la acción política de sus principales actores. 

En el año 1986 Adolfo Gilly en su artículo “La anomalía argentina” resaltaba un elemento particular del capitalismo local en comparación con resto de Latinoamérica. El autor destacaba la enorme capacidad que exhibía la clase trabajadora para vehiculizar sus propias demandas y resistir los frecuentes intentos de ajuste. Esta capacidad particular encontró su origen en la tradición de lucha que le imprimieron al movimiento obrero los anarquistas y los socialistas de principio del siglo XX; al tiempo que se vio consolidada con la legitimación e institucionalidad que le dio el primer peronismo. En función de esto, la clase trabajadora argentina se conformó como un actor central en la vida política del país, haciéndose de ese lugar a fuerza de huelgas, piquetes y movilizaciones masivas.

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede observar como ante el actual estancamiento de la productividad, el empresariado tiende a utilizar la remarcación de precios como herramienta para proteger sus ganancias. No obstante, esta remarcación choca con la nombrada capacidad de resistencia de la clase trabajadora ocupada, la cual presiona constantemente en búsqueda de aumentos salariales que preserven su poder de compra, dando así lugar a la puja distributiva. Por otro lado, la fracción desocupada de esta clase trabajadora, ante la imposibilidad de obtener ingresos en el mercado laboral, exige crecientes recursos al Estado para su propia reproducción, lo que eleva tendencialmente el gasto público. A su vez, los reclamos por jubilaciones dignas, salud y educación gratuita, y tarifas de servicios públicos subsidiadas también aportan al déficit fiscal, el cual decanta, tarde o temprano, en una mayor emisión monetaria y en un ritmo inflacionario ascendente. A la par de todo esto, cabe mencionar que el aumento en los precios genera atraso cambiario, el cual suele provocar incrementos en el tipo de cambio que alimentan al círculo vicioso de la inflación en rangos cada vez más elevados.

Visto de conjunto, el proceso inflacionario se presenta como una compleja expresión de la lucha de clases, donde se manifiesta la dificultad de la burguesía y de la dirigencia política local para imponerse sobre la resistencia de una clase trabajadora que, aunque golpeada, continúa defendiendo sus intereses materiales.

En este marco, el capitalismo argentino transita su larga decadencia. Por desgracia, la historia reciente nos muestra que la manera que tiene este capitalismo de resolver sus problemas trae consigo duras políticas regresivas, que por medio de devaluación, recorte de gasto público y reducción del salario real destruyen las condiciones de vida de la población. Ante el panorama descripto, gobierne quien gobierne, la única certeza para los años venideros es la continuidad del ajuste. Sin embargo, queda como gran interrogante cuál será la forma concreta que irá asumiendo este ajuste, y a qué velocidad se dará su implementación.

Por Cristian

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