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Avanza la entrega del petróleo a las multinacionales 

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Alberto Fernández les asegura un precio mínimo en dólares y, al mismo tiempo, dice que las empresas se comprometieron a inversiones multimillonarias. Se reunieron el presidente Fernández; el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; el secretario de Energía, Sergio Lanziani y el presidente de YPF, Guillermo Nielsen con Daniel De Negris de ExxonMobil; Marcos Bulgheroni de Pan American Energy; Pablo Vera Pinto, CFO de Vista Oil&Gas; Germán Machi de Pluspetrol; Carlos Ormachea de Tecpetrol; Sean Rooney de Shell; Eric Dunning de Chevron; Carlos Seijo de Total; Manfred Böckmann de Wintershall Dea; y Hugo Eurnekian de Compañía General de Combustibles. 

Dijo Fernández que “El Gobierno enviará al Congreso un proyecto en febrero para dar un marco legal que, espera, genere ingresos de al menos 10 mil millones de dólares de inversiones inmediatas y otros 10 mil millones de dólares anuales de exportaciones desde 2022”. 

“En Vaca Muerta hay gas para al menos 200 años de consumo local y petróleo para 100 años, como mínimo. Además, hay en el país reservas de hidrocarburos tradicionales sin explotar. El desafío es ir ya por esos recursos”. 

¿Qué piden las petroleras? precio mínimo asegurado, precios que les resguarde su rentabilidad y disponer de los dólares que consigan de ganancia. 

El gobierno dice que concederá lo que piden solo para el incremento de la producción: cuando supere lo que están produciendo hoy. El nivel que se produce actualmente mantiene las condiciones y lo que aumenten tendrá condiciones más beneficiosas. 

Las petroleras piden que si el precio internacional cae por debajo de los 50 dólares, se les asegure ese piso. En la negociación surgió la idea de un fondo anticíclico. “Si el precio internacional se mueve entre 50 y 75 dólares, se disparará un sistema de retenciones móviles que va de cero a ocho por ciento. A partir de 75 dólares la retención se mantiene en ese techo del ocho por ciento. 

Las compañías piden asegurarse que podrán disponer de los dólares para solventar sus gastos e inversiones. El resto de los dólares los tendrán que liquidar en un periodo que se está negociando entre seis meses y un año. 

Así el gobierno les garantiza a las multinacionales superutilidades, mientras rechaza garantizar a trabajadores y jubilados un ingreso que alcance para vivir como personas. 

¿Por qué garantizar un mínimo de 50 dólares el barril? ¿O por qué garantizar el precio internacional? Si el petróleo está en nuestro suelo, bajo nuestras tierras. No lo estamos importando de Nigeria o Arabia Saudita. 

¿Cómo sabe el presidente cuánto cuesta producir petróleo y gas? En Oriente Medio cuesta 12 dólares el barril, ¿cuánto costará aquí? 

Sólo abriendo los libros de las empresas se pueden conocer sus números, estableciendo el control obrero colectivo de la producción y distribución. ¿Por qué garantizarle semejantes beneficios? El precio del petróleo y el gas es uno de los factores determinantes del nivel de precios de la economía, son precios que siguen dolarizados. 

Esta política está subordinada a juntar los dólares que desea pagar a los acreedores de la deuda externa, toda fraudulenta. Ni siquiera utilizar esos recursos para industrializar el país. 

La política de la clase obrera es recuperar la soberanía. Recuperar todos los recursos, expropiando todas las petroleras multinacionales. Explotarlos por medio de una empresa 100% estatal, desde la exploración hasta la comercialización final, bajo control obrero colectivo.

Agustín – PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO

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Nota central El Roble Nº 138: “LA TIERRA ES UN BIEN DE TRABAJO Y NO DE RENTAS”

Se dice que Argentina produce alimentos para 400 millones y tenemos casi la mitad de la población con hambre o mal nutrido ¿Por qué este crimen? 

Es necesario proponer un programa alcanzable dentro de la realidad actual, para ello tenemos que conocer más a fondo cuál es esa realidad. Nosotros solo haremos un esbozo para tratar de ver quién aporta más a nuestra existencia, los terratenientes tecnificados o los chacareros de poca tierra y hombros grandes.

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La necesidad histórica de que la tierra sea confiscada (confiscada y no simplemente nacionalizada, pues  lo que se nacionaliza hay que pagarlo y la confiscación no) y cedida en tenencia por tiempos determinados, para que sea cultivada en forma orgánica.

 La reforma agraria  total es un programa que solo se puede lograr con la revolución social producto de la lucha de clases y el triunfo del socialismo. Los  gobiernos tipo Macri y tampoco con los que se dicen nacionalista y popular no lo podrán hacer por su composición social burguesa.

¿DE QUIÉN ES LA TIERRA? Un poco de historia 

La tierra es un bien natural, nadie la creó. Ese bien es el elemento central de la vida animal y vegetal, es decir no debería ser de nadie, pero con el desarrollo humano, cuando nuestros ancestros hace miles de año descubrieron que trabajándola aumentaba su supervivencia, ya fuera en la forma de aumentar los alimentos vegetales y domesticando animales, apareció ya el conflicto aunque no grave, pues había mucha tierra desocupada y una población aún pequeña.

Pero cuando algunos vivos vieron que con la tierra en manos propias se podía hacer negocios, hubo quienes empezaron a apropiarse de ella. Y así creció  el conflicto y con el transcurso de los siglos esa propiedad fue acaparada por una pequeña parte de la población, mientras que a millones de personas no nos queda tierra libre ni para nuestro entierro, pues hoy hay que pagar hasta eso.

La apropiación de la tierra en nuestros países y en el mundo tuvo varias etapas, desde el trabajo colectivo que hacían  muchos de los pueblos originarios, que con la colonización española como portuguesa y otras, fueron apropiándosela los individuos más pudientes, con las posiciones criminales del presidente Domingo F. Sarmiento hasta los repartos que hicieron algunos gobiernos como el caso de Roca con su campaña al “desierto”donde mató miles de indígenas y se la entregó a sus amigos en grandes extensiones de miles de hectáreas (Benetton tiene 900.000 hectáreas)  o como lo vemos en Buenos Aires entre otras provincias.

 Por lo tanto nos parece que la tierra no debe ser entregada en propiedad sino en tenencia,  pues no queremos crear nuevos burgueses sino buenas condiciones a quienes la trabajan. 

¡El peronismo y la tierra!

Perón en su primera presidencia en 1949 lanzó una frase acuñada por Emiliano Zapata en México (el primer campesino que enfrentó a Estados Unidos) diciendo “la tierra es un bien de trabajo y no de rentas” frase que quedó en el olvido del peronismo para siempre pues nacionalizó  muy poco y menos expropió.

El peronista Moreno habla de que el problema del país son las 1000 familias oligarcas que son dueños de la mayoría de la tierra, pero termina convocando al peronismo como el motor del enfrentamiento y no dice cómo hacerlo, como si el programa de este gobierno peronista lo fuera a enfrentar. Los Fernández-Fernández están más ocupados en cómo juntar la guita que se choreó Macri para pagar al FMI que resolver este tema, si no toma el toro por las astas, no habrá solución, y no lo puede hacer por la composición de clase de sus gobiernos y de ellos mismo 

El peronismo siempre le dio más pelota a la industria hasta hoy que al campo como si  todos fueran iguales. Cuando Grabois, referente de miles de trabajadores de la tierra, habló de reforma agraria se lanzó la gorilada a querer ahorcarlo.

A los terratenientes les llegó la tecnología, los agroquímicos. Es decir en los últimos 40 años  industrializaron miles y miles de hectáreas con la expansión de la potente maquinaria, la soja y el maíz y varios productos más en base al Glifosato y otros productos que elevan la productividad de la tierra, pero contamina y mata a la gente, destroza el campo y acumula desocupados en los alrededores de las grandes ciudades.

Cómo los oligarcas nos comen la cabeza con su propaganda 

 Los dueños de la tierra, que dirigen de una forma u otra el país, muchas veces apoyándose en la burguesía nacional con la penetración de los grandes monopolios son una fuerza muy potente y no va a ser fácil quebrarlos, pues están asesorados por los grandes monopolios del mundo, especialmente los yanquis.

 Ellos saben cómo influir a la clase obrera, a todos los laburantes, a las capas populares de la población, saben  cómo masacrar nuestras cabezas, tienen su prensa, Clarín, la Nación la tele y muchos serviles. 

 Cuando las cosas se les ponen un poco difíciles, cuando se empiezan a unificar las luchas obreras y populares desde abajo, aflojan un poquito, ponen rostros más simpáticos, pero lo primero que hacen es correr a Estados Unidos a ver cómo se puede entretener con algo como  para frenar las lucha de masas ofreciendo reforma de la constitución que la harán ellos. Nunca la burguesía ofrecerá una solución de fondo, porque lo de fondo es el cambio de régimen y ellos son capitalistas

No nos cabe duda de que los cambios revolucionarios son  una necesidad a partir de mirar la realidad objetiva, así lo muestra el reguero de luchas obreras y populares que se están desatando en  el mundo, (Chile, Bolivia o Francia, solo para nombrar algunos).

  Pero mientras no seamos capaces de unirlas en un solo torrente, la clase obrera y el resto de los trabajadores, campesinos pobres, los pequeños productores agrarios, los pueblos originarios, el movimiento de las compañeras por sus reivindicaciones concretas y para tener igualdad con los hombres, los movimientos sociales de  todo tipo, libertades, salud, educación, no más asesinatos en los lugares de trabajo, a los jubilados con salarios para poder vivir dignamente, etc. etc.

Pero esos cambios inevitables de clases en el poder político solo podremos lograrlos si desde abajo, desde cada lugar de trabajo, en las fábricas, entre los obreros rurales, en las escuelas, en la salud, el los barrio y lugares de viviendas, pudiésemos crear direcciones no vendidas como nos sucede en los sindicatos como los Daer, Caló y otros y  lograr la democracia obrera, no con caudillos entregados al régimen, compañeros que no se vendan por uno pocos  pesos (a veces muchos) como nos sucede hoy. ¿Se imaginan ustedes compañeros con una movilización de millones de personas todas juntas reclamando cada uno por lo suyo, que hayan hecho asambleas resolutivas discutiendo un programa de lucha pero luego todos juntos en la calle, todos reclamando lo de todos al unísono, los laburantes contra la explotación?

 Por el acceso a la tierra y a la ley de emergencia alimentaria

Nuestro inmenso país cuenta con aproximadamente 34 millones (34.000.000 de hectáreas) con cultivos agrícolas. La cosecha  2017-18 de cereales fue 99 millones de toneladas de cereales y la mayoría de soja, el denominado “complejo oleaginoso” es hoy el principal bloque exportador. 

 Lo cultivado con hortalizas y legumbres son unas 600.000 hectáreas y un volumen de producción de 10 millones de toneladas al año.

Alrededor del 93 % de la producción nacional de hortalizas, se destina al mercado interno y el 7%
se exporta, principalmente a Brasil. Tres cultivos, poroto, ajo y cebolla representan el 97% delvalor de las hortalizas exportadas.

La UTT (Unión Trabajadores de la Tierra) uno, quizás el más voluminoso nuclea a unas 10.000 familias de campesinos y productores de 15 provincias, alrededor de 200.000 pequeños productores con apenas el 13% de la tierra, y cultivan el 60% de los alimentos que se consumen en el país, más del 70% de ellos no tiene tierra propia sino que alquila y pagan alquileres usurarios algunos con contratos y otros no. Su reclamo más importante es el acceso a la tierra.
El MTE rural: forma parte del movimiento de trabajadores excluidos. Aseguran ser más de 30000 familias campesinas y pueblos originarios.

Participaron con opiniones: Sofía, Juan Carlos, Lucas, Marina y Nano

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Ajustando el ajuste: Macri y su laberinto

Como ya venimos diciendo desde nuestras editoriales, Macri y los gobernadores están implementando un duro ajuste sobre la clase trabajadora, alentados por los dictados del FMI. En este proceso, también decíamos que mientras la burguesía y el Fondo Monetario apuran al gobierno a mejorar las ganancias patronales, la clase trabajadora resiste este avance, por lo que Macri se encuentra entre dos presiones diversas, pero presiones al fin.

En esta nota se intentará explicar cómo se conforma este ajuste, cómo es su lógica política, y cuáles son sus perspectivas. – por Cristian

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Para entender el ajuste actual, es necesario entender sus antecedentes. Durante el último gobierno kirchnerista se registró un fuerte crecimiento de los desequilibrios macroeconómicos. Estos desequilibrios se expresaron en el aumento del déficit fiscal –donde el gobierno gastaba más de lo que recaudaba-, en el incremento del déficit externo –donde salían más dólares de los que entraban al país-, y en una subida de la inflación –donde los precios crecían de manera generalizada y sostenida-.

Como cuestión general, estos desequilibrios son insostenibles en el mediano plazo. En términos concretos, ninguna economía capitalista puede mantener en el tiempo un crecimiento de sus desequilibrios, ya que, tarde o temprano, estos desembocan en una crisis de deuda externa, en una crisis cambiaria, y/o en una crisis hiperinflacionaria. En función de esta realidad, el kirchnerismo, en lugar de saldar estos desequilibrios, optó por dejar su resolución para el Macrismo. Y el Macrismo inició así el actual ajuste sobre la clase trabajadora.

Ahora bien, cabe preguntarse: ¿este ajuste solamente podía caer sobre la clase trabajadora? Lo responderemos al final.

Lo que importa en este momento es que Macri apuntó todas sus políticas de ajuste sobre nuestras espaldas. No obstante, como también dijimos, nuestra clase está resistiendo dentro de sus posibilidades. Es por ello que el malestar popular se hace sentir, lo que se traduce, de forma directa o indirecta, en cierto freno al avance de las políticas Macristas.

En función los obstáculos que la clase trabajadora le pone al ajuste, el gobierno terminó acudiendo al endeudamiento con el FMI, para poder financiar los nombrados desequilibrios mientras logra ir metiendo este ajuste de forma gradual.

Más allá del gradualismo, las políticas de ajuste pegan fuerte en el bolsillo de los laburantes. Este ajuste se expresa en los tarifazos, donde el gobierno recorta subsidios y hace que cada familia trabajadora pague cada vez más caros los servicios públicos. A su vez, este ajuste se ve en las paritarias a la baja, que a costa de bajarnos los sueldos, los patrones y el mismo Estado ahorran cada vez más recursos, hambreándonos día a día. También el ajuste se refleja en la caída de las jubilaciones, que empeoran las condiciones de vida de nuestros abuelos. Además, el ajuste se observa en los recortes de gasto público, que adicionalmente de reducir el empleo y empeorar la educación y la salud de los sectores populares, se cobraron la vida de dos trabajadores de la educación en estos últimos días.

No obstante, más allá de las consecuencias negativas que trae este ajuste sobre la población, la gradualidad que asumen estas políticas genera descontentos entre la misma burguesía y el FMI. De un lado, las políticas llevadas a cabo implican para los patrones pagar menores salarios y menores impuestos, lo que decanta obviamente en un aumento de sus ganancias. Por otro lado, todo recorte en el gasto público le asegura al FMI el cobro de sus jugosos intereses. Sin embargo, ambos –patronal y FMI- exigen, todavía, más ajuste.

En este marco, el gobierno trata de acelerar, pero sabe que toda aceleración tiene como consecuencias un costo político. En función de esto, la estrategia del macrismo se orienta a distribuir este costo, buscando complicidad en los gobernadores y en los legisladores de la supuesta oposición. De un lado, en consonancia con los gobernadores, se planea recortar aún más las transferencias a las provincias, lo que recaería en una reducción de la obra pública, un mayor recorte de salud y educación, y un nuevo golpe al empleo estatal. Del otro lado, con ayuda de los diputados y senadores de la oposición patronal, ya se está analizando para el próximo año un nuevo recorte en las jubilaciones y en el gasto social, recortes que deben ser acordados en el próximo presupuesto nacional.

Más allá de la dura situación que estamos pasando como clase, el final todavía está abierto. Todavía, con acciones unitarias estamos en condiciones de poner un freno al avance macrista. Sin embargo, como la realidad lo muestra, la situación de nuestra clase todavía se plantea fraccionada y sin fuerzas reales para llevar adelante esta ardua tarea de forma exitosa. En esta situación, es labor de todos los sindicatos clasistas y antiburocráticos y de todas las organizaciones políticas y sociales de la izquierda comenzar a coordinar de forma efectiva, tanto por lugares de trabajo como por zonas, realizando acciones concretas para parar el ajuste en curso.

No obstante, parar el ajuste en curso, dentro del sistema capitalista, no haría más que retrasarlo, porque, a la larga o a la corta, el capitalismo le cobra a la clase trabajadora todos y cada uno de sus ajustes. En función de esto, y respondiendo la pregunta que nos hicimos al inicio, como laburantes tenemos que entender que para que dejemos de pagar los platos rotos de la burguesía, tenemos que pensar en un gobierno obrero, que no llegará por medio de las elecciones, sino que solamente se podrá alcanzar con una revolución socialista.

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Panel “La reforma laboral en Argentina”

Este panel se desarrolló en la mañana del pasado jueves 16, en el marco del 67° Congreso de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina, llevado a cabo los días 15 y 16 de noviembre de 2017. La charla estuvo a cargo de los abogados laboralistas Matías Cremonte, María Paula Lozano, Carlos Zamboni, Miguel Fiad, Eugenio Biafore y Alexis Barraza, asesores legales de nuestra organización gremial. Además, se dedicó un segmento del mismo a la reforma previsional, intervención a cargo de Luciano González. Levantado de Prensa Federación Aceitera.

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Escuchar las intervenciones (lista de reproducción continua):

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