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Editorial El Roble N° 124 de Julio: “En tiempos de aguinaldo, nos hablan de “propinas”: contra el ajuste ¡a las calles!”

Nuevo pico devaluatorio. Malabares del gobierno para evitar nuevas corridas cambiarias. Suben las tasas de interés para inversiones en pesos como forma de contrarrestar la suba del dólar. Acuerdos de Entendimiento con el Fondo Monetario Internacional. Y Más del 48% de los niños y niñas del país por debajo de la línea de la pobreza.
Cae el consumo de combustibles y las ventas de 0 km bajaron estrepitosamente. Datos optimistas ya hablan de un 30% de inflación anual.
Para la vicepresidenta Michetti una mujer violada debe “bancarse” los 9 meses de embarazo. Y para la diputada oficialista Carrió la crisis exige “más propinas”.
Dan luz verde para la fusión de Clarín y Telecom. Y la agencia Télam despide a 357 periodistas con la excusa de que “son ñoquis” y “militantes partidarios”.
Los docentes de chubut en lucha desde hace un mes, fueron reprimidos. En la provincia, Vidal sigue sin reabrir la mesa paritaria y, al cierre de esta edición, muchísimos docentes no han cobrado su aguinaldo.
Al parecer, no hay ajuste, ni tarifazo que logre apagar el incendio al gobierno. La crisis política también se expresa en los cambios de varios de sus ministros. Puro humo: cambiar nombres para no cambiar nada. El timón sigue firme con el único destino de bajar los costos de producción que garanticen tasas de ganancias sustanciosas para los empresarios. La sola idea de echar mano una mínima suba de las retenciones a los productos de exportación, hizo poner el grito en el cielo a los capitalistas agrarios (ya sumamente favorecidos no solo por la baja de retenciones, sino por la disparada del dólar). Por supuesto, Macri retrocedió en chancletas. E insiste junto al ministro Triaca en hacer pasar la reforma laboral. Tal vez la corta aventura mundialista haga que no pase tan desapercibida la jugada, pero de cualquier modo los planes siguen siendo que los platos rotos los pague el pueblo trabajador.
Por supuesto que no hay acción sin reacción. La bronca y rechazo que generan estas políticas forzaron a la CGT a convocar al paro general el 25 de junio. Altísima adhesión a la medida. Hasta los carneros como Cavalieri de comercio o Fernández de la UTA tuvieron que sumarse. Un parazo… dominguero. Ni el triunvirato ni los Moyano -ahora devenidos en “luchadores”- pasando por las CTA, llamaron a movilizar ni ninguna otra medida de lucha. Es que nadie quiere sacar los pies del plato de la gobernabilidad, ni agitar la movilización que con los ánimos tan caldeados se chocan de lleno con los recuerdos del último 18 de diciembre. Sólo los sectores de la izquierda y el clasismo con piquetes en los principales accesos marcaron una pequeña pero clara delimitación política.
El Encuentro del Sindicalismo Combativo el 23 fue un hecho auspicioso en esta necesidad imperiosa de la unidad. Más allá de una nutrida participación de muchos sectores antiburocráticos, nuevamente estuvo marcado por la disputa al interior del FIT y la discusión por las consignas pesaron más para una de las corrientes que se pegó el faltazo. De todos modos, de haber continuidad en estos encuentros regionales que permitan realizar campañas unitarias y discutir un programa que nos unifique, podríamos convocar a todos los rincones del movimiento obrero, lo que sería un salto adelante.
Pero la nota realmente distintiva la dió -nuevamente- el movimiento de mujeres, que con una impresionante movilización y un debate de semanas, logró poner a los sectores más conservadores de la sociedad contra las cuerdas y le arrancó al Congreso la media sanción a favor del aborto legal. Ahora el enorme desafío será redoblar la presencia en las calles para el 8 de agosto, cuando sea el turno del tratamiento en senadores.
Así como el movimiento de mujeres realizó pañuelazos, asambleas y encuentros regionales, movilizaciones, vigilias, y logró unificar muchas acciones a nivel internacional, necesitamos como clase recuperar estos métodos, para seguir dando todas las batallas, para no dejar que nos pasen por encima y proponer otra forma de organización social, sin oprimidos ni explotados.

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Equipo de El Roble.

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Editorial El Roble N° 123 – Junio: ¡Fuera el FMI! Impongamos nuestra organización frente al saqueo del Gobierno

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El panorama del mayo estuvo marcado por la disparada del dólar, lo que suma un componente más al ajuste del gobierno. Los tarifazos y el aumento en las góndolas golpean de lleno nuestro bolsillo. La volatilidad de la economía no da indicio a que la inflación se vaya a calmar en lo inmediato. La tregua de Aranguren con los empresarios petroleros es sumamente débil y es cuestión de días para que vuelva a aumentar el combustible.

En este contexto, la bronca y el descontento crece: el sueldo no alcanza, el precio de los alimentos sube, igual que el transporte aunque viajemos cada vez peor. Se siente ese malestar, pero no logramos unificar ese hartazgo. Aún son reacciones dispersas.

Sin embargo, la unidad por otros temas sí aparece. Es una foto frecuente el pañuelo verde y miles de mujeres en la plaza de Congreso. El 13 de junio será la votación de la ley por el aborto legal en Diputados. De no aprobarse, seguramente asistiremos a grandes movilizaciones en repudio. El movimiento de mujeres está a la vanguardia en esta situación, tanto a nivel organizativo como a nivel definiciones políticas.

El 25 de mayo sectores del peronismo y las CTA convocaron a movilizarse bajo la consigna “La patria está en peligro” y en rechazo al FMI. Dentro del arco opositor, se sumaron personalidades públicas con un llamado por las redes. También estuvieron presentes organizaciones sociales, políticas y sindicales. La convocatoria fue masiva a pesar de la dirigencia burócrata que convocó. Estos tipos que se llenaron la boca contra el gobierno pero que fueron incapaces de impulsar la huelga general que imponga la defensa de nuestros salarios y nuestros puestos de trabajo sobre los que avanza el macrismo. Por este motivo buena parte de la izquierda no acompañó la iniciativa. ¿Debería haber ido a una convocatoria que tiene por detrás el rearmado electoral del peronismo? ¿Debería haber ido para llevar una posición que proponga una salida de las y los trabajadores? ¿Cómo discutir con el pueblo movilizado que hoy solo ve una salida dentro del capitalismo, encabezado por los mismos que años anteriores comenzaron el ajuste? Es importante discutir cómo disputar esa dirección, sindical y política, con un programa claro que se oponga a las medidas reaccionarias de este gobierno. Las masas tienen el ímpetu de ganar las calles y lo hacen cada vez que es posible. Es fundamental impulsar la acción directa de masas para imponer nuestras reivindicaciones históricas y acabar con el saqueo del gobierno. Estos son debates importantes para tener con las y los compañeros en la base, no solo para afinar la política sino para entender mejor las limitaciones y potencialidades que plantea cada sector. Pero sobre todo, porque es fundamental que los sectores clasistas, democráticos y combativos disputen la dirección de miles y miles que quieren luchar y enfrentar el ajuste.

Un día antes, el jueves 24 en el SUTNA hubo un encuentro donde participaron importantes representantes gremiales (ferroviarios/as, subte, docentes, ceramistas de Neuquén, entre otros) con la perspectiva de un plenario obrero para este mes. Aunque la iniciativa es correcta, no logra ser una opción de dirección alternativa para las y los trabajadores que hoy están en conflicto o peleando por sus derechos. Es necesario acercarse a las zonas fabriles donde haya procesos de organización por fuera de la burocracia, para dar una perspectiva que los potencie. Y así construir un congreso obrero que discuta un plan de lucha pero acompañado por amplios sectores de la clase.

Los sectores clasistas sostenemos que la única salida es una opción desde abajo, con asambleas y mucha con paciencia, pues no hay soluciones mágicas. Es hora de abandonar diferencias menores y construir un polo que aglutine a los sectores en lucha y que están peleando por sus puestos de trabajo, por salario y reapertura de paritarias, etc.

Mientras este tipo de iniciativas no cobren vuelo, las y los trabajadores seguiremos fragmentados e impotentes para enfrentar el ajuste. Un sector mayoritario seguirá esperando que desde el PJ o el kirchnerismo surja una alternativa, pero más pensando en las elecciones que en la lucha concreta.

En este marco, el subte se encuentra enfrentando el ataque de la empresa Metrovías y el gobierno de Larreta contra la organización gremial -que incluye suspensiones y despidos de activistas del sindicato AGTSyP-. Quieren avanzar sobre sus conquistas (las 6 horas, salarios relativamente altos, etc.) porque, pese a todo, el subte es un espacio recuperado con lucha por sus trabajadores/as y los planes de ajuste chocan de lleno contra estas experiencias. Por eso, si pierde el subte es un golpe para toda la clase. Por lo pronto, defender a las y los compañeros y retomar el camino de las y los docentes de Neuquén que con 45 días de huelga lograron romper el techo salarial y el pago de los días de paro (ver nota ATEN) son tareas centrales. Las urgencias salariales se mantienen frente a una inflación que no cede. Y los planes del gobierno nacional y provinciales van en sentido contrario a conceder cualquier cosa. El veto a la “ley antitarifazo” es una mensaje claro de esto. Por eso la situación irremediablemente se va a agudizar. Las y los trabajadores debemos intervenir en la vida política del país con posiciones propias y sin esperar tutelas de nadie ni a “votar bien”. Lo diremos hasta el cansancio: debemos confiar en nuestras fuerzas, retomar nuestros métodos de asamblea y acción directa para defender de nuestras condiciones de vida.

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Equipo de El Roble.

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Editorial El Roble N° 122 – Mayo: “Frente al avance de la burguesía: a unificar las resistencias y la organización”

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Ya no es ninguna novedad que la burguesía viene avanzando a nivel mundial con su ajuste. Mirando en perspectiva, las reformas laborales, tributarias y previsionales implementadas a lo largo del mundo a partir de la última crisis, van destruyendo lenta pero continuamente nuestras condiciones de vida. En la región latinoamericana, esta tendencia regresiva tomó forma recién a inicios de la última década, y se expresa abiertamente en las políticas llevadas adelante tanto por dirigentes supestamente progresistas, como por mandatarios liberales.

Dado el ajuste, la clase trabajadora (y esto tampoco es ninguna novedad), como puede, enfrenta este avance con una resistencia que asume diversas formas y toma diferente fuerza según el lugar donde se produzcan los ajustes.

No obstante, más allá de las resistencias, la burguesía sigue avanzando. Y, en este avance global, se inscribe el actual ajuste macrista. Frente a este ajuste, desde nuestra clase se observan resistencias, que aunque se presentan aisladas, logran en algunos casos frustrar los planes originales del macrismo. Esto se puede observar por ejemplo en el freno temporal que pusimos con las marchas de diciembre a la reforma laboral.

Sin embargo, más allá de los contratiempos, el plan de la burguesía continúa su rumbo. A medida que siguen pasando los despidos, las diferentes burocracias sindicales siguen cerrando paritarias por mucho menos de lo que se espera de inflación para este año, lo que implica que en 2018 nuestro salario real volverá a perder capacidad de compra. Al mismo tiempo, el gobierno sigue recortando los salarios en el sector público, y amenaza con ir contra conquistas históricas como el estatuto docente.

Capítulo aparte merecen las distintas modificaciones de los convenios colectivos que se van  negociando en cada sector, que no hacen más que abaratar y pauperizar nuestra fuerza de trabajo. A su vez, a este proceso de precarización laboral se suma el fallo de la Corte suprema que busca limitar los derechos de trabajadores y trabajadoras bajo monotributo, marcando claramente un cambio de forma o un retroceso en el derecho laboral.

A su vez, ya se escuchan rumores de que el poder ejecutivo planea durante el mundial enviar distintos proyectos de ley al congreso para sancionar aquella frustrada reforma laboral, pero ahora “por partes”.

Acompañando lo anterior, al cierre de esta edición se está registrando un nuevo proceso de devaluación, con un dolar que trepó los 23 pesos, el cual promete golpear aún más nuestros salarios.

A la par que se da este panorama cada vez más difícil para, la lucha de clases registra en los ámbitos externos a lo estrictamente laboral interesantes procesos de politización. De un lado, el movimiento feminista va ganando fuerza, a la vez que va ascendiendo en sus consignas, tomando gran protagonismo a partir del debate alrededor de la legalización del aborto. Por otro lado, el movimiento estudiantil también se va fortaleciendo en la lucha contra el cierre de los institutos superiores de formación en CABA, demostrando su capacidad de resistencia al hacerse oir en la mismísima Feria del libro.

En este contexto, se hace necesario levantar la unidad de toda la clase trabajadora, para luchar coordinadamente contra el ajuste en curso. Para esto, es necesaria una coordinación completa de todos los conflictos laborales, con un feminismo clasista, y un movimiento estudiantil que apoye abiertamente cada uno de estos conflictos, en pos de resistir el ajuste llevado adelante por el Macrismo.

No obstante, frenar el ajuste de Cambiemos no sería más que una solución momentánea, porque como sabemos, en tanto exista capitalismo, a la larga, somos los laburantes los que terminamos pagando los platos rotos de la fiesta. En función de esto, tenemos que pensar en nuestra propia organización como clase, para lograr finalmente un gobierno obrero y socialista, que acabe con todos los males que nos aquejan.

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Equipo de El Roble.

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Editorial de El Roble N°121, Abril: “Voracidad del capital y la encrucijada en la región”

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Las necesidades de los empresarios pasan, básicamente, por defender e impulsar sus ganancias. Ganancias que obtienen gracias a nuestro trabajo. En tiempos en que los países imperialistas (hoy EEUU, Rusia y China) se encuentran sumergidos en una guerra comercial para imponer al resto condiciones más favorables para los capitalistas aliados y así hacer crecer los respectivos PBI’s (Producto Bruto Interno), se produce ni más ni menos, que una feroz competencia entre todos los patrones del mundo para hacerse de una mejor tajada de esa masa de riqueza que produce nuestra clase. Por esta razón es que en distintas regiones buscan imponer reformas (laborales, tributarias, jubilatorias) y ajustes. Las huelgas ferroviarias de Francia, frente a los intentos de privatizar el tren, o las reformas que impulsan los gobiernos de Brasil y Argentina, son ejemplos de esto.

La profunda crisis política del país vecino responde a este marco. El malestar social creciente que generan todas estas políticas de hambre, empuja a que Temer haya decidido la militarización de Río; agudiza la necesidad de proscribir de la forma que sea al único opositor con peso electoral (aún cuando el PT haya comenzado con el proceso de reformas y ajuste); y envalentona a que los sectores de la derecha más reaccionaria junto a los militares, amenacen con planteos abiertamente golpistas si Lula no termina en prisión. Es que el programa político del gran capital no acepta vacilaciones y debe avanzar a cualquier precio, aún cuando esto signifique poner en jaque a su amada “democracia”.

En nuestro país, de la mano del ajuste, los despidos y la precarización creciente, esa búsqueda por relanzar las ganancias capitalistas también avanza. El gobierno de Macri, con la complicidad del PJ, con traspiés y con una conflictividad social en aumento, tiene los mismos planes que esa derecha golpista brasilera.

Sin embargo, las movilizaciones de masas que presenciamos el año pasado, cuyo punto más alto fueron las jornadas del diciembre caliente contra las reformas previsionales, se mantienen como tendencia; aún cuando en cuando en comparación a marzo del año pasado pareciera estar todo más calmo. La enorme pelea en la mina de Río Turbio, las puebladas multisectoriales en Chubut, la lucha de los ingenios azucareros en el norte, la ejemplar resistencia a los despidos en el Inti, las enormes movilizaciones del 8 y 24 de Marzo y la lucha por salario con paro nacional incluído de los aceiteros, nos dan una pauta. Cada movilización y conflicto, se van convirtiendo en rechazos generales a la política de Cambiemos, aún cuando en la disputa sectorial llevemos las de perder.

Debemos remarcar que en esta dinámica, el método que sobretodo desarrollaron el movimiento de mujeres y de aceiteros marcan el camino. En ambos casos, las asambleas y la deliberación por abajo ocupan un lugar central. En el caso del movimiento feminista, fueron semanas de deliberación en distintas zonas que permitieron avanzar en el debate, ampliar las reivindicaciones, dando como resultado una contundente marcha y un documento leído desde el palco con rasgos sumamente progresivos. Por su parte, la Federación aceitera, a través de los gremios locales y los cuerpos de delegados de fábrica, vienen impulsando un gran debate entre toda la base obrera para dar una comprensión cabal sobre la necesidad de defender no un punto más o menos en la paritaria sino directamente el costo de la fuerza de trabajo, además de las condiciones laborales. De este modo, construyen la unidad y la fuerza para realizar paros contundentes a nivel nacional.

La situación política en la región se encuentra sumamente abierta y en una encrucijada. Mientras las y los trabajadores no avancemos en desarrollar una alternativa política propia, independiente cualquier sector patronal, será sumamente difícil enfrentar los planes de los patrones. Pero tenemos la fuerza, nuestros enemigos lo saben y le temen. Ahora hay que organizarla.

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Equipo de El Roble.

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