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Editorial El Roble N° 126 – Octubre: “Una realidad que avanza en sus contradicciones”

TAPA-126

Macri está en su peor momento político. Eso es un hecho innegable. A su vez, Macri todavía tiene la capacidad política de hacer pasar uno de los peores ajustes que se registran en los últimos 50 años. Eso también es un hecho innegable. Y así de contradictoria es la realidad.

Este ajuste en la economía local se enmarca en una guerra comercial en el ámbito internacional, la cual es protagonizada por China y Estados Unidos. En medio de esta contradicción, tanto Trump como el FMI dan su abierto apoya al gobierno argentino, en nombre del antipopulismo.  

Al cierre de esta edición, luego de la dura corrida bancaria, el tipo de cambio parece haber encontrado una calma momentánea. Sin embargo, Luis Caputo, quien era presidente del Banco Central, curiosamente terminó renunciando y asumió en su lugar Guido Sandleris, quien introdujo la novedad de no intervenir a menos que el dólarmacri  supere los 45 pesos baje de 35.

A su vez, dentro del movimiento obrero organizado las contradicciones no paran de salir a la luz. De un lado, la clase obrera no para de demostrar su malestar, ya que por la carestía de los productos cada vez cuesta más llegar a fin de mes. Por otro lado, las cúpulas burocráticas llamaron a un paro dominguero de cara a sus bases, pero obviamente sin movilización ni plan de lucha. De esta forma contradictoria, se intenta desmovilizar a la clase trabajadora.

A la par de todo esto, hacia dentro de la misma burocracia también se expresan contradicciones, ya que con miras al 2019 se van perfilando dos frentes sindicales: de un lado un conjunto de organizaciones con un perfil más dialoguistas, y del otro lado un grupo de sindicatos con un perfil un tanto más combativo, cercanos al peronismo.

Frente al ajuste en marcha, la clase trabajadora continúa su resistencia, que se expresa de distintas formas. En ocasiones, esta resistencia se expresa de forma activa, con conflictos laborales y grandes movilizaciones, que aunque aisladas y sectorizadas, tales como el paro general del 25/09, que van metiendo presión sobre el gobierno y de una u otra manera plantean cierta dificultad en su gobernabilidad. A su vez, y quizás más preocupante para el Macrismo, crece una resistencia por abajo, que se expresa en un malestar cada vez más generalizado, y que lentamente va poniendo un manto de dudas sobre la reelección de Mauricio Macri. No obstante, todavía estas resistencias no ponen en jaque al gobierno, que con un poco de asistencialismo y con bastante de represión mantienen firme la dirección regresiva de sus políticas.

En esta realidad más que agitada, pasaron de largo –y siguen vigentes- los distintos conflictos docentes, las nuevas retenciones nominales sobre la exportación, el reacomodamiento ministerial, y el enorme conflicto alrededor del astillero Río Santiago.

En este panorama, los trabajadores debemos enfrentar en unidad el ajuste en curso, entendiendo que todos los gobiernos de las patronales –sea el gobierno de Macri, de Massa, o del kirchnerismo- solo tienen para nosotros más ajuste y represión. Es por esto que tenemos que pensar en una salida propia de nuestra clase, una salida revolucionaria… es decir, en una salida socialista.

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Equipo de El Roble.

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Línea 60: en estado de asamblea permanente

El Cuerpo de delegados de la Línea 60 ha informado, mediante un comunicado de prensa, que se encuentran en estado de asamblea permanente. El estado asambleario responde a la amenaza de despido de un trabajador, quien fuera cesanteado de manera verbal sin causa aparente. Hasta el momento no se han paralizado los servicios.

El Cuerpo de Delegados de la Línea 60 ha comunicado que los trabajadores se encuentran en estado de asamblea permanente por el supuesto despido de un chófer. Según manifestaron empleados de la Línea, el trabajador cesanteado sería un reconocido activista, al que -hasta el momento- no le notificaron fehacientemente su despido. Por estas horas, se encuentran deliberando los pasos a seguir a la espera de una respuesta de la parte empresaria.

La pelea entre los choferes de la Línea 60 y el Grupo DOTA -actual gerenciador del servicio- se remonta al año 2010, cuando los empresarios desembarcaron en la 60. De aquel tiempo a esta parte, los choferes han denunciado aprietes con barras bravas, pésimas condiciones laborales, falta de seguridad e higiene (lo que se cobró la vida del electricista David Ramallo) y la intención de trabajar por fuera del Convenio Colectivo de Trabajo.

“No sería la primera vez que el grupo DOTA viene por la 245”, declaró un chófer en referencia a la intención empresaria a despedir trabajadores sin causa. Hasta el momento no han anunciado medidas de fuerza y el servicio funciona con normalidad. Sin embargo, el Cuerpo de Delegados ha expresado, mediante un comunicado de prensa, que de la asamblea permanente “se resolverán los pasos a seguir”.

Contactos.

Néstor Marcolin: 1164800700

Esteban Simonetta: 1164797500

Hector Cáceres: 1162561234

Por ANRed.

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Ajustando el ajuste: Macri y su laberinto

Como ya venimos diciendo desde nuestras editoriales, Macri y los gobernadores están implementando un duro ajuste sobre la clase trabajadora, alentados por los dictados del FMI. En este proceso, también decíamos que mientras la burguesía y el Fondo Monetario apuran al gobierno a mejorar las ganancias patronales, la clase trabajadora resiste este avance, por lo que Macri se encuentra entre dos presiones diversas, pero presiones al fin.

En esta nota se intentará explicar cómo se conforma este ajuste, cómo es su lógica política, y cuáles son sus perspectivas. – por Cristian

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Para entender el ajuste actual, es necesario entender sus antecedentes. Durante el último gobierno kirchnerista se registró un fuerte crecimiento de los desequilibrios macroeconómicos. Estos desequilibrios se expresaron en el aumento del déficit fiscal –donde el gobierno gastaba más de lo que recaudaba-, en el incremento del déficit externo –donde salían más dólares de los que entraban al país-, y en una subida de la inflación –donde los precios crecían de manera generalizada y sostenida-.

Como cuestión general, estos desequilibrios son insostenibles en el mediano plazo. En términos concretos, ninguna economía capitalista puede mantener en el tiempo un crecimiento de sus desequilibrios, ya que, tarde o temprano, estos desembocan en una crisis de deuda externa, en una crisis cambiaria, y/o en una crisis hiperinflacionaria. En función de esta realidad, el kirchnerismo, en lugar de saldar estos desequilibrios, optó por dejar su resolución para el Macrismo. Y el Macrismo inició así el actual ajuste sobre la clase trabajadora.

Ahora bien, cabe preguntarse: ¿este ajuste solamente podía caer sobre la clase trabajadora? Lo responderemos al final.

Lo que importa en este momento es que Macri apuntó todas sus políticas de ajuste sobre nuestras espaldas. No obstante, como también dijimos, nuestra clase está resistiendo dentro de sus posibilidades. Es por ello que el malestar popular se hace sentir, lo que se traduce, de forma directa o indirecta, en cierto freno al avance de las políticas Macristas.

En función los obstáculos que la clase trabajadora le pone al ajuste, el gobierno terminó acudiendo al endeudamiento con el FMI, para poder financiar los nombrados desequilibrios mientras logra ir metiendo este ajuste de forma gradual.

Más allá del gradualismo, las políticas de ajuste pegan fuerte en el bolsillo de los laburantes. Este ajuste se expresa en los tarifazos, donde el gobierno recorta subsidios y hace que cada familia trabajadora pague cada vez más caros los servicios públicos. A su vez, este ajuste se ve en las paritarias a la baja, que a costa de bajarnos los sueldos, los patrones y el mismo Estado ahorran cada vez más recursos, hambreándonos día a día. También el ajuste se refleja en la caída de las jubilaciones, que empeoran las condiciones de vida de nuestros abuelos. Además, el ajuste se observa en los recortes de gasto público, que adicionalmente de reducir el empleo y empeorar la educación y la salud de los sectores populares, se cobraron la vida de dos trabajadores de la educación en estos últimos días.

No obstante, más allá de las consecuencias negativas que trae este ajuste sobre la población, la gradualidad que asumen estas políticas genera descontentos entre la misma burguesía y el FMI. De un lado, las políticas llevadas a cabo implican para los patrones pagar menores salarios y menores impuestos, lo que decanta obviamente en un aumento de sus ganancias. Por otro lado, todo recorte en el gasto público le asegura al FMI el cobro de sus jugosos intereses. Sin embargo, ambos –patronal y FMI- exigen, todavía, más ajuste.

En este marco, el gobierno trata de acelerar, pero sabe que toda aceleración tiene como consecuencias un costo político. En función de esto, la estrategia del macrismo se orienta a distribuir este costo, buscando complicidad en los gobernadores y en los legisladores de la supuesta oposición. De un lado, en consonancia con los gobernadores, se planea recortar aún más las transferencias a las provincias, lo que recaería en una reducción de la obra pública, un mayor recorte de salud y educación, y un nuevo golpe al empleo estatal. Del otro lado, con ayuda de los diputados y senadores de la oposición patronal, ya se está analizando para el próximo año un nuevo recorte en las jubilaciones y en el gasto social, recortes que deben ser acordados en el próximo presupuesto nacional.

Más allá de la dura situación que estamos pasando como clase, el final todavía está abierto. Todavía, con acciones unitarias estamos en condiciones de poner un freno al avance macrista. Sin embargo, como la realidad lo muestra, la situación de nuestra clase todavía se plantea fraccionada y sin fuerzas reales para llevar adelante esta ardua tarea de forma exitosa. En esta situación, es labor de todos los sindicatos clasistas y antiburocráticos y de todas las organizaciones políticas y sociales de la izquierda comenzar a coordinar de forma efectiva, tanto por lugares de trabajo como por zonas, realizando acciones concretas para parar el ajuste en curso.

No obstante, parar el ajuste en curso, dentro del sistema capitalista, no haría más que retrasarlo, porque, a la larga o a la corta, el capitalismo le cobra a la clase trabajadora todos y cada uno de sus ajustes. En función de esto, y respondiendo la pregunta que nos hicimos al inicio, como laburantes tenemos que entender que para que dejemos de pagar los platos rotos de la burguesía, tenemos que pensar en un gobierno obrero, que no llegará por medio de las elecciones, sino que solamente se podrá alcanzar con una revolución socialista.

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Editorial de Agosto: El ajuste en curso y sus contradicciones

En el mundo, la crisis capitalista continúa sin saldarse, y el ajuste a nivel global está a la orden del día. Frente La clase trabajadora resiste como lo ha hecho históricamente, y los estallidos de Haití y Nicaragua dan testimonio de ello.

En Argentina, la versión local del ajuste es llevada adelante por Macri y los gobernadores. La orientación es clara: recortes de gasto público social, reducción salarial, y aumento de la ganancia patronal.

MACRItijeras

Este avance, más allá de sus traspiés, continúa su senda, pero ante los problemas que surgen, se encuentra en continuo replanteo. De un lado, la burguesía local y el FMI le exigen a Macri más rapidez en la implementación del ajuste, con la finalidad de obtener cada vez mayores ganancias. Del otro lado, este avance es de una u otra forma resistido por la clase trabajadora, quien obviamente sufre sus consecuencias.

Las expresiones concretas de este proceso van surgiendo a la vista con el paso del tiempo. La reducción de salarios y jubilaciones se notan cada vez más en el changuito del supermercado. Las condiciones de vida de lxs trabajadorxs empeoran día a día.

A su vez, la fallida reforma laboral vuelve a la carga de la mano de reformas particulares que se dan en cada fábrica, como es el caso de Fate. Lo mismo pasa con los intentos de reformas educativas, que no tienen otra finalidad que empeorar las condiciones de trabajo docente. Al mismo tiempo, una docente y un trabajador no docente fueron asesinados en la escuela primaria 49 de Moreno, por la desinversión en de la gobernadora Vidal.  Una vez más. los recortes, al igual que la corrupción, también matan, y siempre nos matan a quienes laburamos todos los días en condiciones con altos niveles de precariedad laboral.

Como es normal, dado el nivel del ajuste, el gobierno requiere también alistar sus tropas para la represión. En este marco, Macri manda el ejército a las fronteras para liberar gendarmes y traerlos a los barrios populares para ahogar la conflictividad social.

A la par de todo esto, la corrupción desnuda lo más rancio de la política patronal, tanto con los cuadernos de la corrupción kirchnerista como con los aportantes truchos del macrismo. Al mismo tiempo, frente a toda esta podredumbre, el peronismo coquetea con unificarse con el kirchnerismo y la burocracia sindical de Pignanelli y Moyano.

En todo este ajuste, la docencia de Chubut demostró que el camino es la lucha, y que así lograron un triunfo parcial, que para estos tiempos, podemos decir que fue un triunfazo. La votación por la legalización del aborto, más allá de su resultado desfavorable nos muestra también un avance político donde muchas jóvenes comienzan a cuestionarse la injusta realidad, y salen a luchar para cambiarla.

En todo este marco, desde El Roble, volvemos a remarcar la necesidad de encarar la lucha de forma unitaria, clasista, y desde las bases. Y volvemos a subrayar la necesidad de un gobierno de los trabajadores, que de soluciones de fondo a las penurias que vivimos día a día.

Equipo de El Roble.

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