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Notas históricas publicadas en El Roble

¡Mujer, escucha, únete a la lucha!

Los días 14, 15 y 16 de octubre se desarrollará el 32 Encuentro Nacional de Mujeres en Chaco y nuevamente serán días de mucho debate. Es el único momento del año en el que miles de mujeres nos encontramos y, pese a las grandes diferencias que tenemos, decidimos unir nuestra voz en contra de un sistema que nos oprime por ser mujeres.

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Hace ya varios años las mujeres estamos alerta y salimos a combatir muchas de las formas en las que somos violentadas: acoso callejero, cosificación en los medios, violencia de género, femicidios, secuestros y trata, explotación sexual. También salimos a la calle exigiendo la libertad de mujeres como  Huigi, quien se defendió de un ataque sexual de diez hombres, matando a uno de ellos. Salimos a exigir la libertad de Belén, quien luego de sufrir un aborto la acusaron por ese hecho y estuvo presa más de un año. Éstas y otras tantas injusticias son parte de este sistema que trata a las mujeres como objetos y no como sujetos.

Mujeres y trabajadoras

Pero no todas las mujeres somos iguales, no todas las mujeres mueren o sufren infecciones por abortos clandestinos; no todas las mujeres trabajan 9 o 10 horas en una fábrica o comercio y luego llegan a su casa a continuar con más trabajo; no todas las mujeres sufren cada mes por no llegar a fin de mes, trabajando en condiciones precarias, viajando dos horas para llegar y regresar a sus hogares. Estas vivencias no las conocen las mujeres que no viven de su salario porque son parte de otra clase social y muchas de ellas también viven a costa nuestro. Por eso nosotras nos reconocemos como mujeres y trabajadoras.

Como laburantes tenemos que saber que ningún gobierno va a solucionar los problemas profundos que nos aquejan, por eso junto a los reclamos al Estado, tenemos que tomar en nuestras manos la construcción de nuevas relaciones, salir a las calles, organizarnos y pelear por por donde seamos protagonistas y decisoras de nuestras vidas.

Noelia, integrante de El Roble y militante del PRC.

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Nota central El Roble Nº 116 de Octubre: “La reforma laboral de Macri es la destrucción de nuestros puestos de trabajo y un nuevo ataque a nuestras condiciones de vida”

Las elecciones de octubre tienen como objetivo desviar del centro de la escena la política que el gobierno ya tiene decidido aplicar. No es la primera vez que esperan a que finalice el circo electoral para aplicar las medidas más brutales de ajuste contra nuestro pueblo. El gobierno de Mauricio Macri prepara una reforma laboral del mismo carácter que las que se vienen imponiendo en Brasil con el gobierno de Temer, o en Francia con el de Macron. Buscan flexibilizar aún más nuestro trabajo, y reducir la actividad sindical.

Es importante señalar que todas las medidas que este gobierno viene llevando adelante van en ese mismo sentido y vienen preparando el terreno para una reforma de estas características. La reducción de empleo, la disminución de nuestro salario y el ataque a las nuestras condiciones de vida van a continuar profundizándose con esta reforma. Las modificaciones de la ley de ART (accidentes de trabajo) muestra el camino que quieren profundizar.  Del mismo modo aplican la reforma jubilatoria, las reformas en educación como la “secundaria del futuro” que busca ofrecer mano de obra directamente gratuita, explotando a sin salario alguno a los estudiantes durante sus últimos años de cursada y reduciendo nuestro salario.

En su discurso, los economistas del gobierno vienen anunciando sus intenciones de replicar las medidas de Brasil o Francia, y diciendo que necesitamos ser más “competitivos”. Se la pasan recorriendo canales de televisión diciendo que sus ganancias no son suficientes y que tienen que reducir los “costos”. Hablan de “facilitar las contrataciones temporarias” atacando nuestra estabilidad laboral y poniéndola a disposición absoluta de la patronal cuando así lo requiera. Lo que buscan estos parásitos es concreto: poder producir más con menos mano de obra, es decir, recargar la “competitividad” de sus empresas con nuestra mayor explotación.

Hay que poner de relieve que el eje central de la reforma es aumentar su tasa de ganancia, y que la variable de ajuste somos nosotros. Que trabajemos más y ganemos menos,  y no otra cosa. Esto es el la reforma laboral que quieren aplicar.

Los casos de Brasil y Francia

Brasil

La batería de medidas que aplica Brasil son las siguientes (algunas):

-Los acuerdos por sector, empresa e individuales cobran mayor importancia. Los contratos privados pasan a ser más importantes que las convenciones colectivas.

-Amplía las posibilidades de tercerizar tareas, incluso la principal de la empresa.

-La empresa podrá negociar las condiciones de trabajo por una comisión no sindical de representantes de los trabajadores.

-Se permite que las embarazadas trabajen en ambientes no del todo salubres si presentan un certificado médico que asegure que no hay riesgo para ella o el feto.

-Flexibiliza las condiciones de despido. El monto de las indemnizaciones no estará atado por el salario del trabajador y el preaviso baja de 30 a 15 días.

-Se ponen condiciones para los juicios laborales. Buscan imponernos los costos de los juicios laborales si fallan en nuestra contra, y de estar forma disminuir las demandas que podamos realizar.

Francia

La batería de medidas que aplica Francia son las siguientes (algunas):

-Límite a indemnizaciones por despido improcedente: la decisión de la indemnización no se corresponderá por la antigüedad del trabajador, sino que dependerá directamente de la patronal.

-Las pérdidas de la empresa justifican despidos: Las pérdidas serán utilizadas para despedir con “justificativo”.

-Negociación directa entre la patronal y el trabajador, ignorando así la organización sindical.

-Acuerdos temporales: las empresas podrán realizar ajustes en los que los acuerdos establecidos con la mayoría de los trabajadores primen por encima del contrato de trabajo. 

Como vemos buscan incluso reducir el porcentaje ya miserable de los convenios colectivos de trabajo, dejando a cada empresa y sector determinar sus convenios y da absoluta libertad a la patronal a hacer lo que quiera con nuestros puestos de trabajo, cuando considere su conveniencia.

Si las condiciones laborales ya son de por sí negativas para nuestro pueblo, nuestras familias y compañeros, con esta clase de medidas se empobrecerán aún más.

La política de la clase obrera

Es imprescindible colocar en este sentido una respuesta de clase, que unifique nuestros reclamos y nuestras más urgentes necesidades. La política de nuestra clase es absolutamente opuesta a esta clase de medidas antiobreras y antipopulares que buscan seguir imponiendo.

Hay que poner en pie la organización obrera y exigir a las direcciones sindicales ponerse a la cabeza de un plan de lucha que acabe con las políticas de hambre del Estado.

La lucha por la reincorporación inmediata de todos los despedidos a sus puestos de trabajo, por la reapertura de las fábricas cerradas, por justicia por los compañeros víctimas de los asesinatos laborales que son prácticamente todos los días en todo el país, por el salario mínimo igual a la canasta familiar, por la distribución de todas las horas de trabajo disponibles entre todos los trabajadores sin afectar el salario, el pleno empleo, el reconocimiento del salario de las mujeres que siempre es menor al de los hombres, como así también las licencias por enfermedad o embarazo son algunas de las reivindicaciones más urgentes que tenemos como pueblo.

La respuesta de nuestra clase debe ser barrer a la burguesía del poder, imponiendo nuestra propia democracia que nos dé respuestas a nuestros problemas más importantes.

¡TERMINAR CON TODA FORMA DE TRABAJO PRECARIZADO!

¡POR EL SALARIO MÍNIMO IGUAL A LA CANASTA FAMILIAR!

¡TRABAJO PARA TODOS!

¡BASTA DE TARIFAZOS!

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Historia del movimiento obrero: Entrevista a Hugo Shwartzman* (Línea 60)

 

Extractado de la revista de Al volante  (Línea 60), Junio de 2011.

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* Hugo fue un trabajador y activista sindical de la Línea 60. Fue clave en la construcción combativa y anti burocrática de esta experiencia. Falleció en febrero de 2016 luego de una larga enfermedad.

E: ¿Fuiste delegado sindical?

R: Sí; en el año 1985 trabajaba en otra fábrica metalúrgica en el barrio de Develo. Éramos cien entre obreros y obreras y estábamos distribuidos en tres pisos. Los delegados se elegían a mano alzada; no había convocatoria para presentar la lista en el sindicato, sino que avisaban cuando venían y ahí mismo en la asamblea se postulaban los candidatos y se los votaba. Algunos ya sabían que se iban a presentar, pero otros eran postulados en el momento Cada sección (piso) nombraba a su delegado.

E: ¿Opinas que aquel sistema de elección es mejor que el sistema actual?

R: Sí, porque salía la verdadera voluntad de la base, los más queridos por los propios compañeros, los que convivían con nosotros todos los días. En ese momento había podido la elección un antiguo delegado que fue demostrando que en vez de defendernos a nosotros le chupaba las medias al patrón. Por ese motivo, sus propios amigos y sus compañeros de sección no lo votaron. Además, el mandato duraba un año, con lo que era más fácil y más rápido cambiar a quien se vendía.

E: Si este sistema era mejor, ¿por qué se lo cambió?

R: En aquellos años gobernaba Alfonsín y firmó un pacto con Lorenzo Miguel – dirigente de la CGT antes de Ubaldini. El pacto se estableció porque al caer la dictadura militar surgieron nuevos delegados combativos y los patrones y los burócratas necesitaban frenarlos. Por eso cambiaron la lev y promulgaron en 1988 la Ley 23.551 de Asociaciones Sindicales, lo que se llamó el pacto

radical sindical A partir de entonces sólo te podías presentar con listas completas y. aunque ganaras en tu sector o en tu tumo, tenias que ganar en toda la fábrica, perpetuándose así por décadas los delegados vendidos. Imagínate una fábrica de mil obreros, tenés que ganar en todas y cada una de la-, secciones, se iba a todo o nada; en cambio hasta entonces, en una misma empresa había delegados buenos y otros que no, pero los compañeros iban obteniendo experiencia hasta que barrían a los traidores Además, esa ley ayudó a la burocratización de todos los delegados y directivos, porque el mandato pase» a ser de dos años y el de los dirigentes del gremio de cuatro. Así, el delegado y el dirigente se atornillan al sillón y a las coimas.

E: Y en el caso de esta empresa (MONSA), ¿cómo harías la elección para que sea más  democrática?

R: Yo propondría una elección primaria para designar la lista. Hasta tanto no conquistemos una ley mejor, que consagre la democracia sindical, debemos adecuarnos a presentar una lista completa, pero a la hora de confeccionarla se puede abrir la cancha y con todos los postulantes, viejos y nuevos, se haga una votación interna. Por supuesto que los postulantes deben salir de la agrupación, pero son la mayoría de los trabajadores -cabecera por cabecera y de todos los sectores- los que tienen que tener la posibilidad de poner al candidato más votado. Con esta elección primaria abierta tenemos el gran beneficio de fomentar la unión y de impedir la división.

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Crónica de la tercera marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado

Es un domingo atípico, raro, sobre las calles porteñas falta algo: no se respiran los humos del asado ni los aromas de los ravioles con estofado, falta la calma propia de los fines de semana y ese gustito a descanso. Esta postal inusual, cargada de pueblo, banderas y batucadas, se debe a una ausencia más grande, la de Santiago Maldonado. A dos meses de su desaparición, cientos de miles de personas coparon las calles exigiendo su aparición con vida.

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Son las dos de la tarde del domingo primero de octubre y la Avenida de Mayo se encuentra salpicada por una llovizna molesta. Apenas abandono la boca del subte, en la estación Perú, me doy cuenta que la marcha será masiva. Las calles están pobladas y se escuchan algunos bombos a lo lejos. Decido moverme, camino hacia Belgrano y doblo por Chacabuco. Para mi sorpresa, por la vereda de enfrente, acompañado de algunos familiares, veo a Sergio Maldonado, uno de los hermanos de Santiago. Me acerco a saludarlo y le pregunto cómo ve la movilización. Sergio responde:

-Que venga mucha gente y que sea la última marcha sin Santiago, y que la próxima sea para agradecer a la gente. Espero que pare un poquito el agua y nos acompañe el tiempo. Quiero agradecer tanto apoyo y tanto cariño.

Sobre la esquina, una trabajadora de la guardia urbana le grita “fuerza” y Sergio, con la humildad en el rostro, le agradece el apoyo y se pierde entre el gentío. Yo hago lo mismo y avanzo hacia la Plaza, quiero ver como viene la convocatoria. Recorro algunas cuadras entre el olor que despiden las parrillas al paso y descubro a una multitud copando las calles. La Avenida de Mayo está colmada de manifestantes, como también lo están las dos diagonales y la Plaza. A lo lejos veo el escenario donde, en unas horas, comenzará el acto. Me cruzo con una amiga, la saludo:

-Lu, querida, ¿Cómo estas?

-Con bronca- Me responde. -En la 9 de Julio acaban de escrachar a unos ratis disfrazados de anarquistas, los tendrías que haber visto, todos musculosos vestiditos de negro y con botas. Espero que no vuelvan a pudrirla como la última vez.

La última vez fue hace un mes. Cuando un grupo de civiles de la Policia Metropolitana incitó a los propios policías que comenzaron una salvaje represión, atacando y deteniendo a 31 compañeros, entre ellos, a dos comunicadores populares de la Red Nacional de Medios Alternativos.

Despido a mi amiga y sigo caminando. Me detengo frente al Cabildo y veo pasar las columnas. Hay banderas y hay partidos, pero, sobre todo, veo pueblo: madres con sus hijos, abuelos, familias enteras que cambiaron sus paseos de fin de semana por venir a movilizarse. Algunos vienen con sus termos, compartiendo mates entre la multitud. Alguien comienza un canto y todas las voces se pliegan al unísono: “como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. Veo a una nena a upa de su padre, tiene un cartel con un dibujo en el que pide por la aparición de Santiago. La imagen es tierna y me emociona.

De la boca del subte, como en una caravana incesante, sigue saliendo el pueblo. Ahora el canto es otro: “yo sabía, yo sabía, que a Santiago se lo llevó la Gendarmería”. El coro suena y resuena, trepando por los altos edificios de Avenida de Mayo. Desde la plaza, se escucha la voz de Germán, el otro hermano de Santiago. Trato de escuchar su discurso, lo oigo de lejos, pero logro entenderlo. Dice:

“¿Dónde están que no los veo, políticos que quieren que aparezca Santiago? ¿vieron a Carrio por ahí? Yo no la vi. ¿Vieron a Pena, a Michetti, a Macri, a Vidal, a Bullrich? Esos que dijeron que aparezca, nunca vinieron a apoyar acá, ni en ningún lado”.

Los cantos se detienen, los que cantaban ahora hacen silencio para poder escuchar a German. Este vuelve a arremeter contra el gobierno:

“Ustedes son los responsables, son caras de piedra, háganse cargo y dejen de tirarle el fardo a los demás. Bullrich, dijiste en el Senado, hace un par de semanas atrás, que lo fácil era tirar un gendarme por la ventana, ahora aparte de tirar a dos gendarmes por la ventana van a tener que tirar un par de escuadrones por la ventana, inclusive deberías tirarte vos también así le haces un favor a la sociedad por encubrir asesinos”.

El cierre de su discurso es acompañado por una gran ovación. Pasaron veinte minutos de las cuatro de la tarde y las columnas ya no avanzan, toda la plaza y sus alrededores están colmados de manifestantes. Por los altoparlantes se escucha el nombre de la ministra Bullrich, y un abucheo generalizado tapa el discurso. Un jubilado, a pocos metros de donde estoy, se saca la boina y grita con bronca. Le grita a la ministra, a Bullrich, que es una asesina. Y lo repite: asesina. Y los cientos que lo rodean también le gritan: asesina, asesina. Me quedo con esa imagen en la cabeza: una foto mental dura, que expresa el sentir de las más de cien mil personas que copamos las calles.

El acto sigue, la lluvia paró. Ahora habla Sergio, vuelvo a escuchar su tono de voz dulce, con el mismo que me habló hace unas horas atrás. Está parado sobre el escenario principal, delante de una gigantografía con la cara de Santiago. De abajo, y a la distancia, escucho que dice:

“Santiago te estoy buscando, te sigo y te seguiré buscando. Mas allá de intuir dónde te tienen, es difícil encontrarte. Cuando esta pesadilla comenzó, nuestro hermano German escribió una carta que se llama Carta a un gendarme bueno, que pedía la colaboración de los gendarmes. Confieso que me ilusione, creí que podía funcionar para que aparecieras rápido. Ahora estoy convencido de que no existe la bondad en los gendarmes ni en los jefes que participaron de la represión en la comunidad Mapuche”.

La Plaza y sus alrededores irrumpen en aplausos. Sergio hace una pausa, toma aire, y cierra el discurso:

“Quisiera preguntarle a la autoridad máxima de nuestro país, al señor presidente Mauricio Macri, y a todos sus ministros ¿Dónde está Santiago Maldonado? Muchas gracias, que aparezca con vida urgente, lo necesitamos. Por el bien de todos y por todos los santiagos que hay dando vueltas. Muchas gracias a todos, de corazón”.

Una nueva ovación acompaña el cierre del acto. Entre aplausos y cánticos, las columnas que coparon la Plaza desde temprano se van desconcentrando. Todos abandonan la plaza y yo también lo hago. Nadie quiere quedarse a sufrir la razzias de la Policía Metropolitana. Mientras camino de vuelta, trato de hacer un balance, y hay algo que me queda en claro: que pese a las maniobras de la justicia, a los intentos del gobierno y de los medios hegemónicos por acallar este reclamo, cada vez somos más los que nos seguimos preguntando ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Por Santiago Menconi. Levantado de ANRed.

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