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Notas históricas publicadas en El Roble

Encuentro Sindical Combativo: entrevista a Alejandro Lopez, Secretario General del Sindicato Ceramista de Neuquén

En el marco de plenario del sindicalismo combativo realizado ayer en el microestadio de Lanús, El Roble entrevistó a Alejandro López. Nos cuenta sobre la necesidad de la coordinación de las luchas, la perspectiva del movimiento obrero y cómo viene golpeando el ajuste sobre la clase.

Escucha la entrevista acá.

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MUJERES DEL CARBON: 4 Meses de lucha minera vista desde la mirada de las mujeres


El 22 de enero comenzaron a llegar los telegramas de despidos a la casa de los compañeros. En dos días llegaron 500 telegramas. En el transcurrir de los días se instala el acampe en boca de mina 5, donde se arman los ranchos por sectores. En el contexto en que se enmarcaba la situación de dolor y angustia, un grupo de enfermerxs autoconvocadxs y organizadxs en guardias, se instalaron en un colectivo abandonado de la empresa, para brindar apoyo y asistencia a los afectados que sufrían de presión alta, diabetes, etc. También en esta misma situación sentimos la necesidad de brindar ayuda de alguna otra forma, es por eso que surge la movida organizativa de mujeres que nos dedicamos al acopio de alimentos en general. Nos instalamos en las cocinas del Rancho de Producción acondicionándolo para la elaboración diaria de almuerzo y cena, nos nombramos mujeres autoconvocadas.

En principio, las familias iban a acompañar a los mineros todo el día hasta que la intervención para disolver el apoyo nos dijo que las familias no podían estar en boca de mina, solamente las mujeres que trabajaban en la empresa, porque sino no iba a haber diálogo entre las partes. Ese primer día improvisamos un refugio, fue un día de lluvia y viento, los mineros al ver esto nos armaron el Rancho donde ya podemos acogernos de las inclemencias climáticas.

A raíz que no hubo acuerdo entre las partes y viendo que podríamos volver a mina, lo hicimos, pero ya no era el mismo ambiente familiar. Por esta razón comenzamos a hacer actividades para que se sumen nuevamente las familias y la comunidad en general: pintamos banderas, remeras con frases de lucha minera y fuerza a los padres, abuelos, amigos, tios, etc. Proyección de películas infantiles, castillos inflables, juegos, música, chocolate, merienda, presentaciones, bailes, todo para la familia y tratando de que el cansancio, el desgaste, no nos inunde y poder continuar. El poder compartir con los afectos, y a pesar del golpe que sentíamos, tratábamos de reanimarnos entre nosotros, y de esa manera lográbamos fortalecernos.

Nuestra rutina diaria desapareció, cada noticia que recibíamos nos desestabilizaba y teníamos que tratar de volver al equilibrio por todos. Con esta situación dejamos de solo participar y pasamos a accionar. Las mujeres que ya no éramos autoconvocadas, pasamos a ser MUJERES DEL CARBÓN por tener una identidad y ser partícipes activas del proceso que se venía.

La lucha era en conjunto, a la par, las MUJERES DEL CARBÓN comenzamos a mostrarnos, a no tener miedo de decir las cosas en un ambiente donde los hombres prevalecen, un ambiente donde la mujer no tiene mucha participación, salimos del lugar de estar atrás y decidimos correr el riesgo de hacernos escuchar, plantear y decidir, y dejar de sentir que no podemos hablar y no ser parte.

Los momentos más fuertes que marcaron las mujeres fueron

  • La llegada de gendarmería a la cuenca: En ese momento, decidimos ir hasta el puente y las mujeres nos pusimos al frente para que no repriman a nuestros compañeros, al ver el tumulto q había y la resistencia que presentó la comunidad, gendarmería desiste y retrocede para no regresar.

  • El 8M: una semana antes del 8 de Marzo nos reunimos las mujeres de las comunidades a planear cómo va a ser este día tan importante y que nos atravesaba el problema social en la Cuenca. Este día iba a ser distinto y más significativo, pusimos en nuestro eje la lucha minera, donde también fuimos atacadas las mujeres. Llegado el día realizamos una marcha, la primera marcha del 8M en la Cuenca, nos concentramos en la plaza del Teniente del Navío Agustín del Castillo, éramos mujeres de todas las edades marchando, con el apoyo de los compañeros mineros. Fuimos a la Administración de la empresa a apoyar a las compañeras que estaban en el piquete. Volvimos al centro y fuimos en caravana, las columnas de las mujeres de 28 y de Rio Turbio se articularon para confluir juntas en boca de mina 5. Allá realizamos el acto central donde tomaron la voz las mujeres municipales y de mina. Culminamos el día 8M compartiendo en Mina 5 con todos los compañeros y la comunidad.

  • A través de la baja del sistema y de la no marcación de tarjeta supimos que no teníamos más nuestra fuente de trabajo. La amenaza de que si los compañeros no nos hacían la liquidación final también ellos iban a estar despedidos. Nos hacían dividir entre nosotros y que entre nosotros nos echemos la culpa.

Personas que eran allegados nuestros se fueron distanciando, para no quedar pegados o indiferentes de este conflicto.

Este conflicto es una circunstancia que nos une, pero todas venimos con una lucha a cuesta desde hace rato, como lo es entrar a trabajar y ganarse el respeto en un ámbito laborar donde mayoritariamente son hombrse, donde prima el machismo y el avasallamiento de los derechos de igualdad hacia las mujeres y a partir de ahora vemos cambios con los propios compañeros que nos incluyen y hacen participes de sus actividades, dejándonos poder tomar decisiones en conjunto.

Al transcurrir el tiempo nos dimos cuenta que, ya no somos solo una organización de mujeres, sino que se suman y trabajamos en equipo con los compañeros. Esto se refleja en la peña solidaria MEMORIAS DEL CARBÓN, LA LUCHA CONTINUA que se realizó el 11 de Mayo, con mucho éxito donde sentimos el cálido abrazo de nuestra población.

Las mujeres aspiramos a que los compañeros y la comunidad nos permitan trabajar en igualdad de condiciones, que podamos ser idóneas en las actividades en superficie como dentro de mina. Es un desafío cultural donde debemos derribar mitos y creencias, pero estamos dispuestas a luchar por ello. Esto no termina acá, es el principio de otras peleas, pero que nos da aliento al ya no ser nunca más avasalladas ni vulneradas en nuestros derechos y retomar fuerzas para continuar con muchas otras luchas. Creemos en la igualdad y la equidad en nuestras casas y en el trabajo, y venimos a romper estereotipos de que no somos inferiores, ni superiores, somos iguales.

Hasta el 17 de Mayo los despedidos somos 500. Luego de un sistema de apriete y extorción implementado desde el gobierno y acatado por la intervención de YCRT que es el de retiros voluntarios, quedamos solo 171. Luego de 4 meses de aprietes, idas y venidas, golpes, tropezones y aprendizaje el 17 de Mayo la intervención y el Ministerio de Trabajo convocaron a la intersindical a negociar la re incorporación de los compañeros despedidos que no hayan tomado retiro voluntario y que tengan liquidación final. A las 21:10 de la noche se anuncia: “Gracias a la unidad y lucha de los trabajadores hemos logrado la reincorporación de la totalidad de los compañeros despedidos sin dar conocimiento del procedimiento preventivo de crisis”. Un logro inmenso ante el atropello de este gobierno que solo pretende destruir la clase obrera y sus derechos. Con esto logramos vencer el primer obstáculo, es solo una batalla antes de que nos quieran implementar un Procedimiento Preventivo de Crisis, mentiroso y que va a la baja de todo lo que el minero logro en tantos años de lucha, y de dejar la vida en el socavón.

Los mineros de la Cuenca carbonífera somos fuertes y luchadores, curtidos del frio y condiciones extremas por estar tan lejos de todo, y como dice una canción que nos caracteriza, con ALMA DE PIEDRA Y CARBON.

Compañeras de Río Turbio – Editada por El Roble.

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Paritarias y aprietes

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La ronda paritaria 2018 comenzó anticipadamente. El macrismo la apuró al calor de las protestas contra las reformas, el creciente desgaste de la deriva económica y los escándalos que rodean a Jorge Triaca.

Una cantidad importante de dirigentes gremiales firmaron acuerdos salariales que, al menos en lo propagandístico, se encuadraron en el techo paritario del 15%. Esta cifra es la “meta” de “inflación futura” determinada por el gobierno. En verdad, buena parte de estos acuerdos fueron acompañados por anexos que terminan definiendo un aumento superior.

Esto se resolvió mediante la firma de un acta donde figura el numerito que quiere el macrismo. Aparte, se suman otras actas donde figuran recomposiciones o adicionales que mejoran el resultado salarial, pero que ni el Ministerio ni los dirigentes muestran a la prensa, para sostener el marketing del 15%.

En esta ronda también se generalizó la inclusión de cláusulas “de revisión”. Se trata de una modalidad que había sido reemplazada por las cláusulas gatillo, en parte por sus frecuentes incumplimientos, y que ahora retorna por iniciativa del Ministerio.

El club del 15%

El puntapié lo dió el sindicato regional de aceiteros de San Lorenzo (desafiliado de la Federación desde hace dos décadas), firmando al finalizar enero una paritaria engañosa del 15% (con sueldo complementario y un 5% adicional en tres meses). Como la movida pasó desapercibida, Triaca viajó a San Lorenzo y “re-firmaron” con el secretario general Pablo Reguera el mismo acuerdo para brindarle una foto a la prensa oficialista.

Al ejemplo de Reguera lo siguieron otros gremios pequeños y muy burocratizados, como tintoreros, remiseros (cuyo titular, Alejandro Poli, tiene una causa por falsificación de afiliaciones), y el de la pintura, cuyo secretario general, Pedro Zambeletti, está abrochado al sillón hace 44 años. Todos con un 15% en dos cuotas.

Luego empezaron a desfilar los dirigentes de sindicatos mayoritarios. José Luis Lingeri de Obras Sanitarias firmó en febrero el 15% sin gatillo.

Días después, Roberto Fernández firmó para la UTA un 15% en tres cuotas, aunque el acuerdo sumó un bono no remunerativo adicional equivalente a un 3,6.

En los primeros días de marzo Armando Cavalieri acordó para el millón de trabajadores de Comercio un aumento del 10% a partir de abril y 5% en agosto.

Hacia fines de marzo, Gerardo Martínez firmó para la construcción un 15% en dos tramos, aunque a diferencia de los anteriores son acumulativos, lo que termina dando 16,5.

Los que no quieren firmar bajo el techo

En el sector privado, bancarios, camioneros y aceiteros son tres de los sectores que más fuertemente se oponen al tope. Pablo Moyano anunció que van por un 23 por ciento, luego de conseguir en marzo el bono pendiente de fin de año.

La paritaria bancaria está vencida hace tres meses. La negociación comenzó con provocaciones de la patronal, que arrancó ofreciendo un 9% -se trata del sector que más ganó en la economía argentina- y del Ministerio, que le derogó un aporte solidario. En la negociación Palazzo se demostró dispuesto a resignar puntos porcentuales pero no la cláusula gatillo, entre otros puntos. El gremio concretó cuatro paros en lo que va del año.

La Federación aceitera reivindica el concepto del salario mínimo vital y móvil según su definición legal, según el cual el mismo tiene que garantizar una vida digna para quien trabaja y su familia. Según sus cálculos, lo mínimo que debería ganar cualquier trabajador argentino al 1° de enero de 2018 es de $30.560. Esto es para la categoría más baja.

De acuerdo a la escala salarial vigente de los aceiteros, ese aumento consistiría en un 22%. Pero como ellos dicen, no es una cuestión de porcentajes, porque el porcentaje de inflación correctamente aplicado a un sueldo de miseria, da como resultado un sueldo de miseria. El eje debe ser cuánto se debe ganar para vivir dignamente.

Los primeros días de abril mostraron importantes protestas en distintos puntos del país de los estatale. En provincia de Buenos Aires docentes, estatales, judiciales y de la salud movilizaron a La Plata en rechazo al 15% de Vidal. En Santa Fe, veinte mil docentes, estatales y de la salud repudiaron el cierre por decreto de la paritaria al 16% por parte del gobernador Lifschitz. En la ciudad de Buenos Aires docentes, estatales, movimientos sociales, metrodelegados y camioneros hicieron una gran protesta contra el 15% de Larreta. En Jujuy el gobierno de Morales reprimió salvajemente una movilización que protestaba contra el aumento del 5% sin paritarias para los docentes.

El apriete metódico

La hilera de firmantes del 15% no es un rayo en cielo sereno. Por una parte, muchos de estos sindicalistas han sabido demostrar que son oficialistas de todos los oficialismos. Por la otra, es determinante el accionar de un gobierno que en todo momento ha desplegado una hostilidad manifiesta contra la organización colectiva y los derechos de los trabajadores.

Una de sus formas más claras es el intervencionismo de la actual gestión.

El SOMU es el caso más conocido. Intervenido en febrero de 2016, estalló mediáticamente el último enero cuando la ex casera de Triaca, Sandra Heredia, denunció que cobraba parte de sus ingresos de la caja del gremio. Era sólo un detalle: doscientos punteros PRO pasaron a cobrar de igual manera, bajo la dirección de la actual senadora Gladys González que así se pagó su campaña.

Lo central no es esto, sino el efecto aleccionador para el resto del sindicalismo de la detención de su titular Omar “Caballo” Suárez y consecuente intervención.

Luego siguieron la UPSRA, de vigiladores privados, la FEIA de azucareros tucumanos cuya intervención fue revertida judicialmente, los judiciales de Mendoza, el allanamiento a Canillitas por Canicoba Corral (mismo juez que accionó con el SOMU, donde su cuñado quedó como interventor de la obra social), los ferroviarios de APDFA y el SOEME tras la detención de Balcedo.  

Los fallos judiciales en contra de los intereses del Ministerio por parte de la cartera laboral desataron la reacción furibunda del gobierno, entre los que se cuentan los pedidos de juicio político de cinco jueces laborales por el contenido de sus sentencias y los ataques a los abogados laboralistas. En esto jugó también la convergencia de intereses con las empresas de ART, que desembocaron en la nefasta ley de riesgos de trabajo. También de maneras más sutiles, el Ministerio despliega su política de disciplinamiento. Un buen ejemplo es el de las negociaciones colectivas.

El periodista Jorge Duarte señala que en 2017 cayeron de forma brusca las homologaciones del Ministerio, alcanzando sólo los 1088 casos, contra los 2 mil promedio entre 2010 y 2016.

Duarte marca que desde la gestión se establecieron mecanismos selectivos de no homologación de acuerdos para disciplinar organizaciones gremiales díscolas (caso denunciado por aceiteros por ejemplo); se congelaron negociaciones salariales; se obstaculizaron los acuerdos a los gremios pequeños que compiten con los Gordos; y se deslindó responsabilidades en lo referente a los acuerdos por empresa.

Por el lado de la zanahoria, en cambio, se puede mencionar el reparto a fines de febrero de mil millones de pesos “en concepto de capacitación” de Triaca a sólo diez gremios, entre los cuales no había ningún opositor. Los beneficiados fueron  Caló (UOM), Pignanelli (Smata), Barrionuevo (Gastronómicos), Martínez (Uocra), West Ocampo (Sanidad), Moser (Luz y Fuerza), Ayala (Uatre), Fernández (Uta), Hlebowicz (Pasteleros) y Cavalieri (Comercio).

Claúsulas y caídas

Decíamos en el Roble de marzo que con Macri el poder adquisitivo de los trabajadores sufrió una caída brusca. Según datos relevados por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, el salario mínimo cayó 6,1%, en la Argentina entre 2015 a 2017, el país de Sudamérica donde más se deterioró. Éste es uno de los objetivos principales del gobierno: bajar “el costo argentino”. Las cláusulas gatillo o de revisión están vinculadas a esta política.  

El propósito es garantizar la pérdida del poder adquisitivo que se producirá en 2018 en los acuerdos sellados en 15%, cuando la inflación estimada por las consultoras que releva el Banco Central alcanza al 20,4% según los resultados de marzo. Por eso el Ministerio impulsa nuevamente las cláusulas de “revisión” ya que por la vaguedad de su formulación han demostrado repetidamente su fracaso a la hora de garantizar la recomposición salarial.

El sueño patronal de la tierra arrasada

Lo que nos gustaría dejar claro es que estos aprietes no son sólo una táctica para obtener un objetivo puntual, como ser implementar el techo paritario o introducir reformas flexibilizadoras. Son parte de una estrategia de largo plazo que tiene como objetivo último la aniquilación de la organización gremial y de los derechos colectivos, de la forma más completa y efectiva que le resulte posible alcanzar al gobierno.

El techo paritario del 15% en estos primeros meses del 2018 son una etapa en este proceso que el macrismo espera poder desarrollar de forma más acabada en un hipotético segundo mandato.  

 

Por Indymedia Trabajadoras/es para El Roble.

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Crisis política en Brasil

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Al cierre de la edición impresa de El Roble de Abril la Justicia brasileña y la derecha más reaccionaria amenazan con encarcelar al expresidente Lula Da Silva. Con excusas judiciales buscan impedir que se candidatee para las próximas elecciones.

El gobierno del PT representó a principios del siglo XXI un nuevo impulso para el capitalismo brasileño, que luego de los duros ajustes de los años 90´, requería una nueva consolidación. Y para ello, llevó adelante una redistribución parcial del ingreso, mejorando objetivamente las condiciones de vida de amplias franjas de la población. Esto, que a primera vista resultaría perjudicial para la burguesía, no solamente resultó compatible con grandes niveles de ganancias empresarias, sino que también aportó a frenar la protesta social que años antes era activa en Brasil, resguardando así la propiedad privada. De esta forma, el capital no solamente se volvió a asegurar sus privilegios como clase al redistribuir un poco de su excedente, sino que también logró combinar esto con un crecimiento de sus ganancias. Este fue el rol histórico de Lula da Silva: asegurar la continuidad de la explotación capitalista y mejorar las ganancias de la burguesía.

En la actualidad, la clase patronal exige un duro ajuste para relanzar sus ganancias. Dicho ajuste fue iniciado por el propio PT pero no con la celeridad que ellos demandan y por eso la fracción patronal más radical necesita sacarse a Lula y al PT de encima. Por eso la justicia burguesa buscan encarcelarlo.

Ante este panorama, lxs trabajadorxs debemos entender que Lula en su momento llegó al poder para ratificar las instituciones capitalistas, instituciones que posibilitan la explotación de nuestra clase día a día, cosa que realizó con éxito. En segundo lugar, debemos comprender que en la actualidad, el expresidente representa una amenaza para la ganancia de la patronal brasileña, la cual no requiere de políticas redistributivas sino que, ante la crisis internacional, necesita reimpulsar sus ganancias. Y eso se hace con ajuste. En este marco, la orden de encarcelamiento a Lula es un avance de la burguesía, y también es un ataque a las libertades democráticas. Hoy atacan al PT, mañana bien podrán atacar a expresiones políticas de la clase -como ya hicieron con el asesinato de Marielle Franco del PSOL-. Es momento de que la clase obrera y el pueblo luchen en unidad contra el ajuste en curso, defendiendo las libertades democráticas, pero sobre todo, entendiendo que la única forma de terminar con la miseria que genera el capitalismo, es por medio de un gobierno propio de los trabajadores y trabajadoras, sin explotadores ni explotadxs.

Equipo de El Roble.

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