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Huelga en Brasil: Piquete en el Puente para el futuro

En el último viernes 28 de abril, las principales centrales sindicales de Brasil construyeron una paro general ampliamente aceptado por la clase trabajadora. Centenas de miles de manifestatntes fueron para las calles y paralizaron sus actividades para defender el trabajo y la democracia.[1]

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Desde la caída de la presidenta Roussef, en 2016, a través de un rito institucional orientado por una ideología macartista y financiado por los grandes medios, las federaciones industriales y el capital financiero, el vice Temer asumió para aplicar un programa económico, político y social derrotado en las elecciones de 2014. En esa elección, los efectos de la crisis pasaron a ser discutidos y disputados, generando desempleo para la sociedad brasileña y sobrecargando el tan maltratado presupuesto de la nacional. En una elección extremamente polarizada, podríamos resumir, así, los dos proyectos en disputa: para el PT (Partido de los Trajadores) y la relección de Roussef, la recuperación de la economía dependería de la manutención de las inversiones estatales e del aumento de la eficiencia de la máquina pública, para el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña), del candidato Aecio Neves, la recuperación dependería de la retracción del Estado y  de la moralización de la política pública, cuya práctica demagógica y corrupta de la izquierda seria la principal villana. Vence Roussef por una margen pequeña de votos, cuestionada judicialemente por el candidato derrotado, desde ya en una relación conflictiva con el congreso nacional de mayoría opositora, se configuraba una situación insostenible para el presidencialismo.

El segundo mandato de Roussef fue agonizante, sin aliados en el congreso y sin apoyo popular, en una búsqueda infructuosa de atender los chantajes del capital, perdía la dedicación de los movimientos sociales. Por segunda vez en la historia de la nueva República, un presidente era impedido. Temer hizo exactamente lo contrario del papel institucional reservado para un vice, antes mismo de ser iniciado el proceso de juicio político, él propagaba una agenda para el Brasil, llamada “Puente para el futuro”, totalmente alineada al programa derrotado en las elecciones de 2014, que preveía la cartilla neoliberal para el ajuste de las cuentas, y así también una reforma política.

Desde que asumió, nombró varios ministros del PSDB y con amplio apoyo del congreso ya aprobó un techo de gastos del presupuesto, ahora estipulado apenas a través de la inflación, e inició los trámites para las reformas de jubilación y laborales. Para resolver los problemas de la jubilación, aún con conclusiones divergentes sobre su sustentabilidad, Temer transfirió todo el costo para la clase trabajadora, aumentando el tiempo de contribución y el piso de la edad para la jubilación, igualándolos entre los sexos y dificultando la jubilación de los campesinos. Brasil actualmente tiene cerca de 14 millones de desempleados y la responsabilidad de eso fui transferida a la legislación laboral, cuyo arcaísmo no permitiría la generación de empleos, por dificultar la actuación del sector productivo, necesitado de una mayor flexibilización, y criar muchos pasivos jurídicos, dado el rigor de la Justicia del Trabajo, significando más horas de trabajo, remuneración menor, el fin del impuesto sindical, prevaleciendo lo acordado con la patronal sobre lo legislado.

El hecho es que ninguna política del actual gobierno consigue reactivar la economía y todos sus esfuerzos fueran direccionados para la aprobación de esas reformas. La retórica oficial defiende el “Puente para el futuro”, contraponiéndolo al colapso delante de una desaprobación récord del gobierno Temer (61% de mal un pésimo, 28% de regular; 71% de los brasileños son contra las reformas), que apura la tramitación, independiente del esclarecimiento público, para intentar aprobarlas lo más lejos posible de la próxima elección, ya en 2018, en que Lula, mayor líder político del país y de base sindical, es señalado por las encuestas como  favorito. La parte negativa fue la brutal represión de las fuerzas policiales, principalmente en las dos mayores ciudades del país, San Pablo y  Rio de Janeiro, con manifestantes presos, hospitalizados y agresiones claramente ilegales. En Goiana (centro oeste del país, cerca de Brasilia), un manifestante está hospitalizado en estado grave, un policía quebró su bastón sobre el cráneo de Mateus Ferreira da Silva.

Brasil Pasa por un periodo sombrío, su democracia, en gran medida una farsa, intensifica su naturaleza antipopular, sin embargo, la población comienza a tomar consciencia y avanza en la defensa militante de sus derechos.

Corresponsal para El Roble desde Recife, Brasil.

[1] “Puente para el futuro” es el nombre del documento de carácter neoliberal que guía las acciones de gobierno del PMDB (gobierno Temer).

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Siria: el gran juego

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Desde que asumió hace 100 días Donald Trump ha decidido ampliar la presencia de su país en Siria incrementado el apoyo en el terreno al único actor confiable que le quedaba, los kurdos, para la toma de la capital de facto de ISIS, al Raqqa, esto pese a las protestas turcas. En paralelo, hace apenas una semana, su secretario de Estado, Rex Tillerson, declaraba que el derrocamiento del presidente Asad había dejado de estar entre sus prioridades y que lo principal era derrotar a los grupos terroristas. Sin embargo, posteriormente y en pocas horas, todo parece haber cambiado.

El 4 de abril pasado se produjo la muerte por armas químicas de cerca de 100 personas en un área dominada por los rebeldes anti Assad en el noroeste de Siria, Ildib, limítrofe con Turquía. Sin haber quedado claro si ello se debió al bombardeo sirio u a otra fuente, ni siquiera sin quedar claro de qué gas se trató, a las 72 horas, desde dos destructores en el Mediterráneo con base en España, EE.UU. arrojó 50 misiles de crucero sobre una base del gobierno sirio desde donde supuestamente había partido el ataque químico.

Las causas de dicha determinación pueden ser varias. Por un lado, permitió a un maltrecho Trump recuperar legitimidad en la política doméstica de Estados Unidos, ya que el ataque fue apoyado tanto por republicanos como por demócratas y pone paños fríos a las denuncias de sus supuestos lazos con el ruso Putin (aliado de Asad). Por otro lado, le permite recuperar ciertos lazos que se encontraban maltrechos con sus aliados europeos, turcos, árabes y sionistas.

Tampoco puede descartarse que fuese una señal por elevación para China y Corea del Norte, ya que el Lejano Oriente es otro punto caliente de la geopolítica global actual. El ataque coincidió con la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos, en el marco de la presión de Estados Unidos para que China ponga coto al programa nuclear y de misiles norcoreano, bajo la amenaza de que si no habrá una acción unilateral norteamericana.

En este caso, el escenario más benévolo sería que el bombardeo haya sido un acting para recuperar prestigio político y que la cosa no pase a mayores, de allí que la base atacada no haya sufrido grandes daños, mientras el escenario más crítico sería que los intereses de las grandes potencias nucleares sigan en rumbo de colisión.

Sea cuál sea la razón principal, nos recuerda la práctica norteamericana de inventar amenazas para justificar su intervención militar. Ya sean los ataques de falsa bandera que dispararon la intervención en Cuba hace un siglo, o la nunca comprobada denuncia de posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak en 2003, o incluso un anterior supuesto ataque químico en 2013 que casi lleva a la intervención norteamericana en Siria al estilo libio y que quedo en la nada por la intervención rusa.

No es casual que, ante la rápida salida de los cancilleres de Argentina, Chile, Uruguay, Colombia y otros a condenar a Siria, Brasil se haya abstenido suponiendo los peligros que para otras potencias que aspiran a jugar un rol regional (tal el caso de Brasil en Latinoamérica) representan el hacer el juego a la política intervencionista yanqui.

Otra enseñanza es que Trump termina haciendo la política internacional que le criticaba a Hillary Clinton en campaña, mostrando que detrás de las operatorias de los Estados burgueses se mueven fuerzas estructurales mucho más determinantes que las voluntades de los individuos que supuestamente los conducen.

Por Eloy.

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Crisis política en Venezuela

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Venezuela está viviendo en estos días una escalada de la crisis política en la que se encuentra desde hace al menos 2 años. La crisis económica, que parece no tener un fin a corto plazo, le da argumentos a la oposición de derecha y le quita todo margen de maniobra al gobierno de Maduro. En los últimos días, en medio de marchas y amenazas de paros patronales de parte de la oposición y contra-marchas a favor del gobierno, la Asamblea Nacional, controlada por la derechista MUD (Mesa de la Unidad Democrática) desde las elecciones de Diciembre pasado, avanzó en un intento de juicio político al presidente Maduro.

La crisis económica en la que está sumergida Venezuela tiene proporciones monstruosas: la inflación duplicó en 2015 a los aumentos salariales y según estimaciones del FMI podría llegar a 700% para fines de 2016. El 73% de los hogares está hoy por debajo de la línea de la pobreza (en 2013 era el 31%) y existe faltante de medicamentos básicos en los hospitales.

La capacidad de maniobra ante este panorama por parte del gobierno es casi nula, ya que la economía venezolana depende casi exclusivamente del precio internacional del petróleo, que se encuentra desde hace años en sus valores históricos más bajos. Además, el petróleo está controlado por empresas multinacionales. Esta situación desnuda lo endeble de la economía chavista que no modificó la alta dependencia histórica de Venezuela de la renta petrolera y la dependencia.

Ayudada por la crisis económica y el descontento general, la oposición de derecha encarnada en el MUD y liderada por Capriles, ganó en Diciembre pasados las elecciones parlamentarias logrando la mayoría en la Asamblea Nacional. A partir de esto comenzó una campaña para destituir a Maduro mediante un referendum revocatorio, mecanismo contemplado en la constitución, y que ya fue utilizado contra Chávez en 2004 (donde el chavismo se impuso con el 70% de los votos).

En los últimos días la justicia, que responde en su mayoría al oficialismo, ordenó suspender la junta de firmas que permitiría realizar el referendum. Esta suspensión le da aire al gobierno de Maduro, ya que si el presidente era revocado este año, se debían convocar elecciones inmediatamente. Si sucede el próximo año, asumiría el vice hasta el final del mandato.

En respuesta, la oposición acusó desde la Asamblea Nacional al gobierno de dar un golpe de estado, avanzando con una declaración que busca iniciar un “proceso político” (la constitución venezolana no contempla la posibilidad del juicio político) que buscaría la destitución de Maduro acusándolo de abandono del cargo. Es una movida que busca replicar el impeachment que en Brasil logró la destitución de Dilma Rousseff, impulsado desde la Asamblea Nacional, único órgano del estado controlado por la oposición de derecha.

El gobierno por su parte, sin el control de la Asamblea Nacional, y con cada vez menos apoyo popular a raíz de la crisis económica, se recuesta en el poder de las Fuerzas Armadas, que salieron a respaldar fuertemente a Maduro, negando la existencia del mentado golpe de estado.

La crisis, tanto política como económica, parece presagiar el paso a una etapa “post-chavista” en Venezuela, pero aún queda por ver qué características tendrá esa nueva etapa. Por lo pronto se desnuda en este proceso lo endeble de la construcción de poder del chavismo, que lejos de poder apoyarse en la construcción real, por abajo de los consejos populares y las herramientas de poder popular que eran el caballito de batalla del socialismo del siglo XXI, ante la crisis terminal de la economía y el avance de la derecha de Capriles, debe recostarse sobre las Fuerzas Armadas y gobernar por decreto.

Por otro lado, la MUD, ligada a muchos empresarios y capitales internacionales, se hace fuerte como oposición en el congreso, pero no logra seducir a las masas: el “paro ciudadano” que pretendía paralizar a Venezuela el último viernes 28 de Octubre tuvo escasa repercusión.

En el medio quedan los trabajadores, que son los que sufren a diario la inflación y la escasez de artículos básicos.

Suizo

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Del Líbano para el mundo

Levantado de ANRed. El 31 de octubre, después de más de dos años y 44 sesiones de asamblea fallidas, se concretó un acuerdo para que finalmente se forme gobierno en Líbano con la asunción de Michel Aoum como presidente, quien inició las consultas al parlamento para la elección de un nuevo gabinete. Tres días después, tras consultar a cada uno de los bloques parlamentarios, asumió como Primer Ministro Saad Hariri. Tras años de guerra civil e invasiones de países vecinos, este país manda un mensaje al mundo tras lograr un acuerdo entre las tres principales religiones, que por ley se reparten los principales cargos gubernamentales: Cristianos Maronitas, Musulmanes Chiitas y Musulmanes Sunitas. El Líbano es, en relación a su población y extensión, el país que mayor cantidad de refugiados alberga: más de un millón, en un país cuya población se estima entre los 4 y los 7 millones de habitantes. Los acuerdos se dan luego de la irrupción del movimiento “Beirut apesta”, surgido primero por movilizaciones en torno a problemas con la recolección de residuos, pero devenido en una fuerte denuncia a la corrupción política con numerosas demandas impulsadas mayoritariamente por la juventud. Un viaje por la diversidad, la historia, la belleza, las heridas y las complejidades de este país. Crónica: Ramiro Giganti, para ANRed / Imágenes: Ramiro Giganti – Claves Internacionales (Marcha “Beirut Apesta”).

Nota: el autor recuerda vivencias de abril de 2015 mientras escribe sobre el presente de El Líbano.

Es abril de 2015 y faltan pocos días para que se cumplan 100 años del genocidio armenio, también faltan aproximadamente dos meses para el inicio de las movilizaciones bajo la consigna “Beirut apesta”. El aeropuerto de Beirut, la capital del Líbano, es sencillo y no muy grande. La presencia militar no es la esperada, al menos para quienes llegan con el prejuicio hacia un país de medio oriente castigado por conflictos bélicos en un pasado reciente. Más teniendo en cuenta que limita con uno de los países más beligerantes del planeta hacia el sur, y que además lo ha invadido más de una vez en el pasado reciente Israel y que sus vecinos al este tienen parte de su país tomado por el Estado Islámico: solo uno o dos uniformados custodiando las oficinas de migraciones.

“Have you been to Israel?” (¿ha estado en Israel?) es una pregunta frecuente al visitante mientras en migraciones le controlan el pasaporte. Los argentinos no necesitamos visa para visitar este país, pero no permiten visitantes israelíes ni que hayan estado en Israel poco tiempo atrás. Solo en situaciones particulares se otorga permiso para visitar ambos países.

Actualmente el aeropuerto lleva el nombre de Rafiq Hariri, un ex primer ministro y magnate de religión sunita asesinado en el año 2005 por la explosión de un coche bomba. Su hijo, Saad Hariri, lidera la agrupación “Movimiento del Futuro”, de “centro” derecha, que es quien mayor bancas legislativas obtuvo en las últimas elecciones y la más fuerte dentro de la coalición 14 de Marzo, frente que integra junto al “Partido Socialista Progresista”, de centroizquierda, que representa a la comunidad drusa y forma parte de la Internacional Socialista además de apoyar abiertamente a Palestina. Este frente también cuenta con el apoyo de las Fuerzas Libanesas (partido conservador cristiano) y el Partido Demócrata Social (Falanges Libanesas, también cristiano), y otros partidos más chicos además de 11 bancas ocupadas por independientes que apoyan esta coalición.

La otra gran coalición es la “Alianza 8 de Marzo”, encabezada por el Movimiento Patriótico Libre, liderado por el recientemente electo presidente Michel Aoum, de religión cristiana maronita y de tendencia socialdemócrata secular, seguido por el “Bloque de la Lealtad”, (el partido de Hezbollah) y el movimiento Amal, ambos de religión chiíta. También forma parte de esta alianza la “Federación Revolucionaria Armenia”, miembro de la Internacional Socialista, el PCL (el primer partido comunista del mundo árabe, fundado en 1924), el partido Baath y el Partido Socialista, entre otros.

Si bien en las pasadas elecciones del 2014 la “Alianza 14 de marzo” obtuvo más bancas legislativas, fueron más los votos por la “8 de marzo”, en ambos casos por diferencias pequeñas, lo que mantuvo abierta la disputa sobre la elección de un presidente que luego nombre un nuevo Primer Ministro y el resto del gabinete ejecutivo.

Casa chica, corazón enorme

En las calles de Beirut se ven varios carteles con caras de candidatos políticos. Desde mayo del 2014 hay un gobierno interino a cargo del primer ministro Tamam Salam, que de manera provisoria controla el poder ejecutivo. Por ley, y como búsqueda de evitar persecuciones a minorías religiosas, el poder está dividido equitativamente entre las tres principales religiones, pero todas tienen representación. Mientras el Primer Ministro es musulmán Sunita, el presidente es cristiano Maronita, y el jefe de la legislatura es musulmán Chiíta. Cada 5 años y por sufragio universal, su población elige los miembros de la asamblea de representantes donde se eligen los cargos antes mencionados.

El poder legislativo, en ambas cámaras tiene una división similar en relación a la religión: diputados y senadores divididos en proporciones iguales, algo difícil de comprender para quienes no conviven con ello. Estas divisiones, si bien existían previamente, tuvieron modificaciones en 1990 con el fin de la guerra civil luego del “Acuerdo de Taif”, firmado en octubre de 1989, con intención de iniciar una transición que ponga fin al sectarismo político. La transición aún continúa. En el país conviven 18 confesiones étnico-religiosas diferentes.

Las zonas céntricas suelen ser un caos de tránsito, las pasadas guerras impidieron el desarrollo de obras de infraestructura y destruyeron parte de ellas. Un ejemplo es el sistema ferroviario que actualmente no existe, fue destruído por las diversas guerras. El último viaje en tren que se hizo en Líbano fue en 1977, los niños y jóvenes que no visitaron otros países nunca viajaron en tren ni vieron uno personalmente. Desde el fin de la guerra civil que está proyectada la necesidad de reestablecer un sistema ferroviario, pero posteriores conflictos internos y externos lo impidieron. A pesar de ello, es notable la capacidad de recuperación y reconstrucción de este pueblo después de cada guerra, numerosos edificios modernos y otros en construcción se alzan sobre Beirut conviviendo con otros baleados o semidestruídos o con cicatrices (agujeros por balas o paredes quemadas) por las pasadas guerras. La belleza de la ciudad, de algunos edificios históricos que sobreviven y se complementan con las montañas y la vista del mar Mediterráneo, resiste pese a todo.

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Edificio con gigantografía sobre genocidio Armenio

A pocos días del 24 de abril de 2015, fecha en la que se conmemora el centenario del genocidio Armenio, un edificio moderno frente al mar exhibe una gigantografía que dice “100 Years, Armenian Genocide, I remember and demand” (100 años, genocidio Armenio, yo recuerdo y denuncio). Un siglo atrás, este país fue receptor de una importante cantidad de refugiados armenios que escapaban del genocidio. Actualmente la comunidad Armenia se hace notar: existe un barrio armenio, y no es extraño cruzarse con una iglesia ortodoxa apostólica Armenia.

Entre algunas figuras notables del mundo de la música, el violinista Ara Malikian, de nacionalidad española pero con ascendencia armenia nació en Beirut. También nació en Beirut el cantante del grupo “System of a Down”, Serj Tankian, reconocida figura de la “diáspora armenia” para la juventud y de importante activismo anti-beligerante. Pero esta no fue la única vez que este pequeño país cuya superficie apenas supera los 10.000km² se destacó por dar alojamiento a refugiados de países vecinos.

Una historia rica, compleja y difícil

La historia de este país es una historia de migraciones y diversidades. Desde sus costas zarparon los barcos fenicios que enseñaron al mundo los primeros sistemas de escritura. Los primeros pobladores de Beirut se instalaron cerca del año 3.000 antes de Cristo, un par de siglos antes que otros pobladores se instalen en Jerusalén. Pero no es Beirut la ciudad más antigua: 35 kilómetros al norte se encuentra la bellísima Byblos, que se estima fue habitada desde el año 5000 antes de Cristo, es una de las dos o tres ciudades más antiguas del planeta. En los siglos siguientes esta tierra estuvo habitada por asirios, sumerios, egipcios, los imperios, persa, griego, romano y posteriormente el imperio turco otomano, para luego ser una colonia francesa y finalmente lograr su independencia.

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Imagen de Byblos
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Imagen de Byblos

“English?, francais?.. – No, arabic”, responde un joven libanés sonriente en un kiosco, pero la diferencia del idioma no perjudica el buen trato y la compra de alimentos en su negocio. Este joven, cuya apariencia no es muy distinta a la de pibe de barrio en Argentina, no es la constante en cuanto al idioma, al menos en los barrios habitados principalmente por cristianos: si bien el árabe es el idioma oficial, parte de la población adulta habla francés como herencia por los años en los que fueron colonia y cuyo vínculo hoy continúa, hace pocos años las escuelas incorporaron el inglés como segundo idioma relegando al francés. No es extraño cruzarse con libaneses que en una misma conversación pasen del árabe al francés e incluso al inglés para no dejar afuera a quien no entiende ninguno de esos dos idiomas. Pero lejos de tomarlo como enajenación, este dato es parte de la diversidad que existe en su población y su voluntad de conectarse con el mundo, quizás también sea una forma de “distinción”. Lo cierto es que desde el joven que solo habla árabe, hasta quienes dialogan en otras lenguas, la cordialidad hacia el visitante es notoria.

Así como a principios del siglo XX este país recibió decenas de miles de refugiados armenios, de los cuales muchos se asentaron y su descendencia forma parte hoy de la nutrida comunidad Armenia, los posteriores conflictos en la región inundaron este pequeño país de inocentes víctimas que fueron desplazadas de sus hogares. Uno de ellos, cuyas consecuencias siguen siendo, directa e indirectamente, un foco de conflicto y desastre humanitario en la actualidad, fue el generado luego de la creación del Estado de Israel.

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Imagen de Byblos
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Bandera Libanesa flameando en el puerto de Byblos

La expulsión de cientos de miles de palestinos de sus propios hogares conmocionó a los países vecinos, que se encontraron con dificultades para dar respuesta a la masiva llegada de refugiados. Miles de personas sin hogar llegaron al sur del Líbano, en muchos casos ante la desesperante situación, empezaron a ocupar casas de habitantes libaneses lo que generó conflictos internos. Se estima que para 1967, año en el que estalló la guerra de los seis días, los refugiados palestinos en Líbano eran 400 mil. Un país devastado por aquella guerra, tuvo que rehacerse.
En los años siguientes a la “guerra de los seis días” la OLP comenzó a formar milicias palestinas para enfrentar a Israel y retornar a sus hogares. Al ver amenazado su poder, y ante el crecimiento de la población palestina, sectores cristianos libaneses también se armaron, lo mismo ocurrió con el resto de las diversas comunidades.

En 1975, con un gobierno libanés debilitado, estalló la guerra civil, primero con las masacres de Karantina y Damour, que en los años siguientes también tuvo la intervención de Israel tanto tomando parte en esta como ocupando territorio libanés en distintos momentos, como en la operación Litani en 1978, donde fuerzas israelíes atacaron a la OLP en el sur del Líbano.

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Edificio post guerra

Entre diversos atentados, cuyas cicatrices se ven en distintas partes de Beirut actualmente, se recuerdan con dolor las masacres de los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila en 1982, donde fueron masacrados ancianos y niños. Entre 1985 y 1988, tuvo lugar la “guerra de los campamentos” en la que también hubo participación de fuerzas sirias.

La complejidad y la diversidad de enfrentamientos entre diversas facciones hace muy difícil explicar (y comprender) en su totalidad lo ocurrido en esos años, ya que no se puede reducir a creerlo un conflicto religioso cuando dentro de cada religión también surgieron distintas facciones que incluso ocuparon bandos opuestos, además de la presencia de fuerzas nacionalistas seculares como las que abogan por el “Panarabismo”.

El recientemente elegido presidente Michel Aoum, había sido Primer Ministro entre los años 1988 y 1990. Tras ser derrotado fue detenido por Siria y exiliado hasta su retorno en el año 2005. A partir de 1991 todas las tropas se disuelven a excepción de Hezbollah, y el SLA (Ejercito Sur de Líbano, creado por Israel en 1978 e integrado por milicianos cristianos, muchos de ellos que habían perdido sus tierras y habían sufrido conflictos ante la llegada de refugiados palestinos expulsados por Israel años atrás).

La llamada “guerra civil libanesa” duró 15 años. El concepto “guerra civil”, tal vez sea el consensuado pero resulta insuficiente: tanto Israel, como Siria tuvieron participación, también por acción o por omisión la ONU y otros organismos multilaterales, como la Liga Árabe tuvieron su participación y responsabilidad. Más aún si se cae en el reduccionismo de deducir que “guerra civil” como un conflicto interno y exclusivo de ese país ignorando el contexto externo y, más en este caso, la participación de actores externos y sus intereses. El saldo de esta guerra fue de entre 130 y 250 mil víctimas fatales, un millón de heridos (100 mil con discapacidad) y un millón de emigrados.

En abril de 1996, Israel lanza el operativo “Uvas de la Ira”, con el supuesto objetivo de terminar con Hezbollah. El operativo fueron intensos ataques aéreos contra el Líbano, más de 1000 incursiones aéreas en 16 días. Se estima que Israel lanzó más de 25.000 misiles, mientras que Hezbollah lanzó entre 600 y 700 contra el norte de Israel. Israel también bombardeó una base de la ONU. Durante el operativo murieron 118 civiles libaneses.

En el año 2000, en Israel, el laborista Ehud Barak derrota a quien hoy es el actual Primer Ministro Benjamín Netanyahu, con la promesa de retirar las tropas Israelíes del sur del Líbano. Si bien actualmente hay territorio libanés ocupado por Israel, y que el flamante presidente Aoum prometió recuperar, en el año 2000 se disuelve el SLA (ejército sur del Líbano) e Israel abandona gran parte del territorio ocupado en el sur de Líbano.

Actualmente existen vacíos legales en relación a gran parte de esas tierras, que pertenecen a libaneses que no logran tener las escrituras de tierras que ocuparon y trabajaron durante décadas, a pesar de haberlas recuperado luego de aquel retiro de Israel. Otro dato interesante que probablemente no sea de público conocimiento es que antes de la creación del Estado de Israel existió una comunidad judía en el Líbano que luego de los conflictos bélicos emigró a Israel. En Argentina incluso hay descendientes de libaneses judíos.

Más reciente en el tiempo, y seguramente recordado por la difusión que tuvo fue la invasión de Israel al Líbano en 2006, que además de las bajas en combate tuvo al menos 1.100 civiles libaneses muertos. Gran parte de los civiles afectados fueron niños. Desde los hospitales se alertaba sobre el grado de quemaduras de las víctimas de algo que después se corroboró: Israel usó armas no convencionales como bombas de racimo, o fósforo blanco contra civiles. Una serie de cartas escritas por un miembro de [Indymedia Beirut→http://argentina.indymedia.org/news/2006/08/430794.php], y traducida primero al inglés y luego al español, da cuenta de parte del sufrimiento durante esos días, en una de ellas menciona el uso de bombas no convencionales, que bastante tiempo más tarde fue informado por medios masivos tras denuncias de organismos de DDHH internacionales.

La reconstrucción y el futuro: entre amnistías y fantasmas

Una reseña escrita por una agencia de turismo habla de la bondad de su gente y promociona las bellezas del país, que al igual que su patrimonio cultural, son muchas. Entre los consejos, sugiere evitar intentar hablar de política o sobre temas como “la identidad nacional”. En su superficialidad se queda solo en ese consejo: “evitar hablar de…”.

La palabra “amnistía” está muy presente en los documentos, archivos y notas periodísticas vinculadas al Líbano, su guerra civil y su reconstrucción. Está presente en los numerosos tratados y acuerdos de paz. Hoy en día conviven numerosas religiones y comunidades, la convivencia es pacifica pero existen distancias entre cada una de ellas, en especial en la población de mayor edad. Es común que ante la pregunta, por ejemplo a un cristiano sobre algo relacionado a la fé musulmana cambie de tema llevando la conversación a otro lado como forma correcta de evitar el momento. No hace falta hacer un gran esfuerzo para darse cuenta que cada uno de sus habitantes tiene un mal recuerdo de alguno de los momentos mencionados: algún ser querido (o muchos) que ya no está, muchas pérdidas, y malos momentos. Pese a todo su población mira hacia delante buscando escapar de sus fantasmas avanzando.

Los libaneses se aferran a lo que tienen: sus familias, amigos, su historia… También su gastronomía plagada de delicias: desde sus frutos secos, sus dulces y sus variedades culinarias, hasta el Arak (anís) que está presente en gran parte de su población, al menos a quienes su religión no les impide consumir bebidas alcohólicas. Las especias y el aceite de oliva suelen estar presentes condimentando las comidas. Su agricultura, si bien no es la principal fuente de empleo o ingresos (se estima que es cercana a un 12% de su PBI) está presente en una de sus principales industrias: la alimenticia.

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El cedro, símbolo de El Líbano

Tampoco es la industria su principal fuente de empleo si bien ocupa a una cuarta parte de su población, donde además de los alimentos se destaca la industria textil, la del cemento y el metal, las refinerías de petróleo (si bien no poseen esa materia prima, a diferencia de gran parte de sus países vecinos) y la madera (un bien histórico en la economía de este territorio desde hace miles de años: los fenicios fueron los primeros comerciantes que utilizaron la madera de los cedros para construir sus barcos y además comercializarla). El cedro es un símbolo de la historia del Líbano y está presente incluso en su bandera.

Además de lo mencionado en relación al tránsito, la reconstrucción da muchas muestras de ese “huir avanzando”. Enormes y modernos edificios evidencian un reciente “boom de la construcción”. Para mentes inquietas resulta inevitable preguntarse de donde vienen las inversiones para semejantes construcciones y no sentir esa “sensación de burbuja inmobiliaria” al no tener el dato preciso.

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El “boom inmobiliario” en Beirut

El principal sector que motoriza la economía es el de los servicios, que contiene a dos terceras partes de su PBI y del empleo, ya sea por el turismo (a pesar del daño que le hace a su desarrollo el miedo generado en el exterior por los conflictos bélicos tanto en el país como en la región) o por su sistema financiero. A su vez, la cantidad de profesionales y población con niveles de educación comparables a los países más desarrollados le permite: numerosos profesionales, ya sean ingenieros, contadores u otros venden sus servicios a países vecinos.

Al indagar sobre el sistema financiero puede encontrarse parte de la explicación ante la pregunta sobre las inversiones, pero la posible respuesta trae nuevas preguntas: sus bancos y economía abierta (el impuesto al consumo, similar al IVA es de 10%) pueden ser un foco importante de atracción de inversiones principalmente por la ley de secreto bancario, pero ¿qué tipo de inversiones? ¿Qué puede ocurrir si estas inversiones sin control deciden migrar masivamente a otros destinos más atractivos?

El banco con mayor presencia en las calle es el “Banco Audi”. Este año sus depósitos alcanzaron los 37.000 millones de dólares. Este banco, además de operar en Líbano y otros países de medio oriente, tiene sucursales en Suiza, Francia y Mónaco y un total de empleados que se estima entre los 6.600 y 6.800, de los cuales aproximadamente la mitad trabajan en Líbano. Otra empresa que no puede quedar al margen de este análisis, sobre todo por su vinculación clara con el poder político, es la constructora OGER, que pertenece a la familia Hariri y cuyo CEO es Ayman Hariri, Hermano del recientemente electo Primer Ministro, Saad Hariri.

Ambos manejan la empresa. Tal vez esa “sensación de burbuja inmobiliaria” y las preguntas en relación a ello tenga como respuesta a esta empresa, que desde noviembre de 2015 atraviesa una fuerte crisis financiera.
Pero reducir la llegada a inversiones a bajos impuestos o leyes como la del secreto bancario puede ser insuficiente: la necesidad de su población de acceder a bienes de consumo en un país con una clase media capaz de obtener créditos y pagar tasas de interés, sumado al pasado de devastación y sufrimiento por las guerras, puede ser la pata social necesaria para acercarnos más a la comprensión.
Si bien las comparaciones son odiosas, en Argentina existen estudios sociales que relacionan la angustia sufrida en etapas duras con posteriores momentos de consumo y hegemonía financiera: en plena dictadura la recordada “plata dulce” o la convertibilidad luego de la hiperinflación y con las heridas de la dictadura aún abiertas. El deseo de consumo como pulsión para superar la angustia encuentra un terreno fértil en esta coyuntura.

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Imagen de Beirut

La referencia al ver los edificios modernos y autos importados en Beirut en relación a su pasado reciente parece pertinente. Tal vez Dubai sea el nuevo Miami. Las agencias de turismo en Beirut exhiben carteles con ofertas y fotos para tentar a los libaneses de visitar esta ostentosa y moderna ciudad del Golfo Pérsico.
Muchas realidades conviven en Beirut: por un lado la recientemente mencionada con modernos edificios, shoppings y elegantes calles, por el otro la belleza de los edificios históricos y su relación con la belleza natural de sus paisajes, el Monte Líbano y el Mar Mediterráneo, además de las llamadas “Rocas palomas” en la zona de Raouche frente a la costa. En esa convivencia aparecen los edificios destruidos por los pasados conflictos bélicos que nos muestran el pasado reciente y conviven con ruinas arqueológicas de otros milenios, como las columnas romanas que permanecen en una plaza frente al Museo Nacional de Arqueología de Beirut: un bellísimo museo que mantiene un patrimonio arqueológico que permite repasar la historia exhibiendo desde figurines fenicios, esculturas y artesanías del Antiguo Egipto, sarcófagos de la Grecia Antigua (con notables esculturas que narran momentos de La Ilíada) esculturas Romanas, y artesanías Bizantinas, Otomanas y de las diversas poblaciones que habitaron este territorio.
Foto de edificios viejos y nuevos

La irrupción del “Beirut apesta”

Si en abril de 2015 la ciudad mostraba ciertos problemas de infraestructura, por ejemplo en el tránsito o en zonas de la ciudad cercanas al colapso por la concentración en pequeños espacios, en junio la situación iba a presentar un elemento que desencadenaría la bronca popular. En ese mes el gobierno interino de Taman Salamdecidió el cierre de un vertedero de basura tras rescindir el contrato con la empresa Sukleen, que se encargaba de la recolección.
Paradójicamente, el exceso de basura en las calles de Beirut parecería haber sido el envión para un proceso de limpieza de sus instituciones, que como todo proceso de esas características aún se encuentra inconcluso. La población salió a las calles, primero a quemar la basura que se amontonaba en las esquinas y luego a manifestarse. Si bien, estas movilizaciones se dieron a conocer con el nombre “Beirut apesta”, las consignas en las calles eran “usted apesta” y estaban dirigidas a las instituciones y gobierno. De pedir la renuncia del Ministro de Medio Ambiente, pasaron a exigir la renuncia de Primer Ministro Salam.
Mientras se desarrollaban las movilizaciones, que además del colapso por la falta de recolección se sumaron apagones y cortes de suministro de agua, una sesión legislativa volvió a fracasar en su intento por elegir presidente y formar gobierno. Las movilizaciones que habían empezado como un reclamo por la falta de recolección de residuos se fueron transformando en fuertes denuncias contra la corrupción y la burocratización de su sistema político, a cuyos legisladores acusaron de esconderse detrás de la división de cargos por grupo religioso y el estancamiento a la hora de tomar medidas gubernamentales. La represión tuvo como respuesta más manifestaciones.

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Movilización “Beirut Apesta” (http://www.clavesinternacionales.com)

Hay quienes sostienen que estas manifestaciones suponen la llegada de la “primavera árabe” al Líbano. Lo cierto es que fueron las manifestaciones más importantes de este país, al menos en los últimos 10 años. En el movimiento aparecen cuestiones difíciles de imaginar, incluso meses antes: se vislumbra en parte de los movilizados una tendencia hacia un proceso de secularización, si bien desde sectores conservadores cristianos hasta el propio Hezbollah se han pronunciado apoyando el reclamo y exigiendo que las instituciones den respuesta al problema.

También llegaron críticas e intentos de desacreditar este movimiento desde distintos sectores de la prensa internacional: desde medios conservadores denunciaron que en las movilizaciones había miembros del partido Amal, y Hezbollah, y buscan reducir e reclamo a “una conspiración Iraní”, pero en paralelo desde el otro bando informes afines de sectores burocráticos al PC Sirio (que apoya al gobierno de Al Assad) denunciaron la presencia de diversas ONG`s a las que acusan de recibir apoyo de Estados Unidos insinuando intereses imperialistas detrás de las movilizaciones. Tal vez en ambas haya algo de cierto en relación a los diversos sectores que apoyan las movilizaciones, pero cuyo análisis resulta erróneo al caer en el reduccionismo de la “conspiración” buscando desacreditar un reclamo, algo que suele suceder en toda manifestación que ponga en riesgo el orden establecido.

Lo cierto es que existe la posibilidad que a partir de este movimiento, integrado mayoritariamente por jóvenes, en algún futuro no muy lejano haga que todo el análisis del complejo sistema gubernamental dividido por confesiones deje de tener actualidad y pase a ser solamente una página más en la enorme y riquísima historia milenaria de este territorio. Resulta difícil imaginar si hubiera sido posible el acuerdo entre las dos Alianzas para que tanto Aoun como Hariri puedan acordar la formación de un gobierno de coalición, sin la presión de estas movilizaciones. Hay quienes hablan de un debilitamiento económico (y por ende político, sobre todo para financiar el conocido “clientelismo” que ha ejerce como base de su poder político) de las empresas de Hariri, en especial la constructora OGER, cuyas utilidades están en baja por un colapso financiero en noviembre de 2015 tanto en el Líbano como en Arabia, donde 30.000 obreros se vieron afectados por pagos atrasados desde ese entonces en agosto este año . A su vez esto ve afectado el apoyo saudí que tanto Hariri como su espacio político reciben.

Vale señalar que ante el vacío de poder y el debilitamiento de cada una de las castas que se lo reparten, acompañada del activismo de la juventud y las demandas de sus trabajadores, no les queda mayor alternativa que unirse, sea está una unión concreta o una puesta en escena buscando calmar a su población movilizada. El tiempo dirá y mostrará los logros de estas movilizaciones y la permanencia de este movimiento para impulsar nuevas emancipaciones. En especial si logra articularse con otros movimientos en la región y con los numerosos movimientos anti-beligerantes del mundo.

Epílogo… que no es más que un “hasta pronto”

Explicar las complejidades de este país no es una tarea sencilla. La diversidad de factores que coexisten en distintos momentos de su extensa historia hace que esta nota inevitablemente sea insuficiente. Seguramente hay muchas referencias y episodios ausentes.

El principal objetivo de estas palabras más que cerrar la información es dejar abiertas las intenciones del lector a conocer más de este país. Es dejar en claro que en ese lugar del mundo existen millones de personas que habitan un territorio cargado de historia, belleza, culturas y sobretodo mucha bondad. También busca aportar un grano de arena para dejar de lado esa imagen errónea que muchos en occidente tienen (y los medios masivos alimentan) hacia el mundo árabe donde solo llegan imágenes de guerras y violencia. En este país, como seguramente en todo el mundo árabe, la gran mayoría de su población tiene como meta vivir en paz: tener un trabajo digno, estudiar, darle lo mejor a su familia, disfrutar de su cultura, sus tradiciones, sus paisajes, poder divertirse… Ser felices. De hecho, y a pesar de los dramas del pasado, sus habitantes se muestran felices y amables con una voluntad más que admirable. La mayor parte de sus habitantes son trabajadores del mundo, como cualquiera de nosotros.

Los acuerdos logrados para que finalmente se elijan un Presidente y un Primer Ministro, que además de ser de dos religiones distintas (como es por ley) son los líderes de dos alianzas opuestas no dejan de lado la fragilidad que sigue existiendo, y como debe ser: la desconfianza de todo el pueblo trabajador hacia la clase gobernante y una juventud que exige cambios, pero dan señales a un mundo que parecer ir en dirección opuesta.

Ya hay notas de medios comerciales que critican con argumentos pobres lo ocurrido, aplicando ideas carentes de pensamiento como reducir lo ocurrido a una “ocupación iraní” o un “triste retroceso”, dejando de lado toda una serie de procesos ocurridos, como las movilizaciones del año pasado, la diversidad y complejidad del sistema de alianzas.

Mientras el mundo experimenta un triste ascenso de nacionalismos xenófobos en contra de la inmigración (que muchas veces es generada por invasiones o conflictos promovidos por esos mismos países) este pequeño país alberga una cantidad mayor de refugiados que cualquier país europeo, incluidos países muchos más extensos en territorio y con mayor población e infraestructura. Obviamente que no es para idealizar y que la situación no es la elegida por los libaneses, que ante la llegada masiva de personas que huyen de las guerras, dispuestas a trabajar por salarios bajos, suponen un ejército de reserva que permite a las patronales la opción de bajar el salario a sus trabajadores.

Esto está ocurriendo, y una de las propuestas del nuevo gobierno es exigir a la ONU el cumplimiento de los plazos para que otros países con mayor desarrollo puedan recibir a los refugiados que el Líbano aloja de manera transitoria. Pero el ejemplo de un país que aloja a más de un millón de refugiados y que en todas las estadísticas supone un porcentaje mayor al 10% de su población de ninguna manera puede ser ignorado. Este mensaje “del Líbano para el mundo” debe sonar fuerte también en nuestro país, que en estos días viene experimentando comentarios xenófobos, tanto de bufones de los medios hegemónicos como de funcionarios públicos que utilizan a la inmigración como chivo expiatorio para ocultar su corrupción e inoperancia. El ejemplo del Líbano como respuesta a todos ellos.
Para terminar y honrar la voluntad de salir delante de millones de libaneses, tanto en su país como dispersos por el mundo, vale la pena compartir un poco de música. El trompetista de Jazz Ibrahim Maalouf nació en Beirut, pero de niño su familia emigró a Francia escapando de la guerra civil. Además de aprender de su padre, también trompetista, Ibrahim estudió música en Francia, además de la trompeta toca teclados y es compositor y director de orquesta. Toca jazz, pero con elementos de música árabe, rock y música clásica.

Cuando se dieron los atentados en París en noviembre del año pasado (un día antes el Estado Islámico hizo lo propio en Beirut dejando un saldo de 40 muertes, pero con mucha menos difusión y solidaridad) Ibrahim estaba por partir rumbo a Londres para realizar un concierto junto al baterista Manu Katché.

Ibrahim estuvo un tiempo detenido en la estación Gard du Nord. La noticia circuló por algunos medios franceses. Incluso hubo una versión falsa de que al día siguiente seguía detenido, pero por suerte y a pesar de la injusta demora, Ibrahim pudo llegar a tiempo para dar el concierto y seguir llevando su música por el mundo. Este video fue en su visita a su tierra natal para participar del festival de Jazz de Byblos y en él se puede apreciar parte de la belleza de esta ciudad, su puerto y sus restos arqueológicos.

En parte de su música Ibrahim expresa el deseo por regresar al Líbano: un deseo de volver allí seguramente compartido por el millón de libaneses exiliados durante la guerra civil y también por muchos habitantes del mundo que alguna vez tuvieron la fortuna de visitar esta tierra, al menos por unos días, entre los se encuentra quien escribe estas palabras.

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