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Nota central de El Roble N° 114 de agosto: “Gran lucha de Pepsico: nada sale de un repollo”

El feriado del 20 de junio se enteraron con un cartelito pegado en la puerta, que la fábrica se cerraba. Eran 600 nuevos despidos. El 26 del mismo mes decidieron tomar la fábrica. El planteo era simple, recuperar sus puestos de trabajo.

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En la puerta de la planta armaron una carpa donde circularon centenares de trabajadores, organizaciones sociales, estudiantiles, políticas, periodistas, artistas, representantes de la lucha por los ddhh llevando su solidaridad. De un día para el otro, #Pepsico se convirtió en el ejemplo más saliente de una película que vemos cada vez más seguido: la lucha contra los despidos. Pero ¿Por qué PepsiCo ocupó este lugar destacado?

Es un ejemplo más, impresionante últimamente, contamos unos 15000 en una semana de lo que nos enteramos, más todo lo que no nos llega. La única diferencia que tuvo Pepsico con el resto, es que Pepsico se plantó y decidió pelear, a pesar de tener toda la política, los sindicatos, la justicia… todo un aparato en contra. A pesar de eso decidimos pelearla. Nos damos cuenta cada día que sí se puede. Vemos que Pepsico puede ser una punta de lanza, para que los otros trabajadores del país se den cuenta que lamentablemente hay que salir a luchar. Que no tenemos el apoyo de los sindicatos, que el gobierno solo cuida a los empresarios y los ricos, tampoco la justicia que nos deja totalmente desamparados.” Con esta claridad nos definía la importancia de este conflicto un obrero con 18 años de antigüedad en la fábrica.

El 13 de julio, luego de varias amenazas de desalojo, finalmente se hizo efectiva la orden de Macri y Vidal y entraron en acción las fuerzas represivas. “La represión fue el inicio de la campaña electoral de Cambiemos, como una señal: si se toma la fábrica o hacen un corte hay palos”, nos decían luego del desalojo. Esa señal tiene un claro componente de clase, porque es el propio gobierno demostrando con hechos a todas las patronales que está dispuesto a garantizarles sus ganancias.

Tomando estos dos elementos, la predisposición a la lucha y la política del gobierno, se entiende que el conflicto esté en el ojo de la tormenta de la situación política. Es que, en definitiva, lo que está en juego son las intenciones de la clase capitalista de imponer nuevas –y peores- condiciones para el conjunto de la clase y así abaratar costos de producción; y a la par, la capacidad de defensa de los intereses de las y los trabajadores.

“No queda otra que luchar”

La voluntad de lucha es un ejemplo de que se puede enfrentar el ajuste que el gobierno hace en nombre del capital más concentrado –y multinacionales como Pepsico-. Demuestran que se puede pelear contra el gobierno de Macri, Vidal y la burocracia sindical.

Pero esta voluntad no sale de un repollo. La organización en esta fábrica lleva años. Todo un proceso de trabajo gris, paciente y sostenido por abajo. Es un trabajo en la organización de los y las trabajadoras, que crece a medida que se desarrolla la conciencia de que son una clase aparte, opuesta a los patrones. Y que del gremio, en mano de los burócratas, tampoco pueden esperar lo más mínimo. Es una conciencia que se desarrolla a costa de sudor y sangre, muchas veces literalmente, cuando las largas jornadas de trabajo redundan en accidentes y enfermedades crónicas.

En este sentido, advertimos al lector/a que no hay entre los obreros y obreras de Pepsico superhéroes; simplemente laburantes con conciencia de clase. Ni más, ni menos.

El arraigo de estas ideas en la base obrera también es la que explica, en gran medida, cómo se resistió el desalojo. Porque defendernos ante los ataques patronales forma parte del derecho que tenemos como clase. La violencia, que comienza cuando se nos niega llevar el pan a nuestras casas, poder educar a nuestros hijos, tener atención sanitaria digna y se completa cuando reprimen nuestros reclamos, debe responderse. Los compañeros atrincherados en la terraza de la planta son un modesto pero importante ejemplo de esto. No se trata de “ser violentos” simplemente, sino de hacer lo que tiene que hacerse para defender nuestros derechos.

El papel de las compañeras

Las mujeres fueron claves para la conformación del cuerpo de delegados. “Ahora en la lucha fueron muchas las compañeras que no firmaron, teniendo hijos, madres solteras, teniendo que pagar alquiler, lo contrario que varios compañeros.” De los 600 despidos, 200 son obreras. Históricamente en la planta tenían menor salario y dejaban la salud a la par que los varones. Muchas se tienen que hacer cargo solas de sus hogares. Ese cúmulo de injusticias es, posiblemente, lo que las empujó a ser centrales en la construcción de esta experiencia. Incluso aquellas que reconocen que por la presión económica tuvieron que terminar aceptando la indemnización, son las que hoy siguen al frente organizando la actividad en el acampe y participando de cada acción. En esta experiencia colectiva, pareciera ser que con una claridad absoluta fueron las trabajadoras las que se dieron cuenta que solamente organizándose lograrían igualar sus derechos con los de los hombres y que solo así podrían tener mejores condiciones para todos. Así se explica que una de las principales referentes sea Catalina (del PTS y fundadora de la lista Bordó, agrupación que dirige hace varios años el cuerpo de delegados). Ella fue despedida pero, tal era el respaldo de sus compañeros y compañeras, que la Justicia reconoció que se trató de un caso de persecución política, que era delegada de hecho y la tuvieron que reincorporar. Esta victoria fue un impulso muy grande en la organización dentro de la fábrica, donde la Bordó ganó gran simpatía.

Las compañeras son centrales para comprender la tenacidad de esta lucha. No solo porque forman parte del activismo en la planta desde hace años, sino porque una vez desatado el conflicto han organizado el acampe en la toma, la difusión y la relación con los medios, movieron por todos lados el fondo de lucha y se bancaron, junto a sus compañeros, los gases y los palos de la policía el día del desalojo. Y hoy, con la carpa en Congreso, se las sigue viendo permanentemente organizando muchísimas actividades.

Si miramos este ejemplo o el de las trolebuseras en Córdoba o el de las docentes o la experiencia de las ferroviarias en el Sarmiento, no cabe ninguna duda del enorme potencial de combatividad y transformación que hay cuando se liga la lucha de clases con la lucha de género, que son dos partes de una misma pelea.

“El gran problema es la unidad”

La movilización de unas 20.000 personas el 18 de julio marcó al menos dos cuestiones: la vigencia de la bronca en amplios sectores contra el gobierno y la amplia solidaridad que ha logrado este conflicto.

Han recibido apoyo del SUTNA, seccional Oeste del Sarmiento, el FIT, IFS, Madres de Plaza de Mayo, Pérez Ezquivel, periodistas, Baradel, D’elía, las CTA, etc. “El día de la marcha salía la gente de los edificios, cantidad de dibujitos que nos dieron los nenes y nos saludaban. Gran solidaridad de los vecinos, acá en la carpa nos tocan bocina, nos dejan dinero, alimentos…”. Se combina la solidaridad de clase con la bronca que viene creciendo en estos meses. El apoyo al conflicto de PepsiCo expresa una continuidad con las movilizaciones masivas del “marzo caliente” o contra el “2×1” para los genocidas.

Y como se viene el panorama, lo que suena con mucha fuerza, la flexibilización laboral, tenemos que dejar de lado las diferencia y unirnos porque si dejamos pasar esa reforma laboral, no importa el color o lo que cada uno piense, nos van a hundir a todos. Hay que luchar porque nadie nos va a regalar nada.” En la charla en la carpa sale una y otra vez este problema ¿Qué hace falta? ¿Cómo nos unimos? “Falta que todos los trabajadores abran un poco más la cabeza. Yo mismo hasta hace unos años atrás cuando entre a Pepsico era un pibe que no me interesaba en política, el sindicato, ni nada… después de un tiempo, estás ahí, ves las injusticias, me empecé a interiorizar. Yo tenía muchos amigos de la verde [Lista que responde a Daer], pero con el tiempo ves quién está siempre y cuando hay quilombo se borran, vas viendo quiénes te bancan, quienes te usan cuando les servís y después se borran. Hay que hacerle ver al trabajador común quién realmente te va a ayudar, que sean ellos mismos los que abran la cabeza, quiénes defienden los intereses de los trabajadores y quienes no. Pero lo tienen que ver con hechos.”

Este conflicto está en un momento muy difícil. Al igual que muchos otros. La relación de fuerza con el frente patrones, Estado y burocracia, no nos favorece. Y desde ya que no podemos esperar que las elecciones nos solucionen demasiado. Han participado muchos sectores en los plenarios convocados por Pepsico, como ocurrió con AGR. Desde el acampe los compañeros se acercaron al piquete de los despedidos de Cresta Roja, de Atucha y apuestan a que esta carpa se convierta en la “carpa de los despedidos”. Ensayar formas con las que dar respuestas de conjunto al ajuste en curso son una necesidad urgente.

Cómo sigue…

Al cierre de esta edición, continúa el acampe en la Plaza Congreso, la campaña internacional de boicot a la marca, la difusión del fondo de lucha y seguirán con las asambleas y reuniones de coordinación con otros sectores para decidir nuevas medidas.

Por Facundo A., docente y militante del PRC.

Agradecemos a Walter, Fabián, Nancy, Patricia, Lucho -y los muchachos de Logística-, Camilo, a Martín y su papá y a todos los compañeros y compañeras que con sus relatos, ideas y opiniones hicieron posible esta nota.

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Editorial de El Roble N° 114 de Agosto: “El avance macrista y la resistencia obrera”

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El macrismo llegó al poder con la tarea central de meter el ajuste que Cristina dejó a medias, y con ello aumentar la ganancia de los patrones. Este ajuste está pasando, y las ganancias están creciendo. Sin embargo, como frente a cualquier ajuste, la clase trabajadora resiste los embates de la patronal y su Estado.

El elemento central del último mes ha sido el cierre de PepsiCo y  la represión. Este hecho se enmarca en el ajuste en marcha, ya que sin represión, no hay ajuste posible. A su vez, también en el último mes se han sucedido otras represiones, como la de los movimientos sociales en la 9 de Julio o la de los manifestantes por la libertad del dirigente mapuche Facundo Huala. En estos hechos hubo diferencias. En el caso de Pepsico, donde los reprimidos fueron trabajadores ocupados, la reacción indignó a gran parte de la población al verse representada en aquellos trabajadores que quedaban en la calle. Diferente fue la represión a los movimientos sociales en la 9 de Julio, donde se buscó con la cobertura mediática -con relativo éxito- que un sector de la población la aprobara. Esto muestra parte del atraso político de gran parte del pueblo trabajador, que todavía sigue viendo en los desocupados intereses ajenos a los suyos. Y, a su vez, esto muestra cierta astucia de la derecha más conservadora que utiliza este atraso para dividir y obtener rédito político.

Por otro lado, también la avanzada viene por el lado de la protección laboral, que Macri ya empezó a atacar denunciando a la “mafia de los juicios laborales”, y que con la reforma laboral en Brasil, ya se metió de lleno en la agenda de la burguesía y del gobierno.

En este marco, y más allá de la resistencia de la clase trabajadora, Cambiemos mantiene su avance sobre nuestras condiciones de vida. Es un avance que no es lineal, pero que se mantiene. Y no solo avanza en términos materiales, sino que también intenta avanzar en el plano subjetivo, al reivindicar la libertad empresaria de contratar, de despedir, y de mover sus plantas productivas como le dé la gana, sin importar si quedan familias en la calle.

De esta forma, gobierno y burguesía avanzan sobre los trabajadores, ante una burocracia sindical que aplaude desde la tribuna, y cada vez que se mete en la cancha es para ayudar en el avance de los patrones o para anunciar marchas que solo sirven para descomprimir.

Nosotros, como clase debemos propiciar por un frente único obrero, que sirva inicialmente para frenar el ajuste macrista. A su vez, también tenemos que avanzar en la recuperación de los sindicatos, ya que son herramientas propias de la clase que hoy están gestionados por los intereses de la patronal. Y además, también tenemos que entender que todo esto poco valor tiene si no lo hacemos en un horizonte revolucionario, que expropie a los patrones e imponer un gobierno de los trabajadores y para los trabajadores.

Equipo de El Roble.

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Hospital Posadas: No entreguemos nuestros derechos

Difundimos gacetilla de prensa de trabajadorxs de la salud.

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Nuestro hospital Posadas no es ajeno al ajuste y la persecución a los trabajadores. Como en el resto del país, los trabajadores seguimos pagando la crisis con nuestro lomo. Al miserable aumento estatal del 20 % en tres cuotas se suma que nos quieren obligar a hacer más horas, doce para enfermería de noche, ocho para el resto. Negando así nuestros derechos adquiridos, cambiando drástica e ilegalmente nuestras condiciones de trabajo, desconociendo insalubridad, leyes laborales, usos y costumbres, etc. La persecución viene de la mano de la militarización del Hospital (que no significa más seguridad sino más control a los trabajadores), aprietes de los jefes y directivos y “rumores” que dicen que no les pagarían el aumento a los homologados y contrato Posadas. Hasta cuándo vamos a dejar que nos roben nuestro sueldo y nos extorsionen ayudados por los gremios cómplices: ATE sin representación real porque no tiene delegados hace quince años y UPCN con lista única? Si dejamos pasar este ataque gravísimo, mañana pueden cambiar unificando los dos turnos de día para enfermería en uno de doce o arancelar la atención o tercerizar servicios por ejemplo. Este es el momento de unir todos nuestros reclamos en uno sólo, no permitir que nos quiten más derechos. Pegar todos juntos en el mismo clavo. Acompañados por los gremios que nos apoyan, sin desafiliarnos de ATE, sino afiliándonos masivamente y peleando hasta que los traidores que se mueven como gerente de recursos humanos se tengan que ir del hospital.

Pase a planta permanente para todos
Igual trabajo igual salario
No a la reforma horaria
Aumento salarial de emergencia

Todos los sectores, todos los turnos, todos los reclamos, una misma lucha.

Agrupación trabajadores en lucha del Hospital Posadas.

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“Acá, si matan a un indio, no hay justicia”

En la tarde del pasado sábado 22/7, dos niños wichis de 12 y 14 años fueron atropellados por el intendente formoseño Víctor Adolfo Pérez, Jefe Comunal de Pozo de Maza, persona muy conocida por las comunidades de la zona, y no por tener acciones justas hacia las comunidades.

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Lorena Frías nos contó que estos niños estaban asistiendo a clases. Ellos hacen un recorrido de quince kilómetros porque están en una comunidad que está alejada del pueblo, en una moto, ya que como todos saben, la moto es el único transporte con el que contaban.
El día viernes, los chicos salieron temprano de la escuela al dirigirse a su hogar subiendo la ruta, fueron atropellados por Víctor Adolfo Pérez, Jefe Comunal de Pozo de Maza.
Éste señor ya tuvo precisamente otro episodio, hace dos años, tuvo un accidente, casi en la misma fecha y en el mismo lugar que se cobró otra vida. Entonces, esta persona ya tiene tres crímenes cometidos con su vehículo.
Este señor, inmediatamente luego del accidente, se hizo presente en Ing. Juárez, Formosa, con Gendarmería, y abogados y jamás fue detenido, ni demorado, por el sólo hecho de ser funcionario público.
Esto es común en todas las comunidades, a todos los originarios. Acá un originario no tiene derechos. Sólo es tenido en cuenta para las fechas electorales, cada cuatro años, cada dos años, para votar, pero después, el resto del año no existen los originarios. Esto es común en las zonas del norte, en Formosa, Chaco y Salta. Acá, si matan a un indio, no hay justicia. Es como si mataran a un pajarito. No existen.
“Muchos nos dicen que este hombre no puede quedar preso por dos motivos: uno, por ser funcionario público, dos, por estar conduciendo en estado de ebriedad. Esos dos motivos nos dicen que son los que no permiten que sea detenido”.
Lorena nos cuenta finalmente que “respecto de la detención de Agustín Santillán, causa en la cual también estoy implicada, es lamentable su situación, y es producto de todas las denuncias que venimos realizando desde hace años con Agustín, como por ejemplo el tema de la droga (esta persona que atropelló a estos niños wichis, el año pasado estuvo involucrado con eso, cuando lo agarraron con un cargamento de droga, y no está preso. Estas cosas venimos denunciando”.
“Para ellos los delincuentes somos nosotros, y tenemos causas armadas. Actualmente Agustín Santillán está preso y yo estoy con orden de detención, presa en mi propia vida. Esto tiene que parar. Nación debería hacer presencia en nuestros lugares. Pareciera que el norte es otro país, que no pertenece a la Argentina”.
Tenemos muy en cuenta que recientemente, el jueves pasado, la policía provincial realizó una visita inesperada a Agustín Santillán, referente wichi, que lleva tres meses de detención: de forma violenta, ingresaron efectivos a la celda donde está privado de su libertad, en la Alcaidía mixta de Las Lomitas, donde le hicieron llegar un mensaje alarmante: “Agustín cuídate, y hablá con tu gente, porque los del gobierno te quieren matar”.

Extractado de Red Nacional Medios Alternativos.

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