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Protesta y represión en Francia: la otra cara del primer mundo 

Normalmente se suele decir que tenemos que copiar lo que pasa en el “primer mundo”. Que allí la población es ordenada, seria y responsable. No obstante, estas últimas semanas, en Francia se registraron una seguidilla de movilizaciones que hicieron temblar a toda Europa. – por Cristian.

Francia arde

En medio de un proceso de ajuste global donde la burguesía avanza abiertamente sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora, el conflicto de los “chalecos amarillos” se enmarca en un proceso de movilización de largo aliento. Hace poco tiempo, los trabajadores franceses protagonizaron grandes movilizaciones contra la reforma laboral, movilizaciones que plantearon una dura resistencia a las políticas de Macron.

Esta vez, el detonante del conflicto fue el aumento de los impuestos sobre los combustibles, impuesto regresivo que encarece la canasta básica de todo laburante. No obstante, este aumento puntual se da en medio de una reforma fiscal regresiva mucho más amplia, donde el gobierno francés redujo tributos sobre la burguesía, haciendo así recaer todo el peso del ajuste sobre la clase trabajadora.

En función de esto, el reclamo fue escalando su tenor. Inicialmente, se decía que las movilizaciones estaban fuertemente ligadas a la ultraderecha francesa. Sin embargo, con el correr del tiempo, a medida que el reclamo se masificaba, esta supuesta dirección tendió a diluirse al tiempo que se incluían entre las consignas de los manifestantes la caída del poder adquisitivo del salario, el creciente desempleo, y la precariedad laboral.

Claramente el proceso de luchas que se desarrolla en Francia muestra que la clase trabajadora sufre penurias en todos los puntos del planeta, inclusive en el primer mundo, donde supuestamente están los mejores niveles de vida.

Este proceso muestra a las claras que la lucha de clases es un fenómeno indivisible del capitalismo, y que, mientras haya explotación, siempre habrá algún tipo de resistencia. Por el momento, esta resistencia parece no llegar a frenar el ajuste que está implementando Macron, sin embargo, la movilización se agudiza, al tiempo que la represión crece y se cobra cada vez más víctimas.

Es una labor urgente de aquellos que se identifican con el clasismo organizar esta resistencia, enfocándose no solamente en frenar este ajuste, sino también en sembrar conciencia de clase y organizar finalmente a la clase trabajadora para la toma del poder. Solamente así lograremos eliminar todas las penurias a las cuales nos condena el capitalismo.

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El problema de la división de lxs clasistas en el movimiento obrero

En noviembre hubo elecciones en dos espacios sindicales donde la izquierda tiene cierto peso:el Sarmiento renovó el mandato de su cuerpo de delegados, y lxs docentes neuquinos dirimieron las autoridades provinciales y distritales de su sindicato Aten. Por Facundo Anarres, docente y militante del PRC.

unidad clasismo

Lxs ferroviarixs, la lista Bordó (Izquierda Socialista, el sector de Lxs Villerxs e independientes) además de tener que enfrentar a la burocracia Verde (Sassia-CGT), disputó con la Lista Negra (MST, PO, PTS, activistas de la ex Emfer e independientes). Por primera vez en muchos años se presentaron dos listas antiburocráticas: tanto la Negra como la Bordó están integradas por activistas clasistas y de izquierda, algunxs agrupados partidariamente, otrxs no y en las dos listas hay activistas cercanos al peronismo; en las dos militantes del FIT. Muchos activistas de ambas han participado en las marchas por Santiago Maldonado, en las jornadas del 18 de diciembre contra la Reforma Previsional. Las dos se enfrentan a la patronal y al gobierno, denuncian a la burocracia por entregar condiciones de trabajo y un salario a la baja. Diferencias tácticas y acusaciones cruzadas impidieron formar una lista única. Pese a la división, el resultado mostró el respaldo que sigue teniendo la Bordó: sacó 1070 votos; la Negra, 376; y 527 la burocracia. Sumando los de ambas listas, vemos que la Verde resultó aplastada.

Por el lado de lxs docentes neuquinos, los resultados de la división fueron más dañinos: la burocracia Celeste (kirchnerista) obtuvo 4.487 votos contra los 2.328 y 1.422 de las dos listas clasistas y antiburocráticas, el Frente Multicolor y el FUAL respectivamente. Particularmente problemático porque se perdió la seccional capital, clave durante la lucha por la paritaria que rompió el techo salarial del gobierno.

Con la ruptura de la Multicolor (PO, IS, POR y MST) se conformó el FUAL (PTS, MAS, Convergencia Socialista y otros grupos). Esta situación debió haberse evitado por todos los medios, teniendo en cuenta que el costo de la derrota es un retroceso para la organización democrática y combativa de la docencia.

En el marco de ajuste por parte del gobierno macrista, el nivel de entrega y transa de la burocracia de la CGT y la pasividad cómplice del arco “opositor” peronista, es una necesidad urgente superar cualquier sectarismo y dejar diferencias tácticas menores de lado. Los sectores clasistas del movimiento obrero debemos conformarnos como alternativa de lucha para la recuperación sindical. Pero para eso no alcanza con “nuevos dirigentes”, sino que es necesario plantearnos prácticas completamente opuestas a los de la burocracia. Hace falta abrir todas las instancias de participación a la base, hacer asambleas por sectores y turnos, bregar por la rotación de los cargos gremiales. Es necesario formar a lxs compañerxs en las tareas gremiales para que puedan asumir responsabilidades políticas, reconocer las diferencias y fomentar los debates fraternos e insistir en la idea de que somos una sola clase. Una “nueva conducción”, por más que provenga de listas del clasismo y la izquierda, si no se da esta política seguramente comenzará a tener desvíos anti-democráticos y debilitará -política y organizativamente- la lucha obrera. En este sentido, es muchísimo más prioritario fortalecer a las bases aumentando los niveles de conciencia de clase y la organización para enfrentarlos. Esto no es una tarea sencilla pero sin dudas que es el camino que hay que recorrer para construir la masividad consciente, organizada y combativa que estos tiempos reclaman.

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Editorial de El Roble Nº 128 – Diciembre: “El ajuste sigue, las resistencias también”

INCIDENTED

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El macrismo sigue avanzando con su ajuste. Por estos días nos enteramos que los salarios y las jubilaciones terminarán perdiendo en promedio más de un 15% de su poder de compra en 2018. A su vez, los despidos siguen su marcha, y encontramos echadas tanto masivas como a cuentagotas, tanto en el sector privado como en el sector público.

El 2019, si bien es un año electoral, tampoco se proyecta mucho mejor que el 2018. Luego de varias negociaciones, el gobierno logró sancionar el presupuesto exigido por el Fondo Monetario Internacional, por lo que el ajuste también será un protagonista central de las elecciones presidenciales.

En este marco, la represión se hace más presente que nunca, y va acumulando heridxs, detenidxs, y muertos. A la par de esto, el gobierno intenta legitimar a la misma represión, creando el fantasma del terrorismo como su justificativo. En este marco se realizó la cumbre del G20, en una ciudad sitiada por alrededor de 25.000 efectivos de las fuerzas represivas, con una clara intención de meter miedo en la población y mostrarle al mundo que tienen todo bajo control. Pese a esto, se realizó una gran movilización, con organizaciones sociales y políticas, recorriendo la 9 de julio y Avenida de Mayo, hasta el Congreso.

Al mismo tiempo, la victoria en Brasil de Bolsonaro pone en alerta a toda la región, y plantea la consolidación de un avance represivo y conservador sobre toda Latinoamérica.

Por otro lado, dados los efectos sociales del mismo ajuste, el Macrismo está en su peor momento político, y su imagen pública no para de caer. Frente a esto, el peronismo huele sangre e intenta organizar su unidad para alcanzar el poder, esperando que Macri meta todo el ajuste posible y le allane el camino. No obstante, el gobierno aguarda con esperanza que en el 2019 la situación económica mejore levemente, para lograr su reelección.

En tanto que la burguesía se impacienta por más ajuste, la clase trabajadora sigue resistiendo tanto de forma directa como de forma indirecta los embates del gobierno y el capital.

Son claros ejemplos de lucha los casos de Télam, Astillero Río Santiago, Canale o Siam. Sin embargo, los despidos y la flexibilización laboral avanzan en muchísimas fábricas, sin mayor repercusión mediática. Esto plantea que las resistencias, si bien se dan, son aisladas y puntuales, lo que claramente les quita fuerza para bancar el ataque de la patronal.

Esta situación se debe obviamente al rol desmovilizador de la burocracia, pero también a las propias falencias de quienes nos denominamos clasistas, ya que todo esto también muestra nuestra propia incapacidad de incidir en la conciencia de los laburantes. En función de esto, además de darnos un trabajo paciente y de largo plazo en el núcleo de la clase trabajadora, debemos empujar a la unidad de todxs los que luchan, dejando atrás todas las acciones divisionistas que tan mal le hacen a lxs proletarixs.

En este escenario de ajuste, no solamente debemos resistir, sino también debemos plantear una política independiente, que tenga como eje la construcción de un gobierno de lxs trabajadorxs, sin explotadorxs ni explotadxs.

Equipo de El Roble.

 

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Ya salió El Roble de Noviembre – Nº 127: “Que la tortilla se vuelva”

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El 30 de noviembre va a realizarse la cumbre del G 20 en Buenos Aires, con las 20 potencias mundiales. El gobierno quiere demostrar al mundo y a los capitalistas que tiene bien controlada la situación política, aprobando -represión mediante- un presupuesto que se ajusta a las demandas del FMI. El despliegue represivo para cercar la Ciudad es digno de una película yanky: 40 mil efectivos de distintas fuerzas de seguridad, inteligencia y civiles. Bullrich ya anunció luego de la represión del 24 en Congreso que el operativo para el G20 será “muy superior” y actuarán rápido para “proteger el evento”.
Este “evento” que no es más que una demostración de poder, se desarrolla en un contexto mundial en el que China y Estados Unidos se disputan el control de los mercados y de las materias primas. El mismo contexto en el que Bolsonaro probablemente gane en Brasil, con una propuesta pro-dictadura, homofóbica, xenófoba y antiderechos por donde se mire. ¿Es que hasta ahora todo era color de rosas? No, como no lo era Argentina antes del 2015 pero no podemos dejar de sostener que se trata de un avance de políticas neoliberales, que vienen por lo que aún no han podido aniquilar en décadas anteriores. Y es en ese mismo contexto donde en Argentina, durante las últimas semanas varixs referentes políticos y sindicales de la oposición recibieron amenazas; donde hay vía libre para las infiltraciones, escuchas y persecución a toda persona que se oponga a estas políticas; donde conviven en los barrios los ya conocidos grupos parapoliciales y mafias diversas como lo hemos visto en Moreno con las amenazas, torturas e infiltraciones en la comunidad educativa; donde siguen los despidos en el ámbitos público y privado; donde se modificó el código procesal penal de la Ciudad, aumentando el tiempo de detención sin audiencia, ampliando los supuestos para dictar prisión preventiva e intervenir las comunicaciones y negando la defensa en el inicio de la detención; donde avanzan las reformas educativas, destruyendo las orientaciones técnica y especial en la provincia de Buenos Aires, avanza el proyecto de UNICABA con una política de vaciamiento de los 29 profesorados de la Ciudad de Buenos Aires; donde todas las paritarias siguen debajo de la inflación y la mayoría de las conducciones sindicales solo convocan a paros aislados sin un plan de lucha.
Por ahora, pese a la crisis económica y política, el gobierno sigue teniendo el control aunque como venimos diciendo desde El Roble, la presión y el descontento social crece y crece, pero aún no se logra unificar las luchas, coordinar, funcionar de manera organizada para resistir y avanzar. El macrismo y los gobernadores siguen implementando sus planes de ajuste con más represión y pauperización de lxs trabajadorxs y el pueblo.
Seguimos insistiendo en que la única manera de terminar con este gobierno es en unidad, en las calles y con la organización en cada lugar de trabajo, de estudio, en los barrios, desde abajo y de manera democrática, haciendo asambleas y reuniones donde decidamos acciones concretas, donde estudiemos y nos formemos pacientemente para entender la realidad y para intervenir. Ninguna receta servirá si no somos conscientes de que el enemigo es muy fuerte y está organizado para obtener ganancias y mantener el poder. Por eso, no confiamos en grandes líderes que vengan a proponer soluciones mágicas. Tenemos que ir conformando un polo que nuclee a todos los sectores de laburantes que se propongan una salida desde abajo, que no confíe en ningún sector de la burguesía y que tenga como norte la construcción de una sociedad sin explotación.

Descargá para leer el PDF completo acá.

Equipo de El Roble.

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