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Editorial de El Roble N° 114 de Agosto: “El avance macrista y la resistencia obrera”

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El macrismo llegó al poder con la tarea central de meter el ajuste que Cristina dejó a medias, y con ello aumentar la ganancia de los patrones. Este ajuste está pasando, y las ganancias están creciendo. Sin embargo, como frente a cualquier ajuste, la clase trabajadora resiste los embates de la patronal y su Estado.

El elemento central del último mes ha sido el cierre de PepsiCo y  la represión. Este hecho se enmarca en el ajuste en marcha, ya que sin represión, no hay ajuste posible. A su vez, también en el último mes se han sucedido otras represiones, como la de los movimientos sociales en la 9 de Julio o la de los manifestantes por la libertad del dirigente mapuche Facundo Huala. En estos hechos hubo diferencias. En el caso de Pepsico, donde los reprimidos fueron trabajadores ocupados, la reacción indignó a gran parte de la población al verse representada en aquellos trabajadores que quedaban en la calle. Diferente fue la represión a los movimientos sociales en la 9 de Julio, donde se buscó con la cobertura mediática -con relativo éxito- que un sector de la población la aprobara. Esto muestra parte del atraso político de gran parte del pueblo trabajador, que todavía sigue viendo en los desocupados intereses ajenos a los suyos. Y, a su vez, esto muestra cierta astucia de la derecha más conservadora que utiliza este atraso para dividir y obtener rédito político.

Por otro lado, también la avanzada viene por el lado de la protección laboral, que Macri ya empezó a atacar denunciando a la “mafia de los juicios laborales”, y que con la reforma laboral en Brasil, ya se metió de lleno en la agenda de la burguesía y del gobierno.

En este marco, y más allá de la resistencia de la clase trabajadora, Cambiemos mantiene su avance sobre nuestras condiciones de vida. Es un avance que no es lineal, pero que se mantiene. Y no solo avanza en términos materiales, sino que también intenta avanzar en el plano subjetivo, al reivindicar la libertad empresaria de contratar, de despedir, y de mover sus plantas productivas como le dé la gana, sin importar si quedan familias en la calle.

De esta forma, gobierno y burguesía avanzan sobre los trabajadores, ante una burocracia sindical que aplaude desde la tribuna, y cada vez que se mete en la cancha es para ayudar en el avance de los patrones o para anunciar marchas que solo sirven para descomprimir.

Nosotros, como clase debemos propiciar por un frente único obrero, que sirva inicialmente para frenar el ajuste macrista. A su vez, también tenemos que avanzar en la recuperación de los sindicatos, ya que son herramientas propias de la clase que hoy están gestionados por los intereses de la patronal. Y además, también tenemos que entender que todo esto poco valor tiene si no lo hacemos en un horizonte revolucionario, que expropie a los patrones e imponer un gobierno de los trabajadores y para los trabajadores.

Equipo de El Roble.

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LA DESACTIVACIÓN DE LA JUSTICIA DEL TRABAJO, PARTE 6: IRRACIONAL ATAQUE A UN LABORALISTA

DIFUNDIR:
Convocatoria al movimiento obrero organizado, a los movimientos sociales, a los organismos de Derechos Humanos, a los académicos y a todas las fuerzas vivas, a organizarnos para resistir. Haremos una reunión en nuestra sede, Viamonte 1668, piso 1º 3, CABA, el 22 de junio a las 18.00 horas, para organizar un acto de repudio a esta ofensiva contra la Justicia del Trabajo y para realizar las denuncias a los organismos internacionales que correspondan.

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Cuando aún estaba fresca la tinta de nuestra última Declaración, denunciando que el feroz ataque a los abogados laboralistas, a los jueces laborales y a la Justicia del Trabajo, no es otra cosa que un ataque a los derechos de los trabajadores, el Presidente de la República, ingeniero Mauricio Macri, nos sorprende con nuevos agravios, en un acto público que nada tenía que ver con el tema, aunque esta vez involucrando al Dr. Héctor Pedro Recalde. Y nuevamente hace referencias a magistrados, que no identifica, a los que irresponsablemente suma a una supuesta “mafia” que lucra liquidando a las Pymes con los juicios laborales.
Por lo menos, es la sexta vez que en su corto mandato Macri habla del tema, superando largamente las veces que habló de la pobreza, de la desigualdad social, de la desocupación, de la inflación, de la pérdida del valor adquisitivo de los salarios, del estancamiento de la economía, del crecimiento exponencial de la deuda externa, o de otras cuestiones que, en su pensamiento íntimo, son de menor importancia que los juicios laborales.
Es claro que esta recurrencia en el discurso presidencial nos habla de un pensamiento obsesivo y, por lo tanto irracional. Atribuir en nuestro país a la litigiosidad laboral la responsabilidad por la falta de creación de empleo y la ausencia de inversiones, es de una ignorancia e irresponsabilidad tal, que resulta francamente llamativo y alarmante. No hay estudio científico alguno que pueda sostener tamaño disparate.
En esta nueva arremetida, Mauricio Macri agravia groseramente a un prestigioso laboralista, claro que sin aportar la menor prueba de sus denuncias. Por tal motivo declaramos nuestra absoluta solidaridad con el Dr. Recalde, ya que en este ataque arremete contra todos los laboralistas, y a lo que representamos: el puente entre los trabajadores y la Justicia. Así de simple.
Está en juego, nada más y nada menos, que la independencia del Poder Judicial y la defensa del derecho protectorio constitucional de los trabajadores. El traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo a la ciudad de Buenos Aires, la descalificación de los abogados laboralistas, y el ataque a los jueces del Fuero, es parte de la maniobra del gobierno para conformar una Justicia dócil y sumisa. Si tiene éxito, una vez más decimos que las libertades, derechos y garantías de los argentinos estarán bajo amenaza. No lo podemos permitir.
Reiteramos, en consecuencia, nuestra convocatoria al movimiento obrero organizado, a los movimientos sociales, a los organismos de Derechos Humanos, a los académicos y a todas las fuerzas vivas, a organizarnos para resistir. Haremos una reunión en nuestra sede, Viamonte 1668, piso 1º 3, CABA, el 22 de junio a las 18.00 horas, para organizar un acto de repudio a esta ofensiva contra la Justicia del Trabajo y para realizar las denuncias a los organismos internacionales que correspondan.

Buenos Aires, junio de 2017.
Comisión Directiva

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Huelga en Brasil: Piquete en el Puente para el futuro

En el último viernes 28 de abril, las principales centrales sindicales de Brasil construyeron una paro general ampliamente aceptado por la clase trabajadora. Centenas de miles de manifestatntes fueron para las calles y paralizaron sus actividades para defender el trabajo y la democracia.[1]

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Desde la caída de la presidenta Roussef, en 2016, a través de un rito institucional orientado por una ideología macartista y financiado por los grandes medios, las federaciones industriales y el capital financiero, el vice Temer asumió para aplicar un programa económico, político y social derrotado en las elecciones de 2014. En esa elección, los efectos de la crisis pasaron a ser discutidos y disputados, generando desempleo para la sociedad brasileña y sobrecargando el tan maltratado presupuesto de la nacional. En una elección extremamente polarizada, podríamos resumir, así, los dos proyectos en disputa: para el PT (Partido de los Trajadores) y la relección de Roussef, la recuperación de la economía dependería de la manutención de las inversiones estatales e del aumento de la eficiencia de la máquina pública, para el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña), del candidato Aecio Neves, la recuperación dependería de la retracción del Estado y  de la moralización de la política pública, cuya práctica demagógica y corrupta de la izquierda seria la principal villana. Vence Roussef por una margen pequeña de votos, cuestionada judicialemente por el candidato derrotado, desde ya en una relación conflictiva con el congreso nacional de mayoría opositora, se configuraba una situación insostenible para el presidencialismo.

El segundo mandato de Roussef fue agonizante, sin aliados en el congreso y sin apoyo popular, en una búsqueda infructuosa de atender los chantajes del capital, perdía la dedicación de los movimientos sociales. Por segunda vez en la historia de la nueva República, un presidente era impedido. Temer hizo exactamente lo contrario del papel institucional reservado para un vice, antes mismo de ser iniciado el proceso de juicio político, él propagaba una agenda para el Brasil, llamada “Puente para el futuro”, totalmente alineada al programa derrotado en las elecciones de 2014, que preveía la cartilla neoliberal para el ajuste de las cuentas, y así también una reforma política.

Desde que asumió, nombró varios ministros del PSDB y con amplio apoyo del congreso ya aprobó un techo de gastos del presupuesto, ahora estipulado apenas a través de la inflación, e inició los trámites para las reformas de jubilación y laborales. Para resolver los problemas de la jubilación, aún con conclusiones divergentes sobre su sustentabilidad, Temer transfirió todo el costo para la clase trabajadora, aumentando el tiempo de contribución y el piso de la edad para la jubilación, igualándolos entre los sexos y dificultando la jubilación de los campesinos. Brasil actualmente tiene cerca de 14 millones de desempleados y la responsabilidad de eso fui transferida a la legislación laboral, cuyo arcaísmo no permitiría la generación de empleos, por dificultar la actuación del sector productivo, necesitado de una mayor flexibilización, y criar muchos pasivos jurídicos, dado el rigor de la Justicia del Trabajo, significando más horas de trabajo, remuneración menor, el fin del impuesto sindical, prevaleciendo lo acordado con la patronal sobre lo legislado.

El hecho es que ninguna política del actual gobierno consigue reactivar la economía y todos sus esfuerzos fueran direccionados para la aprobación de esas reformas. La retórica oficial defiende el “Puente para el futuro”, contraponiéndolo al colapso delante de una desaprobación récord del gobierno Temer (61% de mal un pésimo, 28% de regular; 71% de los brasileños son contra las reformas), que apura la tramitación, independiente del esclarecimiento público, para intentar aprobarlas lo más lejos posible de la próxima elección, ya en 2018, en que Lula, mayor líder político del país y de base sindical, es señalado por las encuestas como  favorito. La parte negativa fue la brutal represión de las fuerzas policiales, principalmente en las dos mayores ciudades del país, San Pablo y  Rio de Janeiro, con manifestantes presos, hospitalizados y agresiones claramente ilegales. En Goiana (centro oeste del país, cerca de Brasilia), un manifestante está hospitalizado en estado grave, un policía quebró su bastón sobre el cráneo de Mateus Ferreira da Silva.

Brasil Pasa por un periodo sombrío, su democracia, en gran medida una farsa, intensifica su naturaleza antipopular, sin embargo, la población comienza a tomar consciencia y avanza en la defensa militante de sus derechos.

Corresponsal para El Roble desde Recife, Brasil.

[1] “Puente para el futuro” es el nombre del documento de carácter neoliberal que guía las acciones de gobierno del PMDB (gobierno Temer).

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El Roble Nº 111, Mayo: “Ante el contragolpe del gobierno, avanzar en la unidad de la clase trabajadora”

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El contundente paro general del 6 de abril, arrancado por las bases a la conducción de la CGT, marcó un punto de inflexión en la coyuntura política del país. Se llegó a esa medida de fuerza luego de un marzo de tremenda movilización popular, con un fuerte protagonismo de la clase.

Vale la pena repasar rápidamente marzo, porque en pocos países del mundo se expresa hoy con tanta fuerza en las calles la resistencia al ajuste neoliberal. A pesar de que los voceros del poder económico y político, los operadores mediáticos, desprecian y ningunean nuestra capacidad de lucha, intentan que se desdibuje y se nos olvide rápido.

El 6, las y los docentes marcharon masivamente a Plaza de Mayo. El 7 la CGT convocó a un acto que se les fue de las manos, sus propias bases reclamaron el paro, pero fue sólo un puñado los que llegaron a estar frente al palco, con casi medio millón de personas en las calles. Inmediatamente, otra extraordinaria movilización: el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. El 13 reclamaron los movimientos sociales en dos grandes frentes, “papales” y clasistas. Mientras, la lucha docente continuaba con paros, antorchas y el 22 la multitudinaria Marcha Federal Educativa. Sólo dos días después, enormes columnas en todo el país en un nuevo aniversario del golpe genocida cívico-eclesiástico-militar de 1976. Finalmente Hugo Yasky y Pablo Micheli en nombre de sus respectivas CTA convocaron a movilizar el 30, y ahí el primero señaló que se trató de un marzo histórico, lo que es cierto, más allá de quién lo haya dicho.

Si marzo fue el mes de la bronca popular y la resistencia obrera, abril fue el mes de la respuesta gubernamental, a cara de perro y con dientes apretados. Se acabó el versito del “diálogo”, aunque de a ratos lo revivan con fines marketineros. Ahora el macrismo se relanza sobre la fascistoide convocatoria del 1° de abril, que mostró a cara descubierta el rostro de la derecha vernácula, reaccionario, xenófobo.

Más recalcitrante en su odio al pobre, al inmigrante, más antipopular que pro-oficialista, más pequeña que todas las anteriores. Así fue el #1A, pero con eso le alcanza a un gobierno que pasó febrero y marzo a la defensiva. El macrismo se aferra ahora a esa “minoría intensa”, cómo le dicen los politólogos a la moda, para el contragolpe contra el pueblo y la clase trabajadora. Pisa todos los aceleradores a la vez, el de la represión, el de la flexibilización, el de la criminalización. Se subordina incondicionalmente al imperialismo, le compra armas a Estados Unidos, mientra ataca a Venezuela, mientras se olvida de Malvinas, mientras le brinda concesiones a todas las expresiones del capital concentrado. Avanza contra el INCAA para que Clarín deje de pagar un impuesto y le regala diez años de plazo a las grandes agroexportadores para rendir cuentas impositivas. La usina mediática opera y festeja.

¿Cuál es el margen que tiene el gobierno? Sólo para hacer “gradualismo”, como llaman ellos al ajuste un poco menos salvaje, hasta las elecciones. La crisis nacional e internacional recrudece. A pesar de los davositos, el pronóstico no anuncia lluvia de capitales. No hay retorno posible a los 90, porque la globalización viene de capa caída junto con la tasa de ganancia, y el menemismo se consolidó en un mundo que ya no existe hace quince años. Por eso no hay plan B ni inversiones ni muñeca política. Sólo el intento de recomponer como sea la ganancia patronal, bajando salarios de forma directa e indirecta, pisando primero y eliminando después las paritarias, y endeudando al Estado para asfixiarlo y reprivatizar lo poco que se des-privatizó.

Estos no son los 90. El país al que quiere llegar el macrismo es peor, una tierra arrasada sin industria ni derechos, con pedazos atados a lo Frankenstein de servicios internacionalizados como los call centers de India y el turismo aventura de Australia, exportador de materias primas con equipamiento de alta tecnología y servidumbre del siglo XIX tal como la tuvieron en sus estancias los bisabuelos y tatarabuelos de los jerarcas actuales de la Sociedad Rural.

Pero nosotras y nosotros tampoco somos los mismos. Dividido por décadas de fragmentación, bombardeado con propaganda consumista y reaccionaria, nuestro pueblo tiene una larga historia de lucha que, marzo demostró, continúa vigente. Y ahí es donde tiene un lugar protagónico nuestra clase. Como venimos proponiendo desde El Roble, nuestra tarea hoy como trabajadoras y trabajadores es aportar cada uno desde nuestro lugar, para avanzar en la unidad y la organización del movimiento combativo de trabajadores para enfrentar este plan siniestro de ajuste, saqueo y represión.

Equipo de El Roble.

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