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¿Quién es el funcionario que aprobó el desguace en la Línea 60?

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Héctor Guillermo #Krantzer es Ingeniero Civil con orientación en Transportes y Subsecretario de Transporte del gobierno de Cambiemos. Entre otros cargos, se desempeñó como Director de la Comisión Nacional de Transporte Automotor (CONTA) durante la presidencia de Menem y como Director General de Transporte porteño.

Durante su gestión, la cartera de transporte benefició al grupo DOTA con la licitación de la Línea 165 y se autorizó la extinción, el vaciamiento y el recorte de trazas en las empresas Tomás Guido y San Vicente. El desguace permitido abarcó las siguientes líneas y ramales: 51, 74, 79, 177, 263, 370, 385, 388, 435, 503, Aeropuerto, Canning, Rafael Calzada, San Vicente, Lanús, San José Calzada, Cañuelas, Brandsen, Varela y Correo Central.

En una investigación publicada por Tiempo Argentino, acusan a Krantzer de realizar modificaciones tendientes a favorecer al Grupo Neuss en la licitación de la terminal de Retiro. El grupo Neuss es propiedad de Jorge y Germán Neuss, amigos íntimos del ministro Guillermo Dietrich. En la nota, señalan a Krantz como el responsable de “cambiar el puntaje de antecedentes para cada oferente”.

En los últimos días, Krantzer volvió a beneficiar al monopólico grupo DOTA; está vez, concediendole el recorte y la extinción de recorridos en la Línea 60. Con la llamada “readecuación” se pierden 12 de los 19 ramales de la línea y se divide el recorrido en 2: obligando a los pasajeros a abonar dos pasajes en lugar de uno. Además, allana el camino para despedir trabajadores.

La administración de Cambiemos, frente al Ministerio de Transporte, al mando de Guillermo Dietrich y Guillermo Krantzer, aprovecha el tramo final de su gestión para precarizar los servicios en detrimento de usuarios y trabajadores. Este Gobierno, que acaba de perder las elecciones, aprovecha sus últimos días para arrasar con todo lo que pueda en beneficio de sus empresarios amigos.

Desde el Cuerpo de Delegados de la Línea 60 manifestamos que no dudaremos en denunciar a Guillermo Krantzer por mal desempeño en sus funciones. De la misma manera en que ahondaremos los esfuerzos en defensa del servicio público de pasajeros y por la estabilidad laboral de todos los trabajadores de la línea.

Ayúdanos a viralizar está publicación, que todo el país le conozca la cara al responsable del desguace en la Línea 60.

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Debate: Elecciones: El voto contra Macri

El calendario electoral impone cada tantos meses a la militancia popular y clasista el interrogante de qué postura definir ante las urnas. 

La respuesta no tiene por qué ser una, ni siempre la misma en cada ocasión. Desde una perspectiva dialéctica, ante cada coyuntura es necesario hacer un análisis profundo y sin concesiones. Desde una perspectiva clasista, las elecciones del sistema político burgués son terreno ajeno, una instancia más en la maquinaria institucional capitalista que se renueva para garantizar la perpetuación de la explotación de la clase trabajadora. 

Pero su resultado, como cualquier otra instancia de poder, no nos resulta indiferente, en tanto puede generar, y genera, mejores o peores condiciones para la continuidad de la lucha obrera. 

Al igual que en 2015, hay una alianza de partidos burgueses -la que controla ahora el Estado- que propone una ofensiva patronal total: la destrucción de los derechos laborales, sindicales y sociales. 

En su gestión de gobierno ya se han demostrado los resultados de la aplicación “gradual” de esta política: destrucción productiva, timba financiera, desocupación y caída de los ingresos de las familias obreras. 

Frente a esta realidad, lo que muchas trabajadoras y trabajadores harán será intervenir en la instancia electoral con un voto en defensa propia, razonando que de esta forma se detendrá el desplome de sus condiciones de vida.

Desde el activismo clasista, en particular el que ha logrado avanzar en organización sindical concreta, podemos reconocer la legitimidad de esa postura y plantear nosotros que ese voto es táctico, en el marco de una estrategia más larga de seguir construyendo organización para la lucha. 

Porque no es sólo el ataque a los ingresos de cada trabajador. El macrismo propone acelerar. Anular de una vez por todas la “excepcionalidad argentina”, demoler las organizaciones gremiales, los convenios colectivos y las conquistas laborales que se mantienen en pie. 

La gravedad de la coyuntura vuelve aún más asincrónica, si cabe, la interna fraticida que sacude a una de las principales organizaciones de la izquierda, a la que no le falta ningún condimento: espionaje interno, purgas, reescritura histórica. El espectáculo, lamentable, debilita aún más la postura de que los trabajadores deberían considerar el frente que integran como la opción que los representaría en las urnas. Tener un programa que se declama no burgués no es suficiente, cuando en lo concreto se despedaza la organización en la disputa por las rentas obtenidas en rondas electorales previas. 

El problema del delimitacionismo en la izquierda argentina es más profundo, de cualquiera manera, y como muchas de sus prácticas, poco marxista. “Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los demás partidos obreros. No tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado. No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario”, escribían en 1848 Marx y Engels. 

Le cabe a la clase obrera el principal peso de construir sus propias organizaciones, organizar su lucha y cambiarlo todo. No a los partidos en el juego electoral burgués. En esa perspectiva, es necesario sacar al macrismo del control del Estado.

Por Ernesto.

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Editorial El Roble N° 133, Julio-Agosto: “Coyuntura y elecciones”

Descargá El Roble N°133 completo en pdf desde acá.

Desde el colectivo editor de El Roble sostenemos que la tarea central de los trabajadores en este periodo será organizarnos y prepararnos para enfrentar las medidas de fondo que, gane quien gane las elecciones, querrá aplicar.
Las reformas previsional, tributaria y laboral son una necesidad de la burguesía para poder competir en el mercado mundial como lo sostienen empresarios y economistas tanto Macristas como Nielsen, Kulfas o Agis principales candidatos al ministerio de economía si gana Fernández .
La crisis económica mundial irresuelta desde hace una década, una lenta entrada en recesión que viene preocupando al poder económico mundial y la guerra comercial entre EEUU y China darán marco al próximo período.
Es un hecho que la mayoría de la población piensa que votando a las diferentes variantes van a mejorar sus condiciones de vida, pero en realidad el voto es la ilusión ideológica más potente que tiene la burguesía para contener a la organización de la democracia obrera por ello es circunstancial, táctico a quien votemos. (Las variantes que en nuestro colectivo sostienen los distintos compañeros las expresaran en notas a continuación).
Históricamente las condiciones de vida han mejorado cuando las masas movilizadas le impusieron al gobierno de turno que dé concesiones, así ocurrió con el primer peronismo o con el kirchnerismo de 2003/2009 para dar dos ejemplos de periodos con algunos avances en condiciones de vida de la población.

¿Cuál es la situación actual?

En 2020, entre capital e intereses, hay vencimientos por 60.000 millones de dólares solo con el sector privado. Esto es impagable y obliga a ir al default o refinanciar. Los acreedores, impondrán condiciones, se tratará de generar un marco político- social que por más que se tomen medidas como control de precios, cepo cambiario, regulación en la liquidación de remesas al exterior, u otras, asegure las reformas estructurales.
No son lo mismo, pero el ser capitalistas los hace parecidos
Hay dos escenarios posibles luego de las elecciones, uno, que Macri salga reelecto con lo cual, seguramente habiendo aprendido de su intento de reformismo permanente de 2017, que le duró desde las legislativas de octubre hasta la ruptura con el moyanismo y los combates de plaza congreso del 14 y 18 de diciembre donde los y las trabajadoras y sectores populares pusieron un límite a esa idea. Aprendido esto, esta vez intentará meter las reformas estructurales sin más vueltas, probablemente por decreto a sangre y fuego. El otro escenario posible es que gane Fernández quien, renogaciando la deuda, tal vez logre un plazo de gracia para poder meter las reformas solapadas con oí alguna medida que mejore las condiciones de vida momentáneamente, aprovechando el consenso logrado tras un pacto social.

Organizarnos es la unica respuesta

Ante esta perspectiva trabajadores, trabajadoras y el pueblo humilde debemos prepararnos, como decíamos al principio, más allá de quien gane en octubre. El cambio social que necesitamos para realmente salir de esta situación de miseria en que nos han sumido décadas de neoliberalismo en sus variantes populistas o de neto corte empresarial está lejos, no tenemos la organización necesaria para imponer un programa obrero y como ya decíamos no será con los votos que lograremos una salida de fondo a la actual crisis.
Lo mejor que podemos hacer es organizarnos desde abajo para enfrentar la nueva embestida que tendrá el ajuste, tenemos que impedir que pase la ley de reforma laboral con que pretenderán consolidar lo que ya vienen avanzando en varios convenios, y la nueva reforma previsional que querrán imponer, debemos buscar los más amplios espacios de unidad para dar estas peleas y comenzar a prepararnos para recuperar el salario. En el camino de ir construyendo una verdadera organización revolucionaria capaz de darle una salida socialista a la crisis de la humanidad originada en el régimen de propiedad privada de los medios de producción y cambio que es la escencia del capitalismo.

Equipo de El Roble.

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Editorial El Roble N° 132 – Junio: “Pacto social” y “10 puntos de consenso”: las fórmulas contra la clase obrera

Hasta hace pocas semanas nos quedaba una sensación de rareza: nos bombardean con campaña electoral por todos lados pero sin candidatos de carne y hueso. Esta situación dio un vuelco cuando en la mañana del sábado 18 de mayo Cristina Fernandez de Kirchner anunció por redes sociales que iría como vicepresidenta de Alberto Fernández. Lanzada así la fórmula “F-F” (la única ya definida junto a la del FIT), el kirchnerismo tomó la delantera en iniciativa política y obligó a todo de los partidos patronales a rever la siguiente jugada.

Distintos caminos, el mismo fin
Pero desde El Roble no nos interesa tanto meternos en los aspectos de la politiquería mediática, las idas, vueltas y “panquequeadas” de los posibles candidatos, sino más bien analizar el marco político económico en el que se cocina la contienda electoral de octubre.
En ese sentido, podemos decir que la hoja de ruta del ajuste en curso tiene dos fórmulas. Por un lado, los “10 puntos” impulsados desde el gobierno de Macri como forma de alcanzar acuerdos estratégicos que puedan permanecer más allá de los resultados electorales que incluyen garantizar la reforma laboral y previsional, más ajuste y tarifazos. Todo a pedido del FMI y los grandes capitales. Haciendo como que abren el juego a los demás espacios políticos pretenden ajustar el timón en la dirección ya planteada en estos años de gestión de Cambiemos. Por el otro lado, se plantea una reedición del “pacto social” como la fórmula para alcanzar acuerdos entre distintos sectores sociales, fundamentalmente empresas y sindicatos, y así contrarrestar la crisis económica. En los hechos, esto es darle impulso al mercado interno y a la producción fabril al precio de garantizar a las empresas las condiciones para su rentabilidad. Es decir, necesariamente ir por la reforma laboral, mantener bajos salarios. Y desde luego, pagar la deuda pero intentando renegociar los acuerdos con el FMI. Por si hiciera falta aclararlo, al conjunto de trabajadores y trabajadoras nos toca bajar la cabeza y resignarnos porque -ahora sí- se carga con la “pesada herencia”.
Saliendo de la tontería analítica que supone el “son lo mismo”, pues a las claras no lo son, hay que decir que ambos planes suponen la retracción de las condiciones laborales y bancar que continúe el ajuste. Es que la clase capitalista tiene un completo acuerdo en cuáles son las medidas que tienen que imponerse para que se reimpulsen sus ganancias. Acuerdan con que el proyecto Cambiemos se hunde en el total fracaso (aunque exitoso desde el punto de vista de achicar el costo laboral: al momento de asumir el salario promedio era de 600 dólares, actualmente esa cifra bajó a unos 270 dólares) y buscan un reemplazo que garantice paz social y que sea capaz de hacer pasar el plan de económico.

Perro que ladra…
Frente al deterioro de las condiciones de vida y de la economía en general, las principales conducciones sindicales apuestan a ser la pata que encabece los reclamos en las calles. El 30 de abril el sector conducido por Moyano, opositor a las cúpulas de la CGT lanzaron un paro que además de alto nivel de adhesión fue acompañado por una gran movilización. Casi un mes más tarde, en la misma fecha que se cumplieran los 50 años del Cordobazo, la CGT no tuvo más remedio que decretar el paro general, también de gran contundencia, aunque esta vez solo movilizaron los sectores clasistas y el 21F de Moyano con piquetes y ollas populares en todo el país. Más allá de las diversas disputas al interior de la burocracia sindical, las dos fechas expresaron lo evidente: que existe un gran descontento social, que hay predisposición a la lucha, que la bronca crece y que por estos motivos las burocracias se vieron forzadas a llamar a estas medidas. Aunque sin embargo, al no ir acompañados los paros con planes de lucha gestados desde las bases, solo sirven en los hechos para descomprimir. Esto también hay que decirlo, las conducciones peronistas, en todas sus variantes, han sido sumamente exitosas desde el 2018 cuando tomaron las riendas de la movilización y ladraron para después no ir a fondo en la lucha para terminar con la política de Cambiemos. Lograron llevar toda el agua para el molino electoral y esperar a morder… en las urnas.

Salir a la calles como respuesta a todo
Pase lo que pase en octubre, el conjunto de la clase obrera y el conjunto de lxs oprimidxs no tendrá otro camino que salir a las calles. No puede haber pactos sociales con nuestros explotadores. Tal como nos viene enseñando el movimiento de mujeres, no hay más camino que la asamblea y la movilización masiva para conquistar nuestros derechos, defendernos contra los despidos y los planes de hambre. Como decíamos más arriba, las condiciones de la economía no dan margen para otra cosa más que para ajuste. Por eso, de lo que se trata es de reunir las fuerzas, no para cambiar de jugadores, sino para patear el tablero.

Equipo de El Roble.

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