Archivo de la etiqueta: editorial el roble

Editorial El Roble N° 123 – Junio: ¡Fuera el FMI! Impongamos nuestra organización frente al saqueo del Gobierno

TAPA-123

El panorama del mayo estuvo marcado por la disparada del dólar, lo que suma un componente más al ajuste del gobierno. Los tarifazos y el aumento en las góndolas golpean de lleno nuestro bolsillo. La volatilidad de la economía no da indicio a que la inflación se vaya a calmar en lo inmediato. La tregua de Aranguren con los empresarios petroleros es sumamente débil y es cuestión de días para que vuelva a aumentar el combustible.

En este contexto, la bronca y el descontento crece: el sueldo no alcanza, el precio de los alimentos sube, igual que el transporte aunque viajemos cada vez peor. Se siente ese malestar, pero no logramos unificar ese hartazgo. Aún son reacciones dispersas.

Sin embargo, la unidad por otros temas sí aparece. Es una foto frecuente el pañuelo verde y miles de mujeres en la plaza de Congreso. El 13 de junio será la votación de la ley por el aborto legal en Diputados. De no aprobarse, seguramente asistiremos a grandes movilizaciones en repudio. El movimiento de mujeres está a la vanguardia en esta situación, tanto a nivel organizativo como a nivel definiciones políticas.

El 25 de mayo sectores del peronismo y las CTA convocaron a movilizarse bajo la consigna “La patria está en peligro” y en rechazo al FMI. Dentro del arco opositor, se sumaron personalidades públicas con un llamado por las redes. También estuvieron presentes organizaciones sociales, políticas y sindicales. La convocatoria fue masiva a pesar de la dirigencia burócrata que convocó. Estos tipos que se llenaron la boca contra el gobierno pero que fueron incapaces de impulsar la huelga general que imponga la defensa de nuestros salarios y nuestros puestos de trabajo sobre los que avanza el macrismo. Por este motivo buena parte de la izquierda no acompañó la iniciativa. ¿Debería haber ido a una convocatoria que tiene por detrás el rearmado electoral del peronismo? ¿Debería haber ido para llevar una posición que proponga una salida de las y los trabajadores? ¿Cómo discutir con el pueblo movilizado que hoy solo ve una salida dentro del capitalismo, encabezado por los mismos que años anteriores comenzaron el ajuste? Es importante discutir cómo disputar esa dirección, sindical y política, con un programa claro que se oponga a las medidas reaccionarias de este gobierno. Las masas tienen el ímpetu de ganar las calles y lo hacen cada vez que es posible. Es fundamental impulsar la acción directa de masas para imponer nuestras reivindicaciones históricas y acabar con el saqueo del gobierno. Estos son debates importantes para tener con las y los compañeros en la base, no solo para afinar la política sino para entender mejor las limitaciones y potencialidades que plantea cada sector. Pero sobre todo, porque es fundamental que los sectores clasistas, democráticos y combativos disputen la dirección de miles y miles que quieren luchar y enfrentar el ajuste.

Un día antes, el jueves 24 en el SUTNA hubo un encuentro donde participaron importantes representantes gremiales (ferroviarios/as, subte, docentes, ceramistas de Neuquén, entre otros) con la perspectiva de un plenario obrero para este mes. Aunque la iniciativa es correcta, no logra ser una opción de dirección alternativa para las y los trabajadores que hoy están en conflicto o peleando por sus derechos. Es necesario acercarse a las zonas fabriles donde haya procesos de organización por fuera de la burocracia, para dar una perspectiva que los potencie. Y así construir un congreso obrero que discuta un plan de lucha pero acompañado por amplios sectores de la clase.

Los sectores clasistas sostenemos que la única salida es una opción desde abajo, con asambleas y mucha con paciencia, pues no hay soluciones mágicas. Es hora de abandonar diferencias menores y construir un polo que aglutine a los sectores en lucha y que están peleando por sus puestos de trabajo, por salario y reapertura de paritarias, etc.

Mientras este tipo de iniciativas no cobren vuelo, las y los trabajadores seguiremos fragmentados e impotentes para enfrentar el ajuste. Un sector mayoritario seguirá esperando que desde el PJ o el kirchnerismo surja una alternativa, pero más pensando en las elecciones que en la lucha concreta.

En este marco, el subte se encuentra enfrentando el ataque de la empresa Metrovías y el gobierno de Larreta contra la organización gremial -que incluye suspensiones y despidos de activistas del sindicato AGTSyP-. Quieren avanzar sobre sus conquistas (las 6 horas, salarios relativamente altos, etc.) porque, pese a todo, el subte es un espacio recuperado con lucha por sus trabajadores/as y los planes de ajuste chocan de lleno contra estas experiencias. Por eso, si pierde el subte es un golpe para toda la clase. Por lo pronto, defender a las y los compañeros y retomar el camino de las y los docentes de Neuquén que con 45 días de huelga lograron romper el techo salarial y el pago de los días de paro (ver nota ATEN) son tareas centrales. Las urgencias salariales se mantienen frente a una inflación que no cede. Y los planes del gobierno nacional y provinciales van en sentido contrario a conceder cualquier cosa. El veto a la “ley antitarifazo” es una mensaje claro de esto. Por eso la situación irremediablemente se va a agudizar. Las y los trabajadores debemos intervenir en la vida política del país con posiciones propias y sin esperar tutelas de nadie ni a “votar bien”. Lo diremos hasta el cansancio: debemos confiar en nuestras fuerzas, retomar nuestros métodos de asamblea y acción directa para defender de nuestras condiciones de vida.

Descargá el PDF desde acá.

Equipo de El Roble.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Editoriales, General, Versión Papel

Editorial El Roble N° 120 – Marzo: “Despidos, paritarias, inflación, “crecimiento invisible”… Luego del #21F ¿Qué?”

TAPA-120

La masividad de la marcha del pasado 21 de febrero es continuidad de una bronca muy extendida entre la clase obrera y el pueblo trabajador contra las políticas del gobierno de Cambiemos. Fue otra más en la numerosa saga de movilizaciones que marcaron el 2017. El enorme aparato de camioneros contó también con importantes columnas de los movimientos sociales, docentes, bancarixs, aceiterxs, estatales, entre otros. La columna del clasismo y la izquierda acompañó la jornada con la marca distintiva de haber agitado la consigna del paro general. Pero hay un marco que políticamente le agrega más condimentos a este hecho. Por un lado, la caravana de los azucareros por Salta y Jujuy dos días antes del #21F, que congregó a unas 3000 personas que recorrieron kilómetros en autos y a pie en reclamo contra los despidos y salarios (ver nota). Desde hace meses en el norte se viene gestando la lucha en las distintas empresas azucareras: El Tabacal, Ledesma, San Isidro, La Esperanza, enfrentan el ataque patronal que busca bajar salarios y precarizar las condiciones laborales. Es la puesta en práctica del programa para reimpulsar las ganancias capitalistas que intenta desarrollar Macri con las reformas laborales. Por otro lado, en lo que ya es una álgida preparación del paro internacional de mujeres el 8 de marzo, ese mismo lunes hubo una muy importante movilización al Congreso planteando la necesidad del aborto con unas 20.000 asistentes. Pese a que a muchxs oficialistas y opositores les pese, la necesidad de discutir el aborto libre, seguro, legal y gratuito está puesta sobre la mesa. Las masivas movilizaciones que en los últimos tiempos viene protagonizando el movimiento de mujeres así lo demuestran y han logrado ponerlo en agenda.

El cuadro se completa con que siguen en pie las luchas del INTI, tras un mes de ocupación de las instalaciones, del Hospital Posadas (con nuevos despidos), de Ferrobaires donde se cuentan miles de despidos, de los mineros Río Turbio, que luchan contra el cierre de la boca de extracción, y de lxs bancarixs que pelean por salario con altísimos niveles de movilización, como demostraron lxs provinciales copando de a miles las calles de La Plata para evitar que Vidal les meta la mano en la Caja previsional. Además de una chorrera de conflictos aquí y allá, donde hay empresas que cierran, o buscan bajar costos o despiden activistas –para aplicar medidas de ajuste- como en Metalsa, Stockl o Calsa.

En este sentido el #21F fue una  legítima manifestación de bronca, aún cuando haya sido capitalizada en buena medida por el moyanismo –que se defiende de la persecución judicial que impulsa el gobierno- y el PJ que busca reacomodarse como alternativa ya pensando en las presidenciales del 2019. Son sectores convocantes… y oportunistas: se montan sobre reclamos reales, se pintan la cara de combativos y plantean alguna medida aislada. Pero para nada se proponen enfrentar seriamente las políticas de ajuste del gobierno. En ese acto no se habló de plan de lucha, ni de impulsar el paro general. Tampoco apareció el rechazo a la represión con la que el macrismo pretende avanzar con sus reformas. Ni la burocracia moyanista, ni las de las CTA, ni ninguna variante peronistas ofrece hoy un camino para enfrentar el ajuste. Por el contrario, nos dicen que tenemos que “votar bien”, desalentando cualquier iniciativa para que la clase se plante. Podemos marchar juntos ante reclamos que son justos, tal como ocurrió en las jornadas de diciembre, pero hay que dejar en claro quién es quién.

El gobierno hace rato dejó en claro cuáles son sus cartas y los dichos de Macri en la apertura de las sesiones legislativas parecen estar mirando otro país o mintiendo cínicamente para las cámaras. A su vez, las alternativas peronistas demuestran no estar a la altura de las circunstancias. La situación empeora cada vez más y se viene una pulseada fuerte con las discusión paritaria. Será difícil hacer que no nos coma la inflación, mucho más si peleamos divididos. Por eso desde los sectores clasistas, las corrientes de izquierda  y todxs lxs que quieran un proyecto independiente de los empresarios debemos señalar estos límites y construir espacios que nos permitan coordinar todas las luchas. A la par, hacer asambleas en cada fábrica, escuela, oficina, en los barrios para involucrar a más compañeros y compañeras, porque la unidad y la masividad son herramientas indispensables. En ese camino, ir delineando un programa con los intereses de la clase y que plantee la necesidad de que sea nuestra clase la que gobierne. Desarrollar la unidad por abajo y con esta perspectiva es la tarea.

Descargar El Roble N° 120 desde acá.

Equipo de El Roble.

Deja un comentario

Archivado bajo Editoriales, General, Versión Papel

Editorial El Roble N° 118, Diciembre: Se acabó el tiempo, que sea “con la cabeza de los dirigentes”

TAPA-118

Descarga el PDF desde acá.

El gobierno de Macri avanza con decisión con un conjunto de medidas profundamente antiobreras y antipopulares. Buscan aprobar este paquete de leyes que en sus distintas variantes (Reforma Laboral, Jubilatoria, Impositiva, Educativa y Sanitaria) plantean bajar el costo de la mano de obra y combatir el déficit fiscal. En su conjunto, implican un importante retroceso en las condiciones de vida de la clase, hambre para las y los jubilados y avanzar con una lógica de mercado donde la salud y la educación serán para aquellos/as que puedan pagar.

El 29 de noviembre más de 200.000 personas coparon la Plaza Congreso y sus adyacencias para repudiar dichas reformas. Pero el mismo día por la noche el senado aprobó el proyecto de la reforma jubilatoria que baja el porcentaje de aumento de las jubilaciones, pensiones y asignaciones universal por hijo y aumenta la edad jubilatoria hasta incluso los 70 años. Aquí, donde los senadores opositores tenían la oportunidad de poner un freno, vimos como una gran parte de la oposición apoyó esta ley. Es que la situación económica mundial no es ignorada por el conjunto de los partidos patronales. Con sus matices, acuerdan con el plan de los capitalistas a nivel internacional: para cuidar sus ganancias hace falta más mano de obra barata, trabajar más años y crear nuevos nichos para hacer negocios (en este sentido van todas las reformas que impulsan). El gobierno, encabeza esta política y cuenta con el respaldo de los países más importantes del planeta, que bendijeron a Macri dándole la presidencia del G20.

La otra pata de esta política es alinear a la dirigencia sindical de la CGT y a muchos dirigentes sindicales. Estos perros ni ladran ni muerden. El triunvirato se ha mostrado completamente funcional y pasivo, dispuesto a acompañar la Reforma Laboral. La entrega que están haciendo de las y los trabajadores, a estas alturas, es escandalosa. Pero la dirigencia no alineada con la CGT, con Pablo Moyano, Sergio Palazzo y las dos CTA a la cabeza, tampoco prepara seriamente la resistencia. Avanzan en reagruparse, realizando encuentros con otros gremios, pero poco y nada de asambleas, congresos de delegados o algún tipo de espacio que permita la deliberación real de un verdadero plan de lucha. Ni hablar de la posibilidad de un paro de todos estos sectores juntos.

Allá por abril hablábamos del “marzo caliente” por la seguidilla de movilizaciones masivas que hubo ese mes. Ya sobre el cierre del año, podemos hablar de un 2017 que en su totalidad se caracterizó por marchas muy importantes que pusieron de manifiesto la disponibilidad de lucha y la bronca que existe en importantes sectores del pueblo trabajador. Y el oficialismo tomó nota de esto. Por eso profundiza la represión y la persecución judicial. El caso de Rafael Nahuel, el joven mapuche asesinado por la Prefectura, se suma al de  Santiago Maldonado. No son casos aislados ni excesos, sino que es la práctica efectiva de la defensa de la propiedad privada (en este caso de la tierra),  tal como vimos en AGR o en Pepsico. Calcado de los años de la dictadura, se inventa un “enemigo interno” que justifica la represión más despiadada. Por eso, en este contexto, la defensa de las libertades democráticas y la recuperación sindical -hoy en su mayoría dirigida por la burocracia- son dos tareas centrales.

Todavía falta continuidad en las medidas que se toman, hace falta coordinar las acciones por abajo, unificar a los sectores dispuestos a salir a pelear localmente formando coordinadoras entre las fábricas y los barrios, impulsar asambleas en las fábricas, los barrios, las escuelas, oficinas, etc. y desde allí ir generando las condiciones para el paro general. Hay que seguir ganando las calles y organizar la huelga para golpear donde les duele, sus ganancias. La jugada del gobierno es clara, nos están declarando la guerra; y la dirigencia sindical solo se pone a la cabeza de sus propios intereses. En muchos otros momentos de la historia se ha pasado por encima de la dirigencia cuando esta se mostraba demasiado contemplativa con el poder de turno. ¿Qué más tenemos que esperar?

Equipo de El Roble.

Deja un comentario

Archivado bajo Editoriales, General, Versión Papel

Editorial N° 116 El Roble de Octubre: “¿Después de las elecciones qué?”

TAPA-116

Llegó Octubre y pareciera que el destino de los habitantes del país se define según los resultados en las urnas. El oficialismo, luego de haber quedado bien parado tras las PASO, parece envalentonado e intenta arrasar con todo a su paso. Ataca a sindicalistas de todos los colores, habla de mafias judiciales, mediáticas, gremiales y académicas. A la luz de los hechos, se trasluce que ataca a los jueces que osan en no dictar a su gusto, a los medios que expresan voces medianamente críticas, sindicalistas que no se alinean y contra los científicos del Conicet. Para los pibes y pibas que luchan por la educación y han tomado decenas de colegios contra la reforma educativa, no se ahorraron adjetivos para descalificarlos, con más fuerza cuanto más demostraban los y las estudiantes tener clarísimo por qué se movilizaban.

Ataques mediáticos, represión para laburantes y pueblos originarios, persecución judicial para opositores. A todo hecho mano el gobierno para encausar el descontento y tapar las críticas.

Por el lado de la dirigencia de la “oposición” peronista, en todas sus variantes, hacen la plancha. Cacarean en algunos programas de televisión y mandan a “votar bien” a sus bases que lógicamente se agitan cuando ven que hay más misiadura, falta el trabajo y suben los precios. No se apuesta a la lucha y la movilización. Se deja, en los hechos, todo para la contienda electoral.

Lo que verdaderamente está en juego en estos momentos es cómo y hasta dónde el conjunto de los patrones pueden defender sus ganancias. Presionan sin tregua para que avancen las reformas laborales. La táctica del gobierno en este sentido no será con un gran paquete de leyes como en Brasil, sino dirimir sector por sector, con cada gremio. En lo concreto, esto implica modificaciones en los convenios laborales, mayor flexibilización para contratar (y despedir), reformar la justicia laboral para que tampoco podamos hacer juicio e incluso la reforma educativa, que plantea que los estudiantes tengan que trabajar gratis en su último año de estudio (disfrazándolo de “capacitación”). La burocracia sindical tiene un papel clave en permitir toda esta entrega, pero esto ya no es novedad.

A las intenciones de la clase capitalista sólo se opone la resistencia que podamos desarrollar los trabajadores y trabajadoras en las calles, organizados y luchando. No hay otra salida. No hay margen para otra cosa. No estamos en contra de votar por alguna opción no patronal. Pero hacer visibles todas las violencias contra las mujeres, que siga activa y en agenda la búsqueda con vida de Santiago Maldonado, la lucha contra los despidos, el freno parcial a las intenciones de vaciar el ferrocarril, no podrían tener curso sin la movilización de grandes sectores. No es cuestión de buenos o malos políticos, es la lógica de una sociedad dividida en clases, donde unos viven del trabajo que hacen otros. El Estado, que puede cambiar su maquillaje según haya o no torta que repartir, está para garantizar la ganancia de los empresarios. Así se explica la agudización de hechos represivos, en donde el macrismo hace uso y profundiza herramientas que le fueron heredadas. Porque desde luego, estos planes contra la clase trabajadora generarán más descontento y el gobierno sabe que no pasan sin represión.

Por eso, repetiremos hasta el hartazgo, no hay más remedio que la unidad de los sectores democráticos y combativos del movimiento obrero que, junto a otros sectores en lucha, pueda movilizar a las masas obreras y populares en defensa de los intereses que nos unifican como clase.

Descargar PDF para leer desde acá.

Equipo de El Roble.

Deja un comentario

Archivado bajo Editoriales, General, Versión Papel