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¿¿¿EL ROBO DEL SIGLO??? ¿Es el que hizo Araujo al Banco Río o el que hizo Macri y su manga de ladrones?

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Está siendo un éxito la película que actúan Peretti y Francella, “El robo del siglo” donde se llevaron 19.000.000 de dólares. Pero quedó vieja luego de los cuatro años de gobierno de Macri porque se afanaron él y sus secuaces más de 50.000.000.000 en concomitancia con Fondo Monetario Internacional (FMI) dirigido en ese momento por la cigüeña (perdón) Lagart.

El cerebro Araujo del robo en Acassuso por los túneles del Banco Río sin tirar un solo tiro es nada comparado con el daño de los cuatro años del grupo de Macri, pues los de Araujo usaron armas de juguete y una gran estrategia para engañar a la yuta haciendo creer que era un simple choreo con rehenes, además dijo lo siguiente “si tenes un arma podés robar un banco, pero si tenes un banco podés robar a todo el mundo”, 

El refrán que dice “el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón” los de Acassuso robaron a un banco ¿y el equipo de  Macri?

Este robo del banco creó simpatía en la gente porque los laburantes sabemos cómo nos roban los bancos y los patrones que guardan su platita en los bancos y a los viejos jubilados que ganamos una miseria. Si no convalidamos todos los meses nuestra  ¿supervivencia? no podemos cobrar, tenés que hacer un trámite tan engorroso que ese mes no cobrás, recién lo cobras el mes que viene. Y nos cargan el nombre, quiere decir viejo de mierda ya vivistes demasiado, pero cuando te rompías el lomo en la fábrica, en la obra, en las quintas etc. no decían  eso, ¡cagadores!

El robo de Macri y sus parientes y amigos sí que es el robo del siglo, uno de sus compinches desde algún recoveco del estado sacó un crédito que nunca se dijo para qué ni dónde fue la guita,  pagadero en 100 años, los hijos de mis choznos terminaran de pagarlos.

A Macri le dicen toalla de baño, porque te envuelve, te seca y te deja en bolas, así hizo con el  FGS (fondo de garantía de sustentabilidad del ANSES) un fondo de más de 90.000 millones de pesos aportados todos los meses por nosotros los jubilados por si había una situación de emergencia y nos preguntamos ¿A dónde fue a parar¡ ¿A dónde fue a parar esa guita?

Pero lo más grave de todo esto es que la cámara de diputados con solo tres votos en contra aprobó el pagar la deuda generada por Macri y sus amigos y a eso le llaman honrar la deuda.

Los que robaron al pueblo con el voto, con el voto los echó, los que llegaron con el voto de la gente con una buena propaganda de lo harían si ganaban pueden dar algo para parar calmar el malestar, pero se proponen pagar la deuda y con eso quedamos en el mismo pozo con mierda al que nos llevaron los monopolios y la burguesía local, con tarjetitas no vamos lejos. No hay que pagar esa deuda, que la paguen los que se quedaron con la guita, el que estafó que pague, pero si no armamos una inmensa manifestación de masas con consignas claras obligando a este gobierno a romper con el fondo no hay solución. 

EL OREJANO

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Debate: Elecciones: El voto contra Macri

El calendario electoral impone cada tantos meses a la militancia popular y clasista el interrogante de qué postura definir ante las urnas. 

La respuesta no tiene por qué ser una, ni siempre la misma en cada ocasión. Desde una perspectiva dialéctica, ante cada coyuntura es necesario hacer un análisis profundo y sin concesiones. Desde una perspectiva clasista, las elecciones del sistema político burgués son terreno ajeno, una instancia más en la maquinaria institucional capitalista que se renueva para garantizar la perpetuación de la explotación de la clase trabajadora. 

Pero su resultado, como cualquier otra instancia de poder, no nos resulta indiferente, en tanto puede generar, y genera, mejores o peores condiciones para la continuidad de la lucha obrera. 

Al igual que en 2015, hay una alianza de partidos burgueses -la que controla ahora el Estado- que propone una ofensiva patronal total: la destrucción de los derechos laborales, sindicales y sociales. 

En su gestión de gobierno ya se han demostrado los resultados de la aplicación “gradual” de esta política: destrucción productiva, timba financiera, desocupación y caída de los ingresos de las familias obreras. 

Frente a esta realidad, lo que muchas trabajadoras y trabajadores harán será intervenir en la instancia electoral con un voto en defensa propia, razonando que de esta forma se detendrá el desplome de sus condiciones de vida.

Desde el activismo clasista, en particular el que ha logrado avanzar en organización sindical concreta, podemos reconocer la legitimidad de esa postura y plantear nosotros que ese voto es táctico, en el marco de una estrategia más larga de seguir construyendo organización para la lucha. 

Porque no es sólo el ataque a los ingresos de cada trabajador. El macrismo propone acelerar. Anular de una vez por todas la “excepcionalidad argentina”, demoler las organizaciones gremiales, los convenios colectivos y las conquistas laborales que se mantienen en pie. 

La gravedad de la coyuntura vuelve aún más asincrónica, si cabe, la interna fraticida que sacude a una de las principales organizaciones de la izquierda, a la que no le falta ningún condimento: espionaje interno, purgas, reescritura histórica. El espectáculo, lamentable, debilita aún más la postura de que los trabajadores deberían considerar el frente que integran como la opción que los representaría en las urnas. Tener un programa que se declama no burgués no es suficiente, cuando en lo concreto se despedaza la organización en la disputa por las rentas obtenidas en rondas electorales previas. 

El problema del delimitacionismo en la izquierda argentina es más profundo, de cualquiera manera, y como muchas de sus prácticas, poco marxista. “Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los demás partidos obreros. No tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado. No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario”, escribían en 1848 Marx y Engels. 

Le cabe a la clase obrera el principal peso de construir sus propias organizaciones, organizar su lucha y cambiarlo todo. No a los partidos en el juego electoral burgués. En esa perspectiva, es necesario sacar al macrismo del control del Estado.

Por Ernesto.

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Editorial El Roble N° 133, Julio-Agosto: “Coyuntura y elecciones”

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Desde el colectivo editor de El Roble sostenemos que la tarea central de los trabajadores en este periodo será organizarnos y prepararnos para enfrentar las medidas de fondo que, gane quien gane las elecciones, querrá aplicar.
Las reformas previsional, tributaria y laboral son una necesidad de la burguesía para poder competir en el mercado mundial como lo sostienen empresarios y economistas tanto Macristas como Nielsen, Kulfas o Agis principales candidatos al ministerio de economía si gana Fernández .
La crisis económica mundial irresuelta desde hace una década, una lenta entrada en recesión que viene preocupando al poder económico mundial y la guerra comercial entre EEUU y China darán marco al próximo período.
Es un hecho que la mayoría de la población piensa que votando a las diferentes variantes van a mejorar sus condiciones de vida, pero en realidad el voto es la ilusión ideológica más potente que tiene la burguesía para contener a la organización de la democracia obrera por ello es circunstancial, táctico a quien votemos. (Las variantes que en nuestro colectivo sostienen los distintos compañeros las expresaran en notas a continuación).
Históricamente las condiciones de vida han mejorado cuando las masas movilizadas le impusieron al gobierno de turno que dé concesiones, así ocurrió con el primer peronismo o con el kirchnerismo de 2003/2009 para dar dos ejemplos de periodos con algunos avances en condiciones de vida de la población.

¿Cuál es la situación actual?

En 2020, entre capital e intereses, hay vencimientos por 60.000 millones de dólares solo con el sector privado. Esto es impagable y obliga a ir al default o refinanciar. Los acreedores, impondrán condiciones, se tratará de generar un marco político- social que por más que se tomen medidas como control de precios, cepo cambiario, regulación en la liquidación de remesas al exterior, u otras, asegure las reformas estructurales.
No son lo mismo, pero el ser capitalistas los hace parecidos
Hay dos escenarios posibles luego de las elecciones, uno, que Macri salga reelecto con lo cual, seguramente habiendo aprendido de su intento de reformismo permanente de 2017, que le duró desde las legislativas de octubre hasta la ruptura con el moyanismo y los combates de plaza congreso del 14 y 18 de diciembre donde los y las trabajadoras y sectores populares pusieron un límite a esa idea. Aprendido esto, esta vez intentará meter las reformas estructurales sin más vueltas, probablemente por decreto a sangre y fuego. El otro escenario posible es que gane Fernández quien, renogaciando la deuda, tal vez logre un plazo de gracia para poder meter las reformas solapadas con oí alguna medida que mejore las condiciones de vida momentáneamente, aprovechando el consenso logrado tras un pacto social.

Organizarnos es la unica respuesta

Ante esta perspectiva trabajadores, trabajadoras y el pueblo humilde debemos prepararnos, como decíamos al principio, más allá de quien gane en octubre. El cambio social que necesitamos para realmente salir de esta situación de miseria en que nos han sumido décadas de neoliberalismo en sus variantes populistas o de neto corte empresarial está lejos, no tenemos la organización necesaria para imponer un programa obrero y como ya decíamos no será con los votos que lograremos una salida de fondo a la actual crisis.
Lo mejor que podemos hacer es organizarnos desde abajo para enfrentar la nueva embestida que tendrá el ajuste, tenemos que impedir que pase la ley de reforma laboral con que pretenderán consolidar lo que ya vienen avanzando en varios convenios, y la nueva reforma previsional que querrán imponer, debemos buscar los más amplios espacios de unidad para dar estas peleas y comenzar a prepararnos para recuperar el salario. En el camino de ir construyendo una verdadera organización revolucionaria capaz de darle una salida socialista a la crisis de la humanidad originada en el régimen de propiedad privada de los medios de producción y cambio que es la escencia del capitalismo.

Equipo de El Roble.

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Editorial de El Roble Nº 128 – Diciembre: “El ajuste sigue, las resistencias también”

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El macrismo sigue avanzando con su ajuste. Por estos días nos enteramos que los salarios y las jubilaciones terminarán perdiendo en promedio más de un 15% de su poder de compra en 2018. A su vez, los despidos siguen su marcha, y encontramos echadas tanto masivas como a cuentagotas, tanto en el sector privado como en el sector público.

El 2019, si bien es un año electoral, tampoco se proyecta mucho mejor que el 2018. Luego de varias negociaciones, el gobierno logró sancionar el presupuesto exigido por el Fondo Monetario Internacional, por lo que el ajuste también será un protagonista central de las elecciones presidenciales.

En este marco, la represión se hace más presente que nunca, y va acumulando heridxs, detenidxs, y muertos. A la par de esto, el gobierno intenta legitimar a la misma represión, creando el fantasma del terrorismo como su justificativo. En este marco se realizó la cumbre del G20, en una ciudad sitiada por alrededor de 25.000 efectivos de las fuerzas represivas, con una clara intención de meter miedo en la población y mostrarle al mundo que tienen todo bajo control. Pese a esto, se realizó una gran movilización, con organizaciones sociales y políticas, recorriendo la 9 de julio y Avenida de Mayo, hasta el Congreso.

Al mismo tiempo, la victoria en Brasil de Bolsonaro pone en alerta a toda la región, y plantea la consolidación de un avance represivo y conservador sobre toda Latinoamérica.

Por otro lado, dados los efectos sociales del mismo ajuste, el Macrismo está en su peor momento político, y su imagen pública no para de caer. Frente a esto, el peronismo huele sangre e intenta organizar su unidad para alcanzar el poder, esperando que Macri meta todo el ajuste posible y le allane el camino. No obstante, el gobierno aguarda con esperanza que en el 2019 la situación económica mejore levemente, para lograr su reelección.

En tanto que la burguesía se impacienta por más ajuste, la clase trabajadora sigue resistiendo tanto de forma directa como de forma indirecta los embates del gobierno y el capital.

Son claros ejemplos de lucha los casos de Télam, Astillero Río Santiago, Canale o Siam. Sin embargo, los despidos y la flexibilización laboral avanzan en muchísimas fábricas, sin mayor repercusión mediática. Esto plantea que las resistencias, si bien se dan, son aisladas y puntuales, lo que claramente les quita fuerza para bancar el ataque de la patronal.

Esta situación se debe obviamente al rol desmovilizador de la burocracia, pero también a las propias falencias de quienes nos denominamos clasistas, ya que todo esto también muestra nuestra propia incapacidad de incidir en la conciencia de los laburantes. En función de esto, además de darnos un trabajo paciente y de largo plazo en el núcleo de la clase trabajadora, debemos empujar a la unidad de todxs los que luchan, dejando atrás todas las acciones divisionistas que tan mal le hacen a lxs proletarixs.

En este escenario de ajuste, no solamente debemos resistir, sino también debemos plantear una política independiente, que tenga como eje la construcción de un gobierno de lxs trabajadorxs, sin explotadorxs ni explotadxs.

Equipo de El Roble.

 

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