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Debate: Elecciones: El voto contra Macri

El calendario electoral impone cada tantos meses a la militancia popular y clasista el interrogante de qué postura definir ante las urnas. 

La respuesta no tiene por qué ser una, ni siempre la misma en cada ocasión. Desde una perspectiva dialéctica, ante cada coyuntura es necesario hacer un análisis profundo y sin concesiones. Desde una perspectiva clasista, las elecciones del sistema político burgués son terreno ajeno, una instancia más en la maquinaria institucional capitalista que se renueva para garantizar la perpetuación de la explotación de la clase trabajadora. 

Pero su resultado, como cualquier otra instancia de poder, no nos resulta indiferente, en tanto puede generar, y genera, mejores o peores condiciones para la continuidad de la lucha obrera. 

Al igual que en 2015, hay una alianza de partidos burgueses -la que controla ahora el Estado- que propone una ofensiva patronal total: la destrucción de los derechos laborales, sindicales y sociales. 

En su gestión de gobierno ya se han demostrado los resultados de la aplicación “gradual” de esta política: destrucción productiva, timba financiera, desocupación y caída de los ingresos de las familias obreras. 

Frente a esta realidad, lo que muchas trabajadoras y trabajadores harán será intervenir en la instancia electoral con un voto en defensa propia, razonando que de esta forma se detendrá el desplome de sus condiciones de vida.

Desde el activismo clasista, en particular el que ha logrado avanzar en organización sindical concreta, podemos reconocer la legitimidad de esa postura y plantear nosotros que ese voto es táctico, en el marco de una estrategia más larga de seguir construyendo organización para la lucha. 

Porque no es sólo el ataque a los ingresos de cada trabajador. El macrismo propone acelerar. Anular de una vez por todas la “excepcionalidad argentina”, demoler las organizaciones gremiales, los convenios colectivos y las conquistas laborales que se mantienen en pie. 

La gravedad de la coyuntura vuelve aún más asincrónica, si cabe, la interna fraticida que sacude a una de las principales organizaciones de la izquierda, a la que no le falta ningún condimento: espionaje interno, purgas, reescritura histórica. El espectáculo, lamentable, debilita aún más la postura de que los trabajadores deberían considerar el frente que integran como la opción que los representaría en las urnas. Tener un programa que se declama no burgués no es suficiente, cuando en lo concreto se despedaza la organización en la disputa por las rentas obtenidas en rondas electorales previas. 

El problema del delimitacionismo en la izquierda argentina es más profundo, de cualquiera manera, y como muchas de sus prácticas, poco marxista. “Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los demás partidos obreros. No tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado. No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario”, escribían en 1848 Marx y Engels. 

Le cabe a la clase obrera el principal peso de construir sus propias organizaciones, organizar su lucha y cambiarlo todo. No a los partidos en el juego electoral burgués. En esa perspectiva, es necesario sacar al macrismo del control del Estado.

Por Ernesto.

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Editorial El Roble N° 133, Julio-Agosto: “Coyuntura y elecciones”

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Desde el colectivo editor de El Roble sostenemos que la tarea central de los trabajadores en este periodo será organizarnos y prepararnos para enfrentar las medidas de fondo que, gane quien gane las elecciones, querrá aplicar.
Las reformas previsional, tributaria y laboral son una necesidad de la burguesía para poder competir en el mercado mundial como lo sostienen empresarios y economistas tanto Macristas como Nielsen, Kulfas o Agis principales candidatos al ministerio de economía si gana Fernández .
La crisis económica mundial irresuelta desde hace una década, una lenta entrada en recesión que viene preocupando al poder económico mundial y la guerra comercial entre EEUU y China darán marco al próximo período.
Es un hecho que la mayoría de la población piensa que votando a las diferentes variantes van a mejorar sus condiciones de vida, pero en realidad el voto es la ilusión ideológica más potente que tiene la burguesía para contener a la organización de la democracia obrera por ello es circunstancial, táctico a quien votemos. (Las variantes que en nuestro colectivo sostienen los distintos compañeros las expresaran en notas a continuación).
Históricamente las condiciones de vida han mejorado cuando las masas movilizadas le impusieron al gobierno de turno que dé concesiones, así ocurrió con el primer peronismo o con el kirchnerismo de 2003/2009 para dar dos ejemplos de periodos con algunos avances en condiciones de vida de la población.

¿Cuál es la situación actual?

En 2020, entre capital e intereses, hay vencimientos por 60.000 millones de dólares solo con el sector privado. Esto es impagable y obliga a ir al default o refinanciar. Los acreedores, impondrán condiciones, se tratará de generar un marco político- social que por más que se tomen medidas como control de precios, cepo cambiario, regulación en la liquidación de remesas al exterior, u otras, asegure las reformas estructurales.
No son lo mismo, pero el ser capitalistas los hace parecidos
Hay dos escenarios posibles luego de las elecciones, uno, que Macri salga reelecto con lo cual, seguramente habiendo aprendido de su intento de reformismo permanente de 2017, que le duró desde las legislativas de octubre hasta la ruptura con el moyanismo y los combates de plaza congreso del 14 y 18 de diciembre donde los y las trabajadoras y sectores populares pusieron un límite a esa idea. Aprendido esto, esta vez intentará meter las reformas estructurales sin más vueltas, probablemente por decreto a sangre y fuego. El otro escenario posible es que gane Fernández quien, renogaciando la deuda, tal vez logre un plazo de gracia para poder meter las reformas solapadas con oí alguna medida que mejore las condiciones de vida momentáneamente, aprovechando el consenso logrado tras un pacto social.

Organizarnos es la unica respuesta

Ante esta perspectiva trabajadores, trabajadoras y el pueblo humilde debemos prepararnos, como decíamos al principio, más allá de quien gane en octubre. El cambio social que necesitamos para realmente salir de esta situación de miseria en que nos han sumido décadas de neoliberalismo en sus variantes populistas o de neto corte empresarial está lejos, no tenemos la organización necesaria para imponer un programa obrero y como ya decíamos no será con los votos que lograremos una salida de fondo a la actual crisis.
Lo mejor que podemos hacer es organizarnos desde abajo para enfrentar la nueva embestida que tendrá el ajuste, tenemos que impedir que pase la ley de reforma laboral con que pretenderán consolidar lo que ya vienen avanzando en varios convenios, y la nueva reforma previsional que querrán imponer, debemos buscar los más amplios espacios de unidad para dar estas peleas y comenzar a prepararnos para recuperar el salario. En el camino de ir construyendo una verdadera organización revolucionaria capaz de darle una salida socialista a la crisis de la humanidad originada en el régimen de propiedad privada de los medios de producción y cambio que es la escencia del capitalismo.

Equipo de El Roble.

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Editorial de El Roble Nº 128 – Diciembre: “El ajuste sigue, las resistencias también”

INCIDENTED

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El macrismo sigue avanzando con su ajuste. Por estos días nos enteramos que los salarios y las jubilaciones terminarán perdiendo en promedio más de un 15% de su poder de compra en 2018. A su vez, los despidos siguen su marcha, y encontramos echadas tanto masivas como a cuentagotas, tanto en el sector privado como en el sector público.

El 2019, si bien es un año electoral, tampoco se proyecta mucho mejor que el 2018. Luego de varias negociaciones, el gobierno logró sancionar el presupuesto exigido por el Fondo Monetario Internacional, por lo que el ajuste también será un protagonista central de las elecciones presidenciales.

En este marco, la represión se hace más presente que nunca, y va acumulando heridxs, detenidxs, y muertos. A la par de esto, el gobierno intenta legitimar a la misma represión, creando el fantasma del terrorismo como su justificativo. En este marco se realizó la cumbre del G20, en una ciudad sitiada por alrededor de 25.000 efectivos de las fuerzas represivas, con una clara intención de meter miedo en la población y mostrarle al mundo que tienen todo bajo control. Pese a esto, se realizó una gran movilización, con organizaciones sociales y políticas, recorriendo la 9 de julio y Avenida de Mayo, hasta el Congreso.

Al mismo tiempo, la victoria en Brasil de Bolsonaro pone en alerta a toda la región, y plantea la consolidación de un avance represivo y conservador sobre toda Latinoamérica.

Por otro lado, dados los efectos sociales del mismo ajuste, el Macrismo está en su peor momento político, y su imagen pública no para de caer. Frente a esto, el peronismo huele sangre e intenta organizar su unidad para alcanzar el poder, esperando que Macri meta todo el ajuste posible y le allane el camino. No obstante, el gobierno aguarda con esperanza que en el 2019 la situación económica mejore levemente, para lograr su reelección.

En tanto que la burguesía se impacienta por más ajuste, la clase trabajadora sigue resistiendo tanto de forma directa como de forma indirecta los embates del gobierno y el capital.

Son claros ejemplos de lucha los casos de Télam, Astillero Río Santiago, Canale o Siam. Sin embargo, los despidos y la flexibilización laboral avanzan en muchísimas fábricas, sin mayor repercusión mediática. Esto plantea que las resistencias, si bien se dan, son aisladas y puntuales, lo que claramente les quita fuerza para bancar el ataque de la patronal.

Esta situación se debe obviamente al rol desmovilizador de la burocracia, pero también a las propias falencias de quienes nos denominamos clasistas, ya que todo esto también muestra nuestra propia incapacidad de incidir en la conciencia de los laburantes. En función de esto, además de darnos un trabajo paciente y de largo plazo en el núcleo de la clase trabajadora, debemos empujar a la unidad de todxs los que luchan, dejando atrás todas las acciones divisionistas que tan mal le hacen a lxs proletarixs.

En este escenario de ajuste, no solamente debemos resistir, sino también debemos plantear una política independiente, que tenga como eje la construcción de un gobierno de lxs trabajadorxs, sin explotadorxs ni explotadxs.

Equipo de El Roble.

 

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Editorial de El Roble de Septiembre: “A la mierda todo”

TAPA-125

Es difícil sintetizar una lectura sobre el momento actual. Desde El Roble siempre tratamos de mencionar los hechos más relevantes de la actualidad, analizar por qué en este sistema siempre perdemos quienes laburamos todos los días y ganan los patrones y sus políticos. Este número no será la excepción pero pasan tantas cosas que a veces no sabemos por dónde empezar.

Al cierre de esta edición el dólar cerró 37, 50 luego de un jueves en el que llegó a 42. Así dicho parece un número más o podemos pensar que no nos importa el dolar porque no tenemos ahorros que cuidar ni estamos pensando en viajar al exterior. Pero el gran problema es que el precio de ese papel verde condiciona los precios internos: la comida, el pasaje, el combustible, los servicios, los medicamentos, el precio de cualquier producto. Y ese efecto lo veremos en algunos meses, cuando se transforme en devaluación, llegando a los precios. Nuestro salario se devalúa todos los días y nos alcanza para cada vez menos. Pero eso es algo que no tenemos que contar…. lo vivimos en carne propia.

Según un informe de la CTA-A el salario mínimo vital y móvil para este año es de apenas 10 mil pesos y que el 35% de lxs trabajadorxs ocupadxs cobra menos que eso. Estima que para fin de año la caída real del salario mínimo será del 8,5% respecto al año pasado. También muestra que el salario real de lxs trabajadorxs del sector privado cayó un 6% y el de lxs trabajadorxs públicos un 9% en el último año. En otros sectores este porcentaje es aún más alto y es en aquellos donde no hay negociaciones colectivas porque mientras más precario sea el trabajo, menos posibilidad de obtener mejoras salariales. Los últimos datos que publicó el Indec indican que al menos el 34 por ciento de los asalariadxs estamos precarizadxs y el 25,7 somos pobres. Nada indica que este panorama vaya mejorar. Y frente a esto, la CGT convocó a un paro general recién para el 25 de septiembre… falta mucho como para saber si lo mantendrán.

Quizás un buen modo de subir el ánimo es recordarnos que en momentos de crisis tenemos que hacer lo imposible por unir nuestras fuerzas, tener siempre los valores de la solidaridad y la mano levantada para cada compañerx que sale a luchar por su fuente de trabajo, por aumento salarial, porque las condiciones laborales son cada vez peores ya que somos la primera variable de ajuste. Una tarea fundamental es no olvidarnos de esto: somos una misma clase trabajemos en el estado o en el sector privado, produzcamos caños, autopartes, ropa, comida; trabajemos en capital o en provincia, en el sector de la educación, de la salud, en servicios, hagamos changas de lo que podamos, laburemos en empresas chicas o grandes, o estemos sin laburo o nos ocupemos de los trabajos en la casa o el cuidado de otras personas sin cobrar un sueldo. Somos de la misma clase trabajadora.

Pero los planes del gobierno no hace distinciones. Deben hacer pasar el ajuste porque es lo que piden todos los capitalistas. Y por eso las fuerzas represivas están cada vez más en las calles tratando de callar nuestra voz: la de las mujeres que salimos por el aborto legal y contra la violencia patriarcal; la de cada sector que está en lucha como el universitario, que lleva casi un mes de paro por el recorte en el presupuesto y porque la oferta salarial es un chiste; o la del conjunto de trabajadorxs que sale a defender los cierres y despidos como los compañeros de Astilleros Río Santiago, como TELAM, como el INTI, Agroindustria y tantos otros;  a cada comunidad que sale a decir NO a la minería contaminante o a la producción con transgénicos como es el caso de Jáchal que se opone a la multinacional Barrick Gold. Por todo esto es fundamental la UNIDAD Y SOLIDARIDAD. Porque vamos a seguir resistiendo cada uno de los ataques y si estamos divididos es segura la derrota.

Gran ejemplo de esta unidad fue la marcha convocada en principio por docentes, no docentes y estudiantes de las universidades, pero que se transformó en una convocatoria necesaria para todo el pueblo trabajador que quería salir a Plaza de mayo, a reclamar y hacer sentir el repudio hacia la política del gobierno.

Toda la máxima unidad en la calle y en ese camino ir desarrollando un programa que ponga por delante los intereses de nuestra clase. Nuestra opción nunca será junto a ninguna opción de la burguesía, por más lindo que sea su discurso. La única forma de barrer de una vez por todas con este sistema es acabando con la explotación y con todo tipo de opresiones. Solo la organización obrera y de todos los sectores oprimidos será la que plantee otra forma de vida y salga a conseguirlo, en las calles y con organización.

Descargar completo en PDF acá.

Equipo de El Roble.

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