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Praxair: A 10 años de la publicación de “Nuestra comisión interna” se lanza la versión digital

Se cumplen 10 años de la publicación de un libro muy importante de la historia reciente del movimiento obrero. “Nuestra comisión interna” cuenta la valiosa experiencia de lucha y organización de los trabajadores y trabajadoras de la fábrica Praxair (hoy Linde) en la planta de Pacheco. El despido del activista Maxi Arecco es la excusa que dispara el relato, pero es mucho más que eso: se refleja en estas páginas el largo proceso de construcción dentro de una multinacional, con sus contradicciones, sus errores, sus derrotas, pero también, el salto de conciencia en el colectivo laboral cuando caen en la cuenta de la fuerza que tiene la unidad obrera. Experiencia que, por otra parte, cobra total vigencia en la actualidad cuando la clase obrera a nivel local (aunque también regional e internacional) sufre una fuerte avanzada por parte de la clase capitalista que en tiempos de crisis busca abaratar costos de producción y donde las y los laburantes somos la principal variable de ajuste. Conocer la historia de construcción de la organización obrera en Praxair es muy importante para todos aquellos trabajadores y trabajadoras que en enfrentan día a día la prepotencia patronal y apuestan a la lucha colectiva.

Desde el periódico El Roble nos pusimos a disposición frente a la propuesta de lanzar una nueva edición digital y de libre distribución, que acá dejamos disponible a todos nuestros lectores y lectoras.

Descargar “Nuestra comisión interna” haciendo clic acá

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A 50 años del Cordobazo: Lecciones del proceso de luchas más significativo de la clase obrera argentina

cordobazo
¿Qué pasaba en el mundo?
En mayo del 68 ardió Paris, el movimiento de las minorías negras en EEUU está en su apogeo, la primavera de Praga se enfrentaba al totalitarismo de la URSS, en Tlatelolco -México- más de dos meses de huelgas estudiantiles, en fin, luchas populares y estudiantiles en todo el planeta.
¿De donde venían los trabajadores en Argentina?
En ese contexto mundial tenemos que ubicar al ascenso de masas de esa época, y el carácter obrero que distingue al Cordobazo tenemos que buscarlo en la resistencia a la “libertadora” de 1955. Las luchas contra la proscripción del peronismo primero y luego por obtener mejoras económicas tuvo un hito fundamental que fue el plan de tomas de fábricas de 1964. Ese año en siete etapas 3.913.000 trabajadores ocuparon 11.000 establecimientos poniendo en movimiento toda una serie de prácticas: la toma de rehenes, la autodefensa, la búsqueda de apoyo en el barrio y en otras fábricas, los debates acerca de los pasos a seguir. La incipiente burguesía nacional y las grandes multinacionales necesitaban desterrar de cuajo esas ideas. A eso vino la dictadura de 1966 comandada por Juan Carlos Onganía que inmediatamente prohíbe la actividad política y restringe la sindical.
La CGT de los argentinos
Con Perón que desde el exilio daba órdenes de “desensillar hasta que aclare”, con una dirección sindical, tanto vandoristas como alonsistas(1) al servicio del golpe, el ascenso obrero comenzaba a tomar sus propios caminos. Un reguero de luchas obreras y estudiantiles que habían comenzado en diciembre de 1966 con la primera huelga general llamada ante la presión de las bases por la dirección cegetista conciliadora, los primeros piquetes realizados por los obreros tucumanos de la FOTIA, las huelgas universitarias del ‘67 en Corrientes, Córdoba y el primer Rosariazo.
Para marzo del ‘68, es convocado un congreso reorganizador de la CGT en Buenos Aires, en el cual convergen todas las tendencias. Vandor y Alonso, piensan que van a obtener la conducción pero ganan los opositores. Los conciliadores se retiran y una gran cantidad de sindicatos y federaciones de todo el país organizan la CGT de los Argentinos (CGTA), es la primera gran ruptura de la estructura burocrática sindical, que elige como secretario general al dirigente de la Federación Gráfica Bonaerense, Raymundo Ongaro, y tiene entre otros dirigentes a Julio Guillán de Telefónicos , Alfredo Scipione de la Unión Ferroviaria, y el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba dirigido por Agustín Tosco, aislado, en el sentido de que no va con su federación. Así, en las principales ciudades industriales del país, aparecen dos CGTs.
Jornadas de mayo
En el año ´69, en Córdoba quedaron por un lado la CGT de los Argentinos liderada por Tosco con una serie de sindicatos, como telefónicos, gráficos, viajantes y, por otra parte, la CGT vandorista que nuclea a SMATA, UOM y UTA. A mediados de mayo ocurren dos fenómenos: una huelga general provincial por cuestiones reivindicativas, y, por una gran presión en la fábrica Kaiser, hay una asamblea del cuerpo de delegados del SMATA que se transforma en una asamblea masiva a la salida de la cual el gobierno reprime, con heridos, gaseados, y pequeños disturbios.
A partir de allí se van conjugando varios factores: el movimiento obrero, con conducciones sindicales muy enfrentadas entre sí y con un incipiente pero creciente activismo de base, en gran parte politizado con algunas ideas clasistas; una gran presión desde la base propiamente dicha, para que se dé una respuesta a los planes económicos dictatoriales. Sumada al descontento de pequeños empresarios y el movimiento estudiantil.
En respuesta al pedido de las cámaras empresariales, que se quejaban de “los altos costos laborales” Krieger Vasena, ministro de economía, resuelve derogar la Ley del “sábado inglés” (establecía que cada hora trabajada después de las 13 de ese día debía pagarse doble). En un marco de crecientes movilizaciones en el país la conducción de la CGTA de Córdoba, aprovechando la gran presión que existe en otros gremios, decide impulsar un paro general de las dos CGT’s.
Ante la intransigencia de la dictadura, los dirigentes sindicales antes oficialistas, pasan momentáneamente a ser opositores. Esta convocatoria viene, impulsada desde abajo, quince o veinte días antes, hay miles de obreros y estudiantes que se van organizando, realizando agitaciones con volantes, pintadas, actos relámpago.
Finalmente se convoca al paro por 36 horas con abandono de los lugares de trabajo y movilización el 29 de mayo. Al poco tiempo de iniciada la jornada hay represión; la columna que viene con obreros de la Kaiser, se enfrenta a la caballería que la trata de detener a tiro limpio. Frente a una inmensa multitud, que los corre con bulones, piedras y molotovs, la caballería retrocede. Nunca más el aparato represivo de Córdoba pudo contar con caballería, porque fue aplastada por una movilización obrera y popular. A las doce del mediodía, las policías Federal y Provincial, agotaron su existencia de gases lacrimógenos, y se tienen que replegar, la ciudad va siendo ganada por las manifestaciones de obreros y estudiantes, se van armando barricadas y, en algún momento, el poder institucional, desaparece de la ciudad frente a una multitud de más de 40 mil manifestantes.
Esta manifestación fue organizada desde los sindicatos y cuerpos de delegados, desde el movimiento estudiantil y sus agrupaciones, pero a la vez espontánea porque se va sumando más gente, atraída por la entereza de los primeros movilizados, por la bronca que desata la acción represiva brutal y por la constatación que la fuerza represiva ha sido obligada a replegarse.

Conclusiones
El Cordobazo no llegó a ser una insurrección ya que no tuvo a su cabeza sectores que impulsaran la toma del poder, pero provocó un cambio en la relación de fuerzas entre las clases inaugurando una situación pre-revolucionaria en el país definida por: disputas de sectores burgueses entre sí; la creciente oposición al gobierno de una pequeño-burguesía radicalizada; la disposición para la lucha del movimiento obrero y, por último, el surgimiento de una vanguardia estudiantil y obrera con tendencias a adquirir posiciones revolucionarias, dispuesta al enfrentamiento con el gobierno y a formar, durante los conflictos, embriones de nuevas direcciones.
El Cordobazo inauguró lo que sería la caída del gobierno militar, pero el retraso en la formación de una dirección clasista y la conservación por parte de la burocracia sindical del dominio de los organismos de masas, impidió que la clase obrera gestara un cambio radical en la relación de fuerzas.
También quedó expresada una ley de fuego de la lucha de clases, cuando la situación lo requiere las masas salen a luchar muchas veces a pesar de sus direcciones, pero esta lucha es parte de un proceso, si este no está lo suficientemente maduro la voluntad de la vanguardia no basta para generar la lucha.

Por Pablo Rojas.

(1) Augusto Timoteo Vandor, secretario de la (UOM), y las 62 Organizaciones Peronistas, y José Alonso de los textiles (AOT), al frente de las 62 Organizaciones “De pie, junto a Perón”.

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Cuando las utopías viajan en bondi

En relación al proceso de coordinación que se está generando en el Sur del conurbano.

Sobre la composición de nuestra clase.
Podemos ser el todo y la nada.
Cuando hablamos de la clase trabajadora, cuando desplegamos esta abstracción, “La clase”, nos encontramos con múltiples determinaciones.
Si nos referimos a su composición, podemos decir que la heterogeneidad, la dispersión y la falta de una entidad de clase son elementos característicos en esta época y este marco no está limitado a las fronteras nacionales o argentinas, sino es un proceso global, muy complejo como para poder tratarlo en esta nota.
Hablar de la clase es decir todo y nada a la vez, ya que al desplegarse la diáspora de la heterogeinización, nos encontramos todas la divisiones y subdivisiones del proletariado:
Nacionales y extranjeros, ocupados y desocupados, de planta y contratados, dentro de los contratados están los contratados por la “empresa” y los tercerizados, los en blanco y los en negro, los pasantes, los jornalizados, incluso hay empresas que tercerizan su trabajo y sus trabajadores realizan su labor en su propia vivienda etc.

El fraccionamiento que genera la organización sindical.
A esta diáspora a las que es sometida la clase trabajadora, producto de la dinámica misma del capital, debemos sumar las divisiones que genera la organización burocrática por gremios de rama industrial, nacida y desarrollada bajo el “Estado de Bienestar”, dónde el capital logra la “Estatización” de la organización obrera, ya que la organización sindical de los trabajadores es la organización capitalista de la clase, regida férreamente por el Estado, es la organización que el Sistema no sólo permite, sino que a veces impulsa, por medio de las leyes y el encuadramiento legal que le da a los gremios, a los sindicatos, a las federaciones.

Las patronales hoy van por todo.
De todas formas , en muchos casos, hoy en la gran mayoría, las patronales y el Estado obstaculizan, e incluso intentan destruir, hasta esta forma de organización institucionalizada, pero eso ya es harina de otro costal, es el tema de los temas, “la relación de fuerzas”, cuando el capital se ve suficientemente fuerte para evitar cualquier forma de organización y empuja enfurecido buscando los mayores beneficios a corto plazo, borra con la mano derecha la letra escrita con la izquierda, e intenta arrasar con todo lo que se refiere a los derechos y a las formas legales de organización hasta ayer soportadas más o menos de buen grado.

Sobre la coyuntura…una ofensiva del capital y su Estado.
Ésta es la situación actual del país, Argentina 2019, nos encontramos con una clase trabajadora que se defiende y resiste Cómo puede ante los embates del capital, en búsqueda de la máxima ganancia, dispuesto a sobrepasar toda la legislación, todos los derechos y la organización de los trabajadores que hoy poseen en el marco legal, desplegando la mayor violencia estatal y para estatal contra las luchas de resistencia en curso.
Este avance realizado por el estado y las empresas sobre las conquistas de los trabajadores, sobre las condiciones de trabajo, busca imponer una reconversión/flexibilización para aumentar la productividad, este plan incluye despidos, para sostener o aumentar la tasa de ganancia.
Represión, judicialización y cárcel se ha transformado en una respuesta constante desde el Estado a la protesta obrera y popular que sostiene luchas de resistencia.

Las organizaciones de los trabajadores y el problema de la conciencia.
En este marco la mayor parte de las directivas de los Sindicatos juegan un rol cómplice de este plan Estatal/empresarial.
Esto no niega que hayan sectores (por ejemplo sindicatos de la CTA o de la corriente Federal),que están lanzando medidas, éstas en ocasiones se entremezclan con las luchas de resistencia lanzadas por el activismo antiburocratico.
A todos los problemas estructurales y políticos que se presentan para la unidad de los trabajadores hay que sumarle las disputas que se generan entre los distintos espacios de lucha, disputas que tienen que ver la mayoría de las veces con la dinámica propia de la lucha entre corrientes u organizaciones políticas. Todo compañero que milite en la clase (tenga pertenencia a una organización o no) es testigo de esta situación y a menudo es más fácil visualizar las mezquindades ajenas a las propias, que son vistas como “cuestiones de la táctica”.
Por último, es necesario mencionar que una de las barreras más fuertes, más sólidas, que le generan más daño a una perspectiva de unidad obrera y a la puesta en pie de un verdadero movimiento de clase, está en las barreras mentales de los trabajadores, la adopción de ideas y culturas de otras clases, el asumir el punto de vista de los explotadores, y adoptar en muchos casos una posición abiertamente reaccionaria frente a los hermanos menos favorecidos.

El motor es el trabajo de base.
Es un escenario difícil, la pregunta sería, que cuestiones pueden ayudar a la unidad de clase y a la coordinación?
La experiencia indica que cuando los trabajadores se ponen en movimiento, cuando los obreros toman la vida en sus propias manos, son una fuerza unificadora, y deja un margen mucho más angosto a los pequeños intereses y disputas.
Por suerte la realidad también nos provee de materiales, aunque sean pequeños procesos locales.
La fuerza del conflicto del Expreso Lomas, con más de 100 días de lucha, ha sido el motor en los dos últimos paros generales de los masivos piquetes en Puente La Noria, unificando por medio de sus asambleas de base a miles de compañeros de distintos gremios y sectores que hicieron activos esos paros lanzados desde las alturas.
La coordinadora de organizaciones en lucha que ya venía sesionando en ATE Sur, con la participación de compañeros de ATE, de la CTA, de movimientos de trabajadores desocupados, organizaciones barriales, junto a trabajadores en lucha de Cresta Roja, SIAM, Canale, Coca cola, Ferroviarios , compañeros de la 542, se hermanaron en sendas reuniones de coordinación y el mortero unificador de todos estos sectores, Fué a mi juicio, la desicion asamblearia, principalmente de los trabajadores del Expreso Lomas, pero también de los compañeros de Cresta Roja y de los Terciarios en lucha.
Los trabajadores del Expreso lomas con su impronta de unidad y decisión asamblearia , han llevado el problema del transporte a la población juntando más de 50000 firmas, han impulsado la unidad de la clase, con trabajadoras y trabajadores usuarios de la línea, haciendo asambleas populares en el barrio El Zalzar, se han solidarizado con con los estudiantes terciarios apoyando la lucha por el boleto, han viajado masivamente a La Plata para llevar su solidaridad a la lucha por la libertad de los compañeros presos de la economía línea Este de la plata.
Y por último han unificado a sectores diversos de trabajadores ,organizaciones sociales y políticas, en dos acciones directas ejemplares, en los paros generales, siempre empujando desde las asambleas de base , haciendo pie en la ya existente Coordinadora de organizaciones en Lucha.

Por el sendero de las coordinadoras
El proceso protagonizado por los
Compañeros del Expreso Lomas, donde las asambleas de base marcan la impronta, seguramente no es el único, a lo ancho y a lo largo del país hay seguramente distintos procesos donde la participación directa de la base puede dinamizar y unificar a los trabajadores y así lograr una coordinación Real.
Esa es la pista, el sendero que nos puede guiar a los que tenemos como norte la unidad y la coordinación de clase…
No se trata de reeditar atemporalmente las coordinadoras de los 70, se trata si de empujar en ese sentido… Como decía Galeano las utopías se alejan cada vez que caminamos hacia ellas… entonces para que sirven? …para eso …para seguir caminando.

Omar Rambola.

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La necesidad de un plan de lucha: a 55 años del Plan de Ocupaciones de Fábricas de la CGT y 50 años del Cordobazo

En estos días se están cumpliendo dos aniversarios importantes para la historia de nuestro país y las luchas del movimiento obrero y el pueblo. Se conmemoran 55 años del Plan de Ocupaciones de Fábricas de la CGT de 1964 y 50 años de los azos de Rosario, Córdoba, Corrientes, Tucumán y distintos puntos del país. En tiempos de gobiernos neoliberales y mientras la CGT llama al quinto paro general contra Macri, es muy importante reflexionar sobre estos hechos históricos y el presente de luchas que necesitamos. Por Maximiliano Arecco para ANRed.

El Plan de Ocupaciones de Fabricas de la CGT

El Plan de Lucha de la CGT de 1963/64 fue uno de los planes de lucha más importantes y audaces de la historia de los trabajadores de Argentina. Reclamando, como cuenta el historiador Alejandro Schneider, el respeto a la Constitución Nacional, libertad a los presos políticos, participación de los trabajadores en la dirección de las empresas, fijación de precios máximos para los artículos de primera necesidad, reforma agraria, salario mínimo vital y móvil y la búsqueda de la solución a los problemas económicos y sociales que sufrían los trabajadores y el pueblo. El plan incluyó distintas acciones en varias etapas iniciando en 1963 con una semana de protesta con paros, movilizaciones y huelga general.

La segunda etapa, siguiendo con Schneider, reconocida como Plan de Ocupaciones de Fábricas de 1964, consistió en una serie de ocupaciones de plantas fabriles y lugares de trabajo de forma coordinada y planificadas secretamente por la CGT que dividió el territorio nacional en ocho regiones geográficas. Las ocupaciones se realizaron los días 21, 27 y 29 de mayo; 2, 3, 5, 18 y 24 de junio, ocupando establecimientos de muchos distritos del país, en los que participaron trabajadores y trabajadoras textiles, metalúrgicos, ferroviarios, químicos, mecánicos, navales, aeronáuticos, portuarios, aceiteros, fideeros, entre otros.

Como rescata el historiador Daniel James, esta segunda etapa demostró una gran capacidad de organización y disciplina del movimiento obrero que, según información de la CGT, ocupó más de 11.000 establecimientos con la participación de más de 3.900.000 trabajadores/as.

Luego de esta segunda etapa continuaron la tercera y cuarta, que consistieron en cabildos abiertos, movilizaciones, acciones de protesta y una huelga general de 48hs en diciembre.

Durante las distintas etapas no faltaron enfrentamientos con la policía y las patronales, denuncias penales contra los activistas y la CGT, amenazas de quita de personería a los gremios, trabajadores detenidos, toma de rehenes, piquetes, etc.

El plan de lucha frenó los despidos, consiguió la ley de salario mínimo, aumentos salariales, fijó precios máximos, frenó la posibilidad inmediata de un nuevo golpe de estado y permitió el desarrollo de una generación de jóvenes militantes obreros/as (en muchos casos activistas sindicales) que se pusieron al frente de los reclamos del conjunto de la población, transformándose en activistas políticos que reconocían la importancia de luchar y la posibilidad de cambiar las cosas, pasando de lo gremial a lo político, generando y construyendo esa fuerza y esa confianza que realizaría pocos años después las gestas históricas como el Cordobazo y el Rosariazo, entre otras.

¿Por qué un plan de lucha en la actualidad?

Hace dos semanas, el 14 de mayo, el Consejo Directivo de la CGT convocó para el 29 del corriente, a un nuevo paro general contra las políticas de Macri. Lamentablemente, la medida de fuerza decretada por la central no se enmarca en un plan de lucha que le de continuidad y busque una salida a la preocupante situación del país, los/as trabajadores/as y el pueblo.

Este quinto paro general de la CGT se da semanas después del importante paro y movilización (del cual la conducción de la central no participó) convocados por la mayoría de las regionales de la CGT, el Frente Sindical, la Corriente Federal de Trabajadores y las CTAs, con la adhesión de los sindicatos de camioneros, bancarios, subte, curtidores, metalmecánicos, docentes, estales, peajes, gráficos, canillitas, etc. Esta huelga fue muy importante porque además participaron muchas corrientes internas de sindicatos que decidieron parar y movilizarse más allá de que su conducción no adhirió.

Paro 30 del abril / Foto: Indymedia Argentina

La medida de fuerza se dio en un marco de una gran puja con el gobierno que previamente amenazó a quienes convocaron con multas, sanciones y hasta la quita de personería mientras que dejaba correr el rumor, a manera de extorsión, que en esos días iba a entregar a los sindicatos la plata que les debe de las obras sociales.

Finalmente el amedrentamiento contra los sindicatos continuó con un allanamiento en las instalaciones del sindicato de camioneros desproporcionado y sobreactuado.

Días después, el gobierno lanzó una propuesta con diez puntos, supuestamente para un acuerdo nacional en el que ratifica su modelo económico planteando el cumplimiento de las obligaciones con los acreedores, equilibrio fiscal, reforma laboral e inversiones y nada dice de la pobreza, el hambre, la desocupación y el resto de los problemas que acechan día a día a millones de compatriotas.

El modelo económico neoliberal aplicado por Macri y el FMI es la profundización del plan iniciado por el golpe cívico-militar-eclesiástico-patronal de 1976.

En los tres años que lleva este gobierno los índices económicos e industriales empeoraron drásticamente. Según el INDEC, el uso de la capacidad instalada de la industria está en un 57%; índice comparable con el de la crisis 2001-2002, el desempleo llegó a dos millones de personas y se calcula que cierran entre 25 y 30 PyMES por día. El Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) pasó de u$s580 a finales del 2015, a los actuales u$s288. Durante el último año se perdieron más de 400 mil puestos de trabajo, miles de trabajadores/as sufren suspensiones a diario, y aumentan el empleo precario y subempleo. En las últimas semanas, a modo de ejemplo, se quedaron en la calle trabajadores/as de Electrolux, Alba (Grupo Akzo Nobel), La Campagnola, Loma Negra, Viauru, Alijor, Tsu, Hilados Platex.

A su vez, como ya decíamos en otros artículos, no son pocas las patronales que aprovechan la crisis para reducir costos y eliminar comisiones internas y activistas de base, presentando falsos preventivos de crisis (PPC) como en FATE, Coca Cola Femsa, Laboratorio Craveri, Elea, Carrefour, Molinos Rio de la Plata, etc.

Este contexto de cierre de fábricas, despidos y suspensiones genera un «ambiente ideal» para la flexibilidad laboral y el empeoramiento de las condiciones de trabajo ocasionando un aumento alarmante en las muertes laborales que llega al escalofriante numero, ocultado por los medios de comunicación hegemónicos, de 400 trabajadores/as al año, según el espacio intersindical Basta de Asesinatos Laborales. El caso de las 8 muertes en Vaca Muerta es ejemplo de esta situación.

Como si esto fuera poco, los últimos datos de inflación mostraron que la misma trepó a una marca interanual de 55,8% (en alimentos 66%) generando una pérdida importante en el salario real de los/as trabajadores/as y el pueblo.

¿Para que un plan de lucha?

A pesar de la situación lamentable del modelo Macri-FMI, es importante rescatar los procesos de lucha unitarios que se dan en distintos lugares y por distintos motivos (libertad de choferes de Línea Este, reincorporación de despedidos Frigorífico Rioplatense y la 60, condiciones edilicias y laborales de la comunidad educativa de Moreno, entre otros) que permiten triunfos parciales para el movimiento obrero y el pueblo.

Semanas atrás la patronal del Frigorífico Rioplatense de Pacheco despidió a tres trabajadores como respuesta a su participación en distintas asambleas. Ante el despido los/as trabajadores/as junto a la comisión interna y el sindicato pararon el frigorífico y convocaron a la comunidad obrera y vecinal a coordinar acciones y difundir el conflicto por la reincorporación. En estas acciones participaron el Encuentro de Trabajadores de Zona Norte (trabajadores/as de la 60, SUTEBA Tigre, FATE-SUTNA, Frigorífico Rioplatense, Madygraf, Praxair, Metalsa, etc.), junto a bachilleres de educación popular de la zona y vecinos/as autoconvocados/as.

Esta unidad (trabajadores/as, comisión interna, sindicato, organizaciones solidarias y vecinos del barrio) logró la reincorporación de los tres despedidos confirmando que la lucha unificada trae consecuencias positivas; pero no alcanza con solo enunciarla sino que hay que practicarla.

No son pocos los lugares donde se está luchando de forma coordinada, pero en tiempos neoliberales de entrega del país no alcanza con reincorporar algún trabajador/a despedido/a, lograr una buena paritaria o mejorar las instalaciones de una escuela.

Necesitamos un plan de lucha general que de una perspectiva de triunfo a todos los y las que pelean en sus lugares de trabajo, facultades y barrios, que unifique las luchas, que plantee claramente las demandas de los trabajadores/as y el pueblo para derrotar este modelo de hambre, pobreza y desocupación y para que, sea quien sea que esté en el gobierno, sepa que el movimiento obrero y el pueblo está de pie.

Maximiliano Arecco. Trabajador en la Química Praxair (Pacheco). Sociólogo – Docente UBA y UNPAZ

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