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Paritarias y aprietes

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La ronda paritaria 2018 comenzó anticipadamente. El macrismo la apuró al calor de las protestas contra las reformas, el creciente desgaste de la deriva económica y los escándalos que rodean a Jorge Triaca.

Una cantidad importante de dirigentes gremiales firmaron acuerdos salariales que, al menos en lo propagandístico, se encuadraron en el techo paritario del 15%. Esta cifra es la “meta” de “inflación futura” determinada por el gobierno. En verdad, buena parte de estos acuerdos fueron acompañados por anexos que terminan definiendo un aumento superior.

Esto se resolvió mediante la firma de un acta donde figura el numerito que quiere el macrismo. Aparte, se suman otras actas donde figuran recomposiciones o adicionales que mejoran el resultado salarial, pero que ni el Ministerio ni los dirigentes muestran a la prensa, para sostener el marketing del 15%.

En esta ronda también se generalizó la inclusión de cláusulas “de revisión”. Se trata de una modalidad que había sido reemplazada por las cláusulas gatillo, en parte por sus frecuentes incumplimientos, y que ahora retorna por iniciativa del Ministerio.

El club del 15%

El puntapié lo dió el sindicato regional de aceiteros de San Lorenzo (desafiliado de la Federación desde hace dos décadas), firmando al finalizar enero una paritaria engañosa del 15% (con sueldo complementario y un 5% adicional en tres meses). Como la movida pasó desapercibida, Triaca viajó a San Lorenzo y “re-firmaron” con el secretario general Pablo Reguera el mismo acuerdo para brindarle una foto a la prensa oficialista.

Al ejemplo de Reguera lo siguieron otros gremios pequeños y muy burocratizados, como tintoreros, remiseros (cuyo titular, Alejandro Poli, tiene una causa por falsificación de afiliaciones), y el de la pintura, cuyo secretario general, Pedro Zambeletti, está abrochado al sillón hace 44 años. Todos con un 15% en dos cuotas.

Luego empezaron a desfilar los dirigentes de sindicatos mayoritarios. José Luis Lingeri de Obras Sanitarias firmó en febrero el 15% sin gatillo.

Días después, Roberto Fernández firmó para la UTA un 15% en tres cuotas, aunque el acuerdo sumó un bono no remunerativo adicional equivalente a un 3,6.

En los primeros días de marzo Armando Cavalieri acordó para el millón de trabajadores de Comercio un aumento del 10% a partir de abril y 5% en agosto.

Hacia fines de marzo, Gerardo Martínez firmó para la construcción un 15% en dos tramos, aunque a diferencia de los anteriores son acumulativos, lo que termina dando 16,5.

Los que no quieren firmar bajo el techo

En el sector privado, bancarios, camioneros y aceiteros son tres de los sectores que más fuertemente se oponen al tope. Pablo Moyano anunció que van por un 23 por ciento, luego de conseguir en marzo el bono pendiente de fin de año.

La paritaria bancaria está vencida hace tres meses. La negociación comenzó con provocaciones de la patronal, que arrancó ofreciendo un 9% -se trata del sector que más ganó en la economía argentina- y del Ministerio, que le derogó un aporte solidario. En la negociación Palazzo se demostró dispuesto a resignar puntos porcentuales pero no la cláusula gatillo, entre otros puntos. El gremio concretó cuatro paros en lo que va del año.

La Federación aceitera reivindica el concepto del salario mínimo vital y móvil según su definición legal, según el cual el mismo tiene que garantizar una vida digna para quien trabaja y su familia. Según sus cálculos, lo mínimo que debería ganar cualquier trabajador argentino al 1° de enero de 2018 es de $30.560. Esto es para la categoría más baja.

De acuerdo a la escala salarial vigente de los aceiteros, ese aumento consistiría en un 22%. Pero como ellos dicen, no es una cuestión de porcentajes, porque el porcentaje de inflación correctamente aplicado a un sueldo de miseria, da como resultado un sueldo de miseria. El eje debe ser cuánto se debe ganar para vivir dignamente.

Los primeros días de abril mostraron importantes protestas en distintos puntos del país de los estatale. En provincia de Buenos Aires docentes, estatales, judiciales y de la salud movilizaron a La Plata en rechazo al 15% de Vidal. En Santa Fe, veinte mil docentes, estatales y de la salud repudiaron el cierre por decreto de la paritaria al 16% por parte del gobernador Lifschitz. En la ciudad de Buenos Aires docentes, estatales, movimientos sociales, metrodelegados y camioneros hicieron una gran protesta contra el 15% de Larreta. En Jujuy el gobierno de Morales reprimió salvajemente una movilización que protestaba contra el aumento del 5% sin paritarias para los docentes.

El apriete metódico

La hilera de firmantes del 15% no es un rayo en cielo sereno. Por una parte, muchos de estos sindicalistas han sabido demostrar que son oficialistas de todos los oficialismos. Por la otra, es determinante el accionar de un gobierno que en todo momento ha desplegado una hostilidad manifiesta contra la organización colectiva y los derechos de los trabajadores.

Una de sus formas más claras es el intervencionismo de la actual gestión.

El SOMU es el caso más conocido. Intervenido en febrero de 2016, estalló mediáticamente el último enero cuando la ex casera de Triaca, Sandra Heredia, denunció que cobraba parte de sus ingresos de la caja del gremio. Era sólo un detalle: doscientos punteros PRO pasaron a cobrar de igual manera, bajo la dirección de la actual senadora Gladys González que así se pagó su campaña.

Lo central no es esto, sino el efecto aleccionador para el resto del sindicalismo de la detención de su titular Omar “Caballo” Suárez y consecuente intervención.

Luego siguieron la UPSRA, de vigiladores privados, la FEIA de azucareros tucumanos cuya intervención fue revertida judicialmente, los judiciales de Mendoza, el allanamiento a Canillitas por Canicoba Corral (mismo juez que accionó con el SOMU, donde su cuñado quedó como interventor de la obra social), los ferroviarios de APDFA y el SOEME tras la detención de Balcedo.  

Los fallos judiciales en contra de los intereses del Ministerio por parte de la cartera laboral desataron la reacción furibunda del gobierno, entre los que se cuentan los pedidos de juicio político de cinco jueces laborales por el contenido de sus sentencias y los ataques a los abogados laboralistas. En esto jugó también la convergencia de intereses con las empresas de ART, que desembocaron en la nefasta ley de riesgos de trabajo. También de maneras más sutiles, el Ministerio despliega su política de disciplinamiento. Un buen ejemplo es el de las negociaciones colectivas.

El periodista Jorge Duarte señala que en 2017 cayeron de forma brusca las homologaciones del Ministerio, alcanzando sólo los 1088 casos, contra los 2 mil promedio entre 2010 y 2016.

Duarte marca que desde la gestión se establecieron mecanismos selectivos de no homologación de acuerdos para disciplinar organizaciones gremiales díscolas (caso denunciado por aceiteros por ejemplo); se congelaron negociaciones salariales; se obstaculizaron los acuerdos a los gremios pequeños que compiten con los Gordos; y se deslindó responsabilidades en lo referente a los acuerdos por empresa.

Por el lado de la zanahoria, en cambio, se puede mencionar el reparto a fines de febrero de mil millones de pesos “en concepto de capacitación” de Triaca a sólo diez gremios, entre los cuales no había ningún opositor. Los beneficiados fueron  Caló (UOM), Pignanelli (Smata), Barrionuevo (Gastronómicos), Martínez (Uocra), West Ocampo (Sanidad), Moser (Luz y Fuerza), Ayala (Uatre), Fernández (Uta), Hlebowicz (Pasteleros) y Cavalieri (Comercio).

Claúsulas y caídas

Decíamos en el Roble de marzo que con Macri el poder adquisitivo de los trabajadores sufrió una caída brusca. Según datos relevados por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, el salario mínimo cayó 6,1%, en la Argentina entre 2015 a 2017, el país de Sudamérica donde más se deterioró. Éste es uno de los objetivos principales del gobierno: bajar “el costo argentino”. Las cláusulas gatillo o de revisión están vinculadas a esta política.  

El propósito es garantizar la pérdida del poder adquisitivo que se producirá en 2018 en los acuerdos sellados en 15%, cuando la inflación estimada por las consultoras que releva el Banco Central alcanza al 20,4% según los resultados de marzo. Por eso el Ministerio impulsa nuevamente las cláusulas de “revisión” ya que por la vaguedad de su formulación han demostrado repetidamente su fracaso a la hora de garantizar la recomposición salarial.

El sueño patronal de la tierra arrasada

Lo que nos gustaría dejar claro es que estos aprietes no son sólo una táctica para obtener un objetivo puntual, como ser implementar el techo paritario o introducir reformas flexibilizadoras. Son parte de una estrategia de largo plazo que tiene como objetivo último la aniquilación de la organización gremial y de los derechos colectivos, de la forma más completa y efectiva que le resulte posible alcanzar al gobierno.

El techo paritario del 15% en estos primeros meses del 2018 son una etapa en este proceso que el macrismo espera poder desarrollar de forma más acabada en un hipotético segundo mandato.  

 

Por Indymedia Trabajadoras/es para El Roble.

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Nota central ER N° 120: “A LA HUELGA COMPAÑERAS”

El 8 de marzo es un día político y de lucha. Se conmemora el Día Internacional de las mujeres trabajadoras y como todos los años nos movilizamos una vez más en reclamo de nuestros derechos:  por la separación de la iglesia del estado, contra el ajuste y la precarización laboral, por la diversidad sexual, contra la violencia y los femicidios, por igualdad en las condiciones laborales (igual tarea, igual salario), y por supuesto, por el aborto legal, libre y gratuito. Tenemos que parar para demostrar que sin las mujeres no se puede producir ni sostener la sociedad. Va a ser difícil sin la convocatoria por parte de las centrales sindicales, pero tenemos que dar el debate y construir una enorme movilización para mostrar nuestra fuerza.

central

El origen es de lucha: ni rosas ni bombones

Son varios los eventos que protagonizaron mujeres y que tuvieron que ver con reclamos en las condiciones de trabajo. En 1908 asesinaron a 146 obreras textiles en Nueva York, prendiendo fuego la fábrica. Ellas luchaban como hoy por mejores condiciones de trabajo, por aumento salarial y contra las largas y extenuantes jornadas. Durante marzo, 15.000 mujeres marcharon por la ciudad de Nueva York. Un año más tarde murieron calcinadas 140 obreras, en una fábrica en la que trabajaban encerradas.

En 1910 el Congreso Internacional de Mujeres decide establecer ese día como Día Internacional de las mujeres. Es en esa fecha, 7 años más tarde, cuando comienza el proceso revolucionario ruso, y son las mujeres las que salen por el pan, la libertad y la paz, traccionando al conjunto de los trabajadores a la huelga.

Por eso, nos y les tiene que quedar claro, ni rosas ni bombones! La comercialización de este día nos da asco, ya que cientos de mujeres trabajadoras han muerto y siguen muriendo y arriesgando su vida por culpa de la desigualdad, la explotación y la opresión.

Conversamos con mujeres de varios gremios y les preguntamos cuáles son los principales reclamos que tienen como mujeres y cómo se están preparando para el paro y la movilización del 8 de marzo. Pese a las diferencias en sectores más movilizados que otros, sin dudas hay problemas que nos atraviesan y el desafío es poder construir la unidad para poder luchar juntas.

Marina y Noelia, integrantes de El Roble

Ferroviarias

Nuestro principal reclamo hoy es la reincorporación de la compañera Gisela Herrera, quien fue despedida por Trenes Argentinos Operaciones, siento víctima de violencia de género y aún cuando la empresa debía protegerla psicológicamente, físicamente y brindar las herramientas posibles para que trate de salir de esa terrible situación. Todas nuestras energías están situadas hoy en esta cachetada que sufrimos las mujeres trabajadoras.

Por otra parte es continua la lucha por la igualdad de condiciones, es por eso que peleamos para tratar de estar presentes en todas las categorías que tiene nuestro oficio a lo largo y ancho del Sarmiento.

Respecto a la a la marcha del 8 de Marzo, las Ferroviarias vamos a marchar como en cada cita, teníamos una asamblea de mujeres el día 28 de febrero en la que íbamos a votar los pasos a seguir, pero nuestra lucha dio prioridad al caso de Gisela. Así mismo, en asamblea general se votó realizar un paro activo durante tres horas por la mañana y tres horas por la tarde en contra de la violencia de género y la reincorporación de Gisela, que sería en principio acompañado por nuestros compañeros que a diario trabajamos. Un acto de conciencia que solo se puede dar por la continua lucha que emprendemos.

Este 8 de Marzo nos encontrará en nuestros trabajos parando y en la calle gritando que no queremos Ni UNA MENOS.

Ferroviarias del Sarmiento, villeras

 

Empleadas de Comercio

En nuestro trabajo no hay movida de género, al contrario el tema no se vive ni se discute. Pero la diferencia de género es palpable,  las compañeras que son mayoría madres sufren constantes presiones a la hora de hacer valer sus derechos. Si tienen que faltar porque un hijo se enferma, lo hacen, pero los jefes hacen notar su disconformidad. Hay además empleadas a las que solo se le reconocen algunas horas de trabajo y otras que directamente trabajan en negro, entonces es más fácil presionarlas y que esos derechos directamente no se cumplan.

El tema del paro ni siquiera se discute, la mayoría no va a marchar.

Victoria.

 

Textiles

Nuestro principal reclamo está vinculado a las condiciones de trabajo, la enorme precarización y los bajos salarios. Trabajamos muchas horas haciendo trabajos pesados  y son numerosas las compañeras que sufren enfermedades causadas por el trabajo que realizamos. En la fábrica somos mayoría, pero aún así cuesta que se respeten derechos tales como la hora de amamantar.

Con respecto al paro muchas compañeras desconocen el mismo, otras marcharemos de forma individual porque no hay una posición colectiva. y en cuanto al sindicato, no se ha puesto en discusión.

Silvia

 

Bancarias

En Credicoop y en general en bancarios no hay mucha movida feminista organizada aunque cuando hubo paros, las compañeras pararon. Los reclamos que yo pude ver en el sistema bancario son los que en general tienen que ver con las políticas de prevención sobre violencias de género, se toman como casos aislados.

Salvo el Banco Provincia que tiene una política sobre la violencia de género bastante desarrollada, en el resto de los bancos se complica mucho que las compañeras puedan tener ayuda, tanto psicológica como legal. Más allá de que el sindicato tiene una secretaria de género, en los bancos cuesta mucho que se visibilice el nivel de machismo que vivimos cotidianamente.

Respecto al  paro, dependemos mucho que el sindicato avale el paro. El año pasado hubo cese de tareas durante una hora. En algunos lugares tuvimos el visto bueno para salir un ratito antes a la movilización pero no hubo un llamamiento al paro por parte del sindicato, ese dia tuvimos que trabajar. Lo que creemos es que como viene la situación nos va a pasar lo mismo, a 5 días del paro tenemos la convocatoria por parte de la asociación bancaria nacional pero dependemos de cada seccional para que determine la modalidad. Seguramente haremos el ruidazo en el horario que se decida en las asambleas del Ni una Menos. Pero si los sindicatos y las centrales de trabajadores no convocan verdaderamente el paro, dependemos de la voluntad o de los colectivos o de cada una. Esto es hasta que las mujeres lleguemos a ocupar esas sillas y seamos firmes en las medidas que se deben tomar desde  la cúpula de las centrales de trabajadores y los distintos sindicatos. El gran problema  que tenemos las mujeres para llevar a cabo estas medidas es que no hay voluntad política de acompañar  este proceso absolutamente necesario para  la sociedad. Creo que este 8 de marzo va a ser una movilización inmensa.

Verónica Villamarín, trabajadora bancaria

 

Mujeres del INTI

En el transcurso de este conflicto empezamos a organizarnos como mujeres de Ciencia y Técnica, en el marco de una coordinación ya existente con ATE CNEA, ATE Exactas, ATE Conicet, JCP, ATE Segemar, ATE Citedef. La propuesta es armar una columna de CyT (igual que el 21/02) e invitar a todas las Junta Interna que quieran sumarse a marchar con nosotras. Calculamos seguir en la permanencia, así que nos sumaremos a las medidas propuestas de ruidazo a mediodía, identificación con ropa de color y con la leyenda de Mujeres de CyT en lucha.

Entre lxs despedidxs hay varias parejas con hijxs en el jardín de infantes. Lo vemos como un ataque directo el recorte de acceso al jardín, y una recarga para las mujeres. No solo en el caso de las parejas sino de todas las despedidxs, que tienen que hacer malabares para cuidar a sus hijxs y participar de las medidas de lucha, ya que la participación de las compañeras es muy alta. Esto lo tuvo que reconocer el Secretario General en el acto del 15/02 en Plaza de Mayo.

Una propuesta va a ser sacarnos una foto “mujeres en lucha contra los despidos y a favor de la legalización del aborto” para cortar con la dicotomía de desvío de la atención.

Cecilia Belistri, trabajadora despedida

 

Auxiliares de educación, provincia de Buenos Aires

Este es un sector mayoritariamente femenino donde el tema salarial está al tope de los reclamos, muchas de nosotras somos jefas de familia y el salario es realmente bajo. Además, las condiciones de trabajo no son óptimas, nos faltan elementos de trabajo o son de pésima calidad. Las herramientas de trabajo muchas veces las compramos nosotras porque las que nos entregan son inútiles o imposibles de usar. A veces debemos realizar más trabajo del que nos corresponde, si una compañera se enferma debemos realizar nuestro trabajo y el de ella porque demoran en nombrar a las suplentes.

Con respecto al paro muchas compañeras desconocen el reclamo, y creemos que no hay en el ámbito de las escuelas un espacio de reflexión sobre ello, aunque muchas adherimos en forma individual.

Silvina.

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Nota central de Septiembre: “Asesinatos laborales: Si es evitable, no es accidente”

“Gajes del oficio” dicen algunos. “Nunca me accidenté ni nada… pero ya no puedo alzar a mi hijo porque tengo los tendones de la mano a la miseria”, dicen otros. Los achaques físicos y enfermedades crónicas que cientos de miles de trabajadores en todo el planeta sufren permanentemente son la más clara demostración de que somos las y los trabajadores quienes dejamos nuestras vidas laburando. Dicho de otro modo: el desgaste, las enfermedades y hasta la muerte son la otra cara de la explotación capitalista. Desde luego, del otro lado, está la ganancia de los patrones.

BAL

Una fecha

Este 9 de septiembre se cumple un año de los “asesinatos laborales” de David Ramallo –Línea 60-, aplastado por un colectivo mientras realizaba trabajos mecánicos; de Diego Soraire –INTA Castelar-, quemado fatalmente cuando fallara la cabina compresora que se encontraba limpiando; y de Richard Alcaraz -construcción-, atrapado por el derrumbe de una pared de la obra en la que trabajaba. Gracias a la organización, particularmente de la Junta Interna de ATE en INTA y del cuerpo de delegados de La 60, es que esta desgraciada coincidencia cobró estado público y comenzó a articularse la lucha por el pedido de justicia. A partir de esto, junto a otros sectores como municipales de Avellaneda, la Secretaría de Higiene y Seguridad del SUTNA (neumático) y otros espacios, es que se lanzó la Comisión “Basta de Asesinatos Laborales” (BAL), con el objetivo de coordinar estos reclamos pero fundamentalmente, hacer un trabajo de concientización y formación sobre la temática de las condiciones de trabajo.

Las muertes invisibles

Es que, justamente, no se trata sólo de un problema de “justicia”. La demanda y disputa por las condiciones de trabajo son centrales para el conjunto de los y las trabajadoras, al igual que el salario. La mayor parte de las veces, en la discusión paritaria, quedamos entrampados en discutir un porcentaje solamente y, no inocentemente, las dirigencias sindicales burocráticas miran para otro lado con este tema. Y los patrones avanzan. ¿Qué tiene que ver? Todo. Lo que a nosotros nos llega como unos pesos más, ellos se lo ahorran en calzado adecuado, guantes, un servicio de comedor de menor calidad, herramientas en mal estado, máquinas sin el suficiente servicio técnico, jornadas más largas y/o intensas, en fin, un sinnúmero de aspectos que hacen a nuestra seguridad y cuidado de la salud.

Como la gota en la piedra, no nos damos cuenta porque cada día no parece tan grave, pero después de cierto tiempo la piedra se raja… y nosotros nos “rompemos”.

Después de un año…

En la Línea 60 la causa por David Ramallo no avanzó prácticamente nada. La patronal busca acusar a los encargados del mantenimiento de los autoelevadores (que al ceder permitieron que el colectivo caiga sobre David), aunque el planteo inicial y todas las pruebas apuntan contra el dueño Marcelo Pasciuto y a toda la empresa. Las condiciones de trabajo son iguales o peores: en la cabecera de Barracas había un compromiso por parte de la empresa para repararla y aún “no pusieron ni un ladrillo” señala un trabajador. En la cabecera de Maschwitz hace un mes una inspección de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) junto al Ministerio de Trabajo detectó 90 puntos de infracción, como cables de trifásica que pasan por el lavadero y el desagüe, techos que se caen, etc. Según nos comentan “está todo dado para que haya otro David Ramallo”.

En INTA Castelar la situación no es muy distinta. Según nos cuenta uno de los delegados, la causa por Diego está estancada principalmente porque la Gendarmería, que realizó peritajes en el lugar, nunca hizo los informes para el juzgado lo que impide que pueda avanzar la investigación. Respecto a las condiciones de trabajo, “empeoraron, porque dentro de INTA, como en el Estado, sigue en marcha el ajuste y eso se ve en las condiciones de trabajo”. Aunque señalan que “luego del accidente de Diego y la lucha, tuvo que intervenir la SRT, y eso empujó a que hagan algunas capacitaciones, cursos y otras cuestiones, que ayudan, pero no van a fondo con el problema”.

Lamentablemente, del caso de Richard Alcaráz es muy difícil tener novedades ya que el gremio -la dura burocracia de Gerardo Martinez de la UOCRA- blinda el tema. Aunque los números oficiales indican que la construcción es uno de los rubros donde más asesinatos laborales ocurren.

La reforma que viene

Cuando escuchamos al gobierno hablar de que “la mano de obra en Argentina es muy cara” o que hay que hacer reformas laborales, se está refiriendo centralmente a este tema. Es decir, que la clase trabajadora venda en peores condiciones -y a menor precio (salario)- su fuerza de trabajo. Es más precarización en la forma de contratación, que nos echen cuando quieran, bajar las indemnizaciones y también bajar el costo en la seguridad laboral (o que incluso si nos accidentamos trabajando nos tengamos que costear nosotros mismos los gastos médicos). Por eso, como insistimos en nuestras páginas, la organización en los lugares de trabajo debe tomar estos temas de manera central. Al igual que la lucha por el salario, es una pulseada abierta por las ganancias que nosotros y nosotras mismas generamos con nuestro trabajo.

La lucha por terminar con este mundo de explotación es también, lisa y llanamente,  la lucha por nuestra vida.

Por Facundo A.

 

A un año de la muerte de David Ramallo, Diego Soraire y Richard Alcaraz
gritemos juntos: BASTA DE ASESINATOS LABORALES

El 9 de septiembre de 2016, David Ramallo (trabajador de la Línea 60), Richard Alcaraz (trabajador de la construcción) y Diego Soraire (trabajador del INTA) murieron en sus puestos de trabajo, víctimas de la codicia patronal, la desidia estatal y la burocracia sindical.

No son casos aislados; son parte de los más de 400 muertos por año en ‘accidentes’ laborales, a los que hay que sumar más de 600 incapacitados (por año) contando sólo a los trabajadores registrados. Sabiendo que los trabajadores en negro cuentan con aún peores condiciones laborales, podemos afirmar que las cifras reales son alrededor del doble.

Estas muertes son la consecuencia del recorte presupuestario de las patronales y algunas podrían haberse evitado si las denuncias de los delegados gremiales de base hubieran sido escuchadas, si las patronales hubieran cumplido con su obligación de proveer a cada trabajador condiciones de trabajo seguras, si los grandes sindicatos burocráticos realmente defendieran los intereses de los trabajadores, si el Estado que debiera controlar las condiciones de seguridad no mirara para otro lado.

Al ser evitables, rechazamos que se cataloguen estos hechos como accidentes: los llamamos ASESINATOS LABORALES y tienen responsables en las patronales y en el Estado que no hace cumplir las normas de seguridad.

Lo que pasó el 9 de Septiembre de 2016 no es algo excepcional: cada día mueren 2 trabajadores en sus puestos de trabajo. Tras la muerte de nuestros compañeros tuvimos que lamentar también las de Matías Kruger (trabajador de Metrovías que muere electrocutado mientras realizaba tareas de mantenimiento en los talleres de la línea H), Gastón Cisterna (trabajador de la Línea 365 que muere aplastado por un colectivo), Julio Obiedo (falleció tras caer en un pozo de un yacimiento petrolero en Mendoza) y Brian Montero (murió aplastado por una viga mientras realizaba trabajos de montaje en la empresa Renova). También los 4 operarios de la empresa estatal SAMEEP en Chaco, murieron mientras realizaban trabajos en una cámara séptica. Y los 3 trabajadores muertos y 7 aún desaparecidos al hundirse el barco pesquero “El Repunte” de Ostramar en Mar del Plata. En julio, murió Valerio Galarz en la metalúrgica DEMA después de sufrir un paro cardíaco. Sus compañeros no pudieron socorrerlo porque el desfibrilador estaba bajo llave en la oficina de los gerentes. Sólo mencionando los casos que lograron trascender en los grandes medios.

Desde el espacio BASTA DE ASESINATOS LABORALES exigimos justicia para los compañeros, denunciamos lo que los grandes medios callan y creamos espacios para formar a los delegados y activistas de base a fin de que puedan accionar más efectivamente en defensa de la vida de los trabajadores.

Por todo esto este 8 de septiembre, a 1 año de la muerte de Diego, David y Richard, convocamos a todos los sindicatos, juntas internas, comisiones internas, agrupaciones y militantes sindicales, organizaciones políticas y sociales, y muy especialmente a todos los familiares de los trabajadores muertos en sus puestos de trabajo, a movilizarnos desde la sede del INTA hasta la SRT por

* Justicia para David, Diego, Richard y todos los compañeros muertos en sus puestos de trabajo.
* Contra la persecución y criminalización a los activistas sindicales. Reincorporación y desprocesamiento de los trabajadores de la línea 60.
* Que las patronales destinen los fondos para seguridad e higiene y se extremen las medidas para cuidar la vida de los trabajadores.
* Contra el desmantelamiento de la SRT como órgano de control.
* Contra las reformas regresivas a la ley de ART y de los convenios colectivos.
* Contra la reforma laboral a la medida de los intereses patronales.

Concentramos en INTA (Av. Rivadavia 1439) a las 10hs, para luego marchar hasta la SRT (B. Mitre 755)

Si se puede evitar, no es un accidente.

BASTA DE ASESINATOS LABORALES.

Familiares de David Ramallo, Familiares de Diego Soraire, Delegados de la Línea 60, Junta Interna de ATE INTA, Taller de Estudios Laborales, Silbando Bembas, Agrupación Clasista Luis Pons – Trabajadores Municipales de Avellaneda. Adhiere: SUTNA

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Nota central de El Roble N° 114 de agosto: “Gran lucha de Pepsico: nada sale de un repollo”

El feriado del 20 de junio se enteraron con un cartelito pegado en la puerta, que la fábrica se cerraba. Eran 600 nuevos despidos. El 26 del mismo mes decidieron tomar la fábrica. El planteo era simple, recuperar sus puestos de trabajo.

nota central ER114

En la puerta de la planta armaron una carpa donde circularon centenares de trabajadores, organizaciones sociales, estudiantiles, políticas, periodistas, artistas, representantes de la lucha por los ddhh llevando su solidaridad. De un día para el otro, #Pepsico se convirtió en el ejemplo más saliente de una película que vemos cada vez más seguido: la lucha contra los despidos. Pero ¿Por qué PepsiCo ocupó este lugar destacado?

Es un ejemplo más, impresionante últimamente, contamos unos 15000 en una semana de lo que nos enteramos, más todo lo que no nos llega. La única diferencia que tuvo Pepsico con el resto, es que Pepsico se plantó y decidió pelear, a pesar de tener toda la política, los sindicatos, la justicia… todo un aparato en contra. A pesar de eso decidimos pelearla. Nos damos cuenta cada día que sí se puede. Vemos que Pepsico puede ser una punta de lanza, para que los otros trabajadores del país se den cuenta que lamentablemente hay que salir a luchar. Que no tenemos el apoyo de los sindicatos, que el gobierno solo cuida a los empresarios y los ricos, tampoco la justicia que nos deja totalmente desamparados.” Con esta claridad nos definía la importancia de este conflicto un obrero con 18 años de antigüedad en la fábrica.

El 13 de julio, luego de varias amenazas de desalojo, finalmente se hizo efectiva la orden de Macri y Vidal y entraron en acción las fuerzas represivas. “La represión fue el inicio de la campaña electoral de Cambiemos, como una señal: si se toma la fábrica o hacen un corte hay palos”, nos decían luego del desalojo. Esa señal tiene un claro componente de clase, porque es el propio gobierno demostrando con hechos a todas las patronales que está dispuesto a garantizarles sus ganancias.

Tomando estos dos elementos, la predisposición a la lucha y la política del gobierno, se entiende que el conflicto esté en el ojo de la tormenta de la situación política. Es que, en definitiva, lo que está en juego son las intenciones de la clase capitalista de imponer nuevas –y peores- condiciones para el conjunto de la clase y así abaratar costos de producción; y a la par, la capacidad de defensa de los intereses de las y los trabajadores.

“No queda otra que luchar”

La voluntad de lucha es un ejemplo de que se puede enfrentar el ajuste que el gobierno hace en nombre del capital más concentrado –y multinacionales como Pepsico-. Demuestran que se puede pelear contra el gobierno de Macri, Vidal y la burocracia sindical.

Pero esta voluntad no sale de un repollo. La organización en esta fábrica lleva años. Todo un proceso de trabajo gris, paciente y sostenido por abajo. Es un trabajo en la organización de los y las trabajadoras, que crece a medida que se desarrolla la conciencia de que son una clase aparte, opuesta a los patrones. Y que del gremio, en mano de los burócratas, tampoco pueden esperar lo más mínimo. Es una conciencia que se desarrolla a costa de sudor y sangre, muchas veces literalmente, cuando las largas jornadas de trabajo redundan en accidentes y enfermedades crónicas.

En este sentido, advertimos al lector/a que no hay entre los obreros y obreras de Pepsico superhéroes; simplemente laburantes con conciencia de clase. Ni más, ni menos.

El arraigo de estas ideas en la base obrera también es la que explica, en gran medida, cómo se resistió el desalojo. Porque defendernos ante los ataques patronales forma parte del derecho que tenemos como clase. La violencia, que comienza cuando se nos niega llevar el pan a nuestras casas, poder educar a nuestros hijos, tener atención sanitaria digna y se completa cuando reprimen nuestros reclamos, debe responderse. Los compañeros atrincherados en la terraza de la planta son un modesto pero importante ejemplo de esto. No se trata de “ser violentos” simplemente, sino de hacer lo que tiene que hacerse para defender nuestros derechos.

El papel de las compañeras

Las mujeres fueron claves para la conformación del cuerpo de delegados. “Ahora en la lucha fueron muchas las compañeras que no firmaron, teniendo hijos, madres solteras, teniendo que pagar alquiler, lo contrario que varios compañeros.” De los 600 despidos, 200 son obreras. Históricamente en la planta tenían menor salario y dejaban la salud a la par que los varones. Muchas se tienen que hacer cargo solas de sus hogares. Ese cúmulo de injusticias es, posiblemente, lo que las empujó a ser centrales en la construcción de esta experiencia. Incluso aquellas que reconocen que por la presión económica tuvieron que terminar aceptando la indemnización, son las que hoy siguen al frente organizando la actividad en el acampe y participando de cada acción. En esta experiencia colectiva, pareciera ser que con una claridad absoluta fueron las trabajadoras las que se dieron cuenta que solamente organizándose lograrían igualar sus derechos con los de los hombres y que solo así podrían tener mejores condiciones para todos. Así se explica que una de las principales referentes sea Catalina (del PTS y fundadora de la lista Bordó, agrupación que dirige hace varios años el cuerpo de delegados). Ella fue despedida pero, tal era el respaldo de sus compañeros y compañeras, que la Justicia reconoció que se trató de un caso de persecución política, que era delegada de hecho y la tuvieron que reincorporar. Esta victoria fue un impulso muy grande en la organización dentro de la fábrica, donde la Bordó ganó gran simpatía.

Las compañeras son centrales para comprender la tenacidad de esta lucha. No solo porque forman parte del activismo en la planta desde hace años, sino porque una vez desatado el conflicto han organizado el acampe en la toma, la difusión y la relación con los medios, movieron por todos lados el fondo de lucha y se bancaron, junto a sus compañeros, los gases y los palos de la policía el día del desalojo. Y hoy, con la carpa en Congreso, se las sigue viendo permanentemente organizando muchísimas actividades.

Si miramos este ejemplo o el de las trolebuseras en Córdoba o el de las docentes o la experiencia de las ferroviarias en el Sarmiento, no cabe ninguna duda del enorme potencial de combatividad y transformación que hay cuando se liga la lucha de clases con la lucha de género, que son dos partes de una misma pelea.

“El gran problema es la unidad”

La movilización de unas 20.000 personas el 18 de julio marcó al menos dos cuestiones: la vigencia de la bronca en amplios sectores contra el gobierno y la amplia solidaridad que ha logrado este conflicto.

Han recibido apoyo del SUTNA, seccional Oeste del Sarmiento, el FIT, IFS, Madres de Plaza de Mayo, Pérez Ezquivel, periodistas, Baradel, D’elía, las CTA, etc. “El día de la marcha salía la gente de los edificios, cantidad de dibujitos que nos dieron los nenes y nos saludaban. Gran solidaridad de los vecinos, acá en la carpa nos tocan bocina, nos dejan dinero, alimentos…”. Se combina la solidaridad de clase con la bronca que viene creciendo en estos meses. El apoyo al conflicto de PepsiCo expresa una continuidad con las movilizaciones masivas del “marzo caliente” o contra el “2×1” para los genocidas.

Y como se viene el panorama, lo que suena con mucha fuerza, la flexibilización laboral, tenemos que dejar de lado las diferencia y unirnos porque si dejamos pasar esa reforma laboral, no importa el color o lo que cada uno piense, nos van a hundir a todos. Hay que luchar porque nadie nos va a regalar nada.” En la charla en la carpa sale una y otra vez este problema ¿Qué hace falta? ¿Cómo nos unimos? “Falta que todos los trabajadores abran un poco más la cabeza. Yo mismo hasta hace unos años atrás cuando entre a Pepsico era un pibe que no me interesaba en política, el sindicato, ni nada… después de un tiempo, estás ahí, ves las injusticias, me empecé a interiorizar. Yo tenía muchos amigos de la verde [Lista que responde a Daer], pero con el tiempo ves quién está siempre y cuando hay quilombo se borran, vas viendo quiénes te bancan, quienes te usan cuando les servís y después se borran. Hay que hacerle ver al trabajador común quién realmente te va a ayudar, que sean ellos mismos los que abran la cabeza, quiénes defienden los intereses de los trabajadores y quienes no. Pero lo tienen que ver con hechos.”

Este conflicto está en un momento muy difícil. Al igual que muchos otros. La relación de fuerza con el frente patrones, Estado y burocracia, no nos favorece. Y desde ya que no podemos esperar que las elecciones nos solucionen demasiado. Han participado muchos sectores en los plenarios convocados por Pepsico, como ocurrió con AGR. Desde el acampe los compañeros se acercaron al piquete de los despedidos de Cresta Roja, de Atucha y apuestan a que esta carpa se convierta en la “carpa de los despedidos”. Ensayar formas con las que dar respuestas de conjunto al ajuste en curso son una necesidad urgente.

Cómo sigue…

Al cierre de esta edición, continúa el acampe en la Plaza Congreso, la campaña internacional de boicot a la marca, la difusión del fondo de lucha y seguirán con las asambleas y reuniones de coordinación con otros sectores para decidir nuevas medidas.

Por Facundo A., docente y militante del PRC.

Agradecemos a Walter, Fabián, Nancy, Patricia, Lucho -y los muchachos de Logística-, Camilo, a Martín y su papá y a todos los compañeros y compañeras que con sus relatos, ideas y opiniones hicieron posible esta nota.

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