Nuevo paro en el neumático

Desde las 13.00 horas de hoy, las tres grandes fábricas del sector -Fate, Pirelli y Firestone- se encuentran totalmente paralizadas frente a la falta de respuestas por parte de las patronales a los reclamos salariales.

Tras semanas de conflicto, que incluyeron asambleas de fábrica, movilizaciones dentro y fuera de las plantas, cortes de ruta, hoy vuelven a movilizarse al Ministerio de Trabajo para exigir una respuesta favorable a la demanda por aumento de salario y al histórico reclamo de que las horas trabajadas los fines de semana se paguen al 200%.

El pasado jueves 30 de junio, la conducción del SUTNA se reunió con el ministro de producción Daniel Sciolli. Según informaron en un comunicado oficial del sindicato, «el SUTNA reafirmó los sólidos argumentos que sostienen con fuerza los justos reclamos de todos los trabajadores del neumático, remarcando el atraso salarial que arrastra hace décadas el sector, los sistemas de trabajo que incluyen prestar tareas durante los fines de semana de mañana, tarde y noche, así como el escaso valor de la mano de obra que contrasta con la situación de grandes ganancias de las empresas. La cartera de producción dijo que tomó nota de los argumentos de los trabajadores e indicó que iba a dialogar con las patronales, teniendo en cuenta que la cartera laboral ya había fijado audiencia para el día lunes». El gremio sostiene que las patronales han tenido enormes ganancias en los últimos años, incluso durante la pandemia, lo que les permite muy holgadamente dar respuesta positiva a los reclamos. Mucho más teniendo en cuenta los recientes anuncios del gobierno en permitir acceder a dólares a las industrias que requieran comprar insumos en el exterior para producir. Vale mencionar que esta política fue insistentemente reclamada por los empresarios del sector, a la que el gobierno dio pulgar arriba.

En el marco de acompañar una nueva audiencia con esas mismas patronales es que se realiza durante la jornada de hoy un paro con movilización al ministerio de Moroni. En estos momentos, cientos de obreros del neumático se encuentran en las calles, en lo que es un nuevo capítulo de esta dura pelea. En momentos de agudización de la crisis social y política, al igual que los trabajadores de la línea 60, de Bagley o estatales de La Rioja, marcan el camino para defender los intereses del conjunto de lxs trabajadorxs: asamblea, paro y movilización. El panorama está abierto y durante la tarde de hoy se harán públicos los avances de dicha negociación. Habrá que ver como se desenvuelve entonces el plan de lucha, a las expectativas de que un triunfo de los obreros del neumático es un triunfo para todo el pueblo trabajador.

Por Facundo Anarres.

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Paro en la Línea 60

Desde la mañana de hoy, la línea de colectivos que une Barracas con zona norte, se encuentra paralizada. La medida se inicia como respuesta por parte de los trabajadores frente a despidos.

El paro por tiempo indeterminado fue anunciado en una conferencia de prensa el pasado viernes. Allí el cuerpo de delegados denunció los despidos por goteo desde el mes de enero y, en particular, de Carlos Zaragoza que además es delegado recientemente electo. El Grupo Dota despidió a Zaragoza cuando se oficializó su candidatura para delegado en mayo, lo que representa una clara práctica de persecución y discriminación sindical. Ante la negativa de la empresa de reincorporar al compañero y el silencio del Ministerio de Trabajo, el cuerpo laboral decidió esta medida de lucha.

De este modo, el paro total de la línea fue acompañado por la movilización al puente Pueyrredón y con el corte parcial de la Panamericana altura Maschwitz.

Los compañeros movilizados señalan que con este tipo de medidas, el Grupo Dota busca generar las condiciones para, por un lado, forzar al gobierno a que mantenga los subsidios -clave para las ganancias empresariales- para evitar la conflictividad. Y, por otro, atacar la organización gremial de base y poder avanzar con medidas que flexibilizan las condiciones laborales.

Como tantas otras veces, los trabajadores de la 60 demuestran que el camino frente a los atropellos patronales, en un contexto de crisis social y política como el actual, es la movilización y la lucha para conseguir respuestas favorables a sus reclamos. Desde el Periódico El Roble nos solidarizamos con los trabajadores de la 60.

Por Facundo Anarres para El Roble.

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Un avance hacia la igualdad para el feminismo sindical: “Nos costó pero se nos escuchó y yo creo que de eso no hay vuelta atrás”

Se sabe que, en promedio, las trabajadoras mujeres ganan menos que los hombres ya que realizan tareas con salarios más bajos o porque, producto del trabajo no pago en el hogar, se emplean menos horas en relación de dependencia. Además de esta desigualdad, y aunque cueste creerlo, hasta hace muy poco el gremio alfajorero, nucleado en la Federación Pastelera, tenía dos escalas salariales divididas por género. Frente a una misma tarea un empleado varón ganaba más que una mujer.

“Cuando una mujer y un varón entraban a trabajar a una empresa alfajorera, el varón entraba ganando con un 22 por ciento más siendo que básicamente hacían las mismas tareas y básicamente los dos estaban aprendiendo. Entonces, en ese sentido estaban en igualdad de condiciones” nos explica Natalia Angel, trabajadora de la fábrica Havanna, de Mar del Plata. 

-¿Cómo empezaron a organizarse?

Siempre hubo pequeños brotes de “¿por qué cobramos menos?” pero nunca llegábamos a organizarnos de manera tal para que esto diera frutos. Hace dos años atrás compañeras que hacían horas extras empezaron a ver la diferencia abismal que había sobre el valor de la otra extra, que es sobre la categoría que cada una tiene, y el valor de la hora extra de nuestros compañeros varones con mucha menos antigüedad que nosotras. A partir de esto decidimos hablar con todas, definimos un grupo que es el que iba a llevar las inquietudes al sindicato. Tratamos de consensuar acciones, tratamos de formarnos, de aprender de otros convenios, de buscar las leyes que nos regulan.Ya lo veníamos viendo en las leyes de protección en estas cuestiones de desigualdades que no podía haber una doble escala salarial, que estábamos discriminadas. 

-¿Qué vínculo tuvieron con el sindicato? ¿Cómo intervinieron?

El gremio tomó, puso manos a la obra en estas cuestiones y nosotras, no obstante, seguimos trabajando a la par con el gremio. Nos reuníamos todos los sábados en el sindicato con la abogada del gremio, María Silvia Coronel, y con ella fuimos configurando lo que hoy tenemos como acuerdo. Al principio nos costó muchísimo. Pasamos por audiencias que fueron bastante desagradables para nosotras. No encontrábamos el ámbito donde se entendiera de qué estábamos hablando. La negativa de la empresa al principio fue terrible hasta que después nosotras pedimos la intervención, no solo del Ministerio de trabajo a nivel regional sino de todas las secretarías de género que habían sido creadas en el Ministerio de trabajo. Y esto pasó a manos del Secretario de trabajo que es Bellotti. Ahí aparece en acción Patrica Saenz (Directora nacional de protección e igualdad laboral) y el tema empieza a avanzar y tenemos una propuesta real de la empresa en base a lo que nosotras ya habíamos elaborado luego de leer las definiciones del convenio y agarrar todos los puestos de trabajo que hoy por hoy hacían las mujeres y encuadrarlas en esas definiciones. Encuadraban perfecto. Esto se va a anexar al convenio, no es que el convenio se abrió en su totalidad, se va a anexar como una mejora sobre estos artículos.

-¿Qué pasa con las otras empresas alfajoreras?

Hoy por hoy este es un acuerdo que firmó Havanna con sus trabajadoras pero a nivel sindical es un acuerdo que se va a tratar de extender y que se tiene que extender a las demás empresas alfajoreras porque como ya se nos dijo: una doble escala salarial de esas características no puede existir más. Había otras empresas donde el problema ya estaba solucionado como en Balcarce, que ellas ya hace rato habían trabajado este tema, empresa adentro y sus delegados.

-¿Cuál es la situación en Havanna? ¿Ya se empezó a aplicar la escala unificada?

Después de años de no tomar mujeres, la empresa tomó compañeras mujeres y esas compañeras entraron ganando igual que los varones. Ya de hecho la empresa lo modificó.

Otra cosa importante que creo que es bueno resaltar es que las primeras recategorizaciones van a ser sesenta. Nosotras somos muchas más pero se consiguió que haya una cláusula para que cada seis meses se revisen las categorías, se revean los puestos de trabajo. Una vez que empiecen a recibir las categorías, es imposible no tener reclamos. En eso se está trabajando internamente en el gremio, ver cómo llevamos adelante los reclamos, para que la empresa categorice a la compañera si le corresponde. Por ahí a algunas nos va a tomar un poquito más de tiempo pero lo importante es que lo vamos a lograr. Lo importante, lo principal que queríamos que nuestras compañeras entiendan también es que esto es una apertura a un mundo de posibilidades que no teníamos, que de a poco vamos a ir ganando terreno, que en la práctica nos va a costar, en lo real, en lo concreto, trabajar con los encargados porque algunos son bastante detractores de esto pero ya está firmado, lo tienen que respetar. Vamos a tener que construir, dar pequeñas batallas todos los días hasta que esto se naturalice y se aprenda a trabajar de otra manera y con otra óptica ahí adentro.

Estamos re contentas y nosotras, el grupo que se formó y que estuvo presente en las discusiones estamos con más inquietudes y con ganas de generar otras cuestiones dentro del gremio que tienen que ver con las cuestiones de género. Yo creo que en el gremio tenemos un buen ámbito de escucha y de llegada para que las autoridades del gremio empiecen a modificar ciertas cosas. Nos costó pero se nos escuchó y yo creo que de eso no hay vuelta atrás. 

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Algunas reflexiones sobre la “prohibición” de usar la e

por Cecilia Segovia, docente de Lengua y literatura en escuelas de gestión pública de CABA. Referente y especialista en ESI. Tutora virtual de la Actualización académica en ESI del Instituto Nacional de Formación Docente.

@lalentedetina

Fui convocada por mail a asistir a una reunión con la directora de una de las escuelas donde trabajo hace tres meses. Allí me informaron que el padre de una de mis estudiantes de primer año había asistido dos veces a la institución para quejarse porque en mis clases uso lenguaje inclusivo. La primera vez sostuvo que yo estaba enseñándole a su hija a infringir una norma. La segunda que la obligaba a usar el lenguaje inclusivo. Esta vez llevó la carpeta de mi alumna como prueba y mostró que dentro de los pronombres personales yo había agregado elle y nosotres. La reunión terminó con la firma de un acta en donde se aclara que no obligo a nadie a usar dicho lenguaje y con un sinsabor que se me instaló en el cuerpo toda la jornada.

Aún sabiendo que había dado argumentos por demás válidos y certeros sobre por qué uso desde hace años lenguaje no binario y por qué creo que cualquier limitación al uso inclusivo de la lengua resulta discriminatoria, va en contra de la ley de identidad de género y viola el derecho humano a la identidad, salí de la oficina de la rectora abatida y angustiada. Mucho he pensado estos días entre clase y clase, entre charla y charla con mis compas. Acá les comparto algunas ideas desordenadas para que sigamos pensando juntxs:

¿Qué lugar ocupan las conducciones escolares?
Me pregunto cuál fue el objetivo real de ese encuentro. Las opciones que tienen los cuerpos directivos frente a una situación así son muchas. Personalizar una queja y responsabilizar y exponer a una docente nueva solo puede conllevar la intención de la intimidación. Un aviso para que “vea qué hago”. ¿Qué sucede si el padre sigue quejándose? Las comunidades educativas nos vemos en la urgencia de debatir qué posición queremos tomar ante quienes niegan identidades. Nos vemos en la obligación de pensar de conjunto qué rol tendremos frente a posibles reclamos de las familias que vienen con la información escuchada en los medios, que creen sin cuestionar o que encuentran en una retórica a fin, el espacio perfecto para diseminar todo su conservadurismo retrógrado y vetusto. En este sentido me pregunto cuál es el diálogo que habilitamos con las familias. La escuela también debería ser un espacio para contener e informar, explicar por ejemplo en este caso, que la resolución no habla de prohibición, incluso hasta se podría leer la resolución con el padre. Cuando consulté cuál era la posición de la escuela sobre el lenguaje inclusivo, la rectora evadió la pregunta y me aclaró que tengo libertad para expresarme, ¿entonces por qué esta reunión?

¿Qué hacemos en las aulas?
Cuando se conoció la noticia en los medios de esta supuesta prohibición, fueron lxs chicxs quienes sacaron el tema en el aula. En algunos casos con preocupación me preguntaron qué íbamos a hacer. Las aulas y pasillos de las escuelas de la ciudad tienen una presencia cada vez más visible de estudiantes lesbianas, gays, maricas, varones trans, travestis, mujeres trans, no binaries, género fluido y más. La escuela lleva siglos invisibilizando identidades, es preciso que comience verdaderamente a ser un espacio para todxs. Entonces frente al qué hacemos, lo único que se me ocurre como respuesta es garantizar derechos a todas, todos, todes como tarea áulica cotidiana.

¿Qué pasa con la ESI?
La ley de Educación Sexual Integral cumplió 15 años. Hace once que trabajo en docencia y jamás escuché que se haya hecho un acta a algúnx docente por no garantizar su cumplimiento. La decisión entonces -como todo- es política. La ESI incomoda, promueve la reflexión, plantea posibilidades, incluye y abraza. Su implementación es desigual y depende de la voluntad docente porque si bien el GCBA exige que haya equipos ESI por escuelas, no otorga horas rentadas para que estos funcionen. No contamos con recursos y todo lo que hacemos nace de la convicción de que estamos abonando a la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y amorosa aunque a veces cueste verlo frente a tanta violencia institucional y sistémica. Su efectivo cumplimiento es urgente porque lxs pibxs nos exigen estar a la altura de sus demandas, de las transformaciones que comenzamos como sociedad y que no van a detenerse.

Entonces qué hacemos. Cada día con más certeza, creo que frente al avance de las posiciones antiderechos, la respuesta es la organización. Resulta imprescindible generar proyectos colectivos junto a otrxs. Que la escuela sea la trinchera en la que transformemos la angustia en acción. Un espacio en donde quepan todas las identidades, sus expresiones y deseos. Frente a la violencia imperante, organización feminista de la esperanza.

Cecilia Segovia
Docente de Lengua y literatura en escuelas de gestión pública de CABA. Referente y especialista en ESI. Tutora virtual de la Actualización académica en ESI del Instituto Nacional de Formación Docente.

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