Entrevista al autor de “El sesentazo”, un trabajador de la Línea 60

Recientemente publicado “El sesentazo”, El Roble conversó con su autor Santiago Menconi para conocer mejor  la historia detrás de este libro: la lucha de los trabajadores escrita por los trabajadores mismos.

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El Roble: ¿Cuándo entraste a trabajar en la 60 y cómo empezaste tu actividad sindical?

Santiago Menconi: Yo entré a laburar a la 60 el 17 de junio del 2005 o sea que acabo de cumplir 11 años, tenía 19 años.

Mi viejo ya laburaba en la 60. Los delegados asumieron al mes de que yo entré. Antes había delegados re contra corruptos. Yo estuve un año y 8 meses en negro y al tiempo le decía a mi viejo: voy a hablar con los delegados para que me metan en blanco… porque estaban metiendo en blanco a todos los que estaban en el taller, todos los tercerizados. Mi viejo me decía: no, no te metas con los delegados… Yo entré a trabajar de control y llevaba plata de una cabecera a la otra, un día hubo un faltante de 5 mil pesos que me lo robó el que era en ese entonces el tesorero y me bajaron el sueldo a 300 pesos. Ahí me di cuenta que si no hablaba con los delegados me echaban y no iba a cobrar ni un peso. Hablé con los delegados y al mes estaba trabajando en blanco. Y ni bien entré empecé a activar, más que nada acompañar las marchas, los paros que en esa época eran por la reincorporación del personal tercerizado, me acuerdo que venía la barra de Chacarita… se estaba pudriendo. Y empezar a militar en serio empecé a los 23 años que tuve un click en la cabeza, me puse a estudiar sociología. Después dejé de estudiar y me volqué de lleno a la Agrupación Al Volante. En ese momento en la cabecera de Maschwitz trabajaba, Después vine acá (Capital) y después del asesinato de Mariano Ferreyra es cuando empecé a militar más en serio, cuando lo tomé como tiempo completo. Yo estaba trabajando en Plaza Constitución, me acuerdo que le hacíamos fondo de lucha a los compañeros tercerizados del Roca que estaban en la misma situación que estaba yo, eso generó mucha empatía. Y al ver lo de Mariano que era un pibe de un partido, que luchaba por los tercerizados, me hizo un click en la cabeza y empecé a militar de lleno y tiempo completo en la agrupación

ER: ¿Cómo surge escribir el libro?

SM: El libro empezó con la revista en realidad. Con Iván [NdE: un delgado de la 60] tenemos una revista que es de la Agrupación y teníamos la discusión de qué podía llegar a leer un chofer y decíamos: no, pero los compañeros no leen. Yo  ya trabajaba en maestranza y veía que las revistas las usaban como papel higiénico. Siempre discutíamos cómo escribir, con oraciones simples, dividir en párrafos y buscando ese medio empecé a hacer el facebook y dos años antes de que salga el libro empecé a tener un cuaderno donde anotaba las intervenciones en asambleas, apuntes durante las huelgas. Empezó a servir para los abogados cuando necesitaban algún dato. Después grababa intervenciones de los compañeros en las asambleas, de la vida en general, cosas que me causan gracia también.

El año pasado cuando fue la huelga de los 43 días, cuando empieza el lockout patronal, el 25 de junio, me llevé la computadora a la cabecera y empecé a tomar un registro más minucioso y cuando estuvimos en el acampe me iba a la estación de servicio y hacía un desgravado de todo lo que iba pasando: las intervenciones en asambleas, las distintas posiciones, las actas e intentaba a través de eso, entender qué estaba pasando  viéndolo desde afuera.

Fueron pasando los días hasta que en un momento tenía 40 páginas escritas y dije: con esto voy a hacer algo, pero laburando y estudiando se me complicaba bastante. En diciembre mi novia me dijo: ¿te vas a dedicar a escabiar o a escribir? y dejé el lumpenismo de lado, me senté el culo y estuve todo enero y febrero. Ahí me di cuenta de varios problemas. Estaba haciendo un libro de crónicas que no reflejaba la totalidad, entonces decidí por mas que no sea tan rico, hacer una primera persona plural, entonces estaba hablado desde el “nosotros”, fuimos, vinimos, hicimos y no desde mi mirada. Para poder enriquecerlo empecé a hacer entrevistas. Seis meses después de todo. Algunos me escribían cosas, y otros me mandaban audios. Después sumé algunas notas periodísticas, de videos, de noticieros. Hice un poquito de trabajo de hemeroteca y terminé haciéndolo. No terminó como a mí me hubiese gustado que quede pero tenía el compromiso político de publicarlo el día que se cumplía un año de que había empezado el lockout, así que está pendiente la corrección.

Agregué comunicados de prensa que sacamos, volantes… que en una crónica sobran pero al rescatar las voces de otros compañeros lo tenía que poner

En junio de este año sacamos el libro a las corridas, las correcciones las hice con la edición la hice yo, me ayudé un poco mi suegra. Podría haberle dado una vuelta de tuerca más pero todos me corrían con que nunca termino nada y bueno… lo terminé y ahora estoy pensando para fin de año sacar una versión corregida y agregada porque después del libro, cuando salió, muchos compañeros me decían: che, tal día te faltó tal cosa y empezaron a contar historias de cada uno que son muy ricas. El libro se nutre de historias y anécdotas que van haciendo a la lucha. Aparte para mostrar al trabajador. Porque la gente que lo ve de afuera, un trabajador común que no está organizado, lo ve  y dice: ese tipo es un robot. Para humanizar al trabajador, que hace las mismas cosas que hacen ellos pero a la vez que tienen conciencia de clase y que van a luchar por su clase, se organizan y la pelean. Entonces, todas esas historias que me fueron contando humanizan el relato y generan empatía con alguien que lo puede leer desde afuera.

ER: Estaba pensando en eso. Una vez publicado, si bien es poco tiempo ¿Qué repercusiones empezaste a tener, qué empezó a generar?

SM: Con Iván siempre quisimos poner una biblioteca, lo intentamos pero nunca nadie leyó nada. De hecho tenemos nuestras serias dudas de que hayan leído la revista de la agrupación pero cuando salió el libro era algo que habían vivido en carne propia. La devolución más linda que la tuve varias veces por suerte, fue: es el primer libro que leo en mi vida y eso es más que halagador. Y ahí empecé a decirles: si te gustó este libro tengo otro mejor, y ahí por ejemplo, Operación Masacre de Walsh lo presté como cuatro veces, empecé a prestar libros a compañeros que nunca habían leído, que el primer libro que habían leído fue El sesentazo, y empezó a generar eso.

Empezó a generar discusiones en cuanto a las conclusiones políticas que saqué en el libro. Había compañeros que tenían otra mirada. Sirvió para sacar conclusiones, generó debate, cristalizó las conclusiones también. En general cuando termina la lucha uno se va a la casa a mirar la tele y con el libro pudieron recuperar la experiencia, verla de vuelta y recuperar algunas conclusiones que se habían perdido.

ER: Eso es interesante, que el libro ayude para mantener una memoria de lo colectivo porque siempre parece que cada lucha se empieza desde cero.

SM: Sí, no es inocente eso. Cuando abrís el libro lo primero que tenés es la cita de Walsh: “Nuestras clases dominantes a procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengas héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas”. Esa experiencia colectiva es lo que intenta recuperar el libro, y además que bueno, a mi me gusta mucho la historia y me gusta mucho la historia de la clase trabajadora y la mayoría de los libros de la clase trabajadora están escrito 10 años después y recuperando las voces a diez años de distancia y por catedráticos. Es decir, está muy bien pero son los propios trabajadores los que tienen que escribir su propia historia y salvo el caso del compañero de Praxair que había escrito su lucha, de de su comisión interna, y alguna experiencia del subte, no había mucho. No había mucho en transporte, yo me puse a investigar para reconstruir la historia de nuestro sindicato que tenía un libro por la mitad del “Utazo”, una huelga del 89 y me di cuenta que hay un libro de Atilio López, hay un libro sobre la historia del colectivo y el de Ecotrans, “El micrazo”, escrito por Pacheco y por otro compañero, que era su tesis de sociología

 

ER: ¿Tenés expectativas de cómo repercuta hacia afuera, en otros sectores del movimiento obrero o del activismo?

SM: Hubo gente que lo ha leído y que le sirvió para entender lo que fue toda la lucha de la 60. Por eso también hubo una decisión consciente de incluir, para quien no lo vivió desde adentro, la historia de la UTA de la línea 60, de DOTA como para hacer una introducción. Después hago un prefacio donde aclaro todas otras cosas. La idea sería que sí, que se retome pero no depende de mí ni del Sesentazo.

ER: Estamos a tres meses de salida del libro, en un contexto muy complicado, con el accidente de David Ramallo [NdE: trabajador muerto durante la jornada de trabajo el 02/09/16]. ¿Es un capítulo más del libro o esto de David es otra historia?

SM: No es una historia nueva, es parte de la continuidad porque se inscribe dentro de la misma lucha. Si nos ponemos a ver los paralelismos entre la pelea que dimos el año pasado y ésta, se repiten dos ejes fundamentales. Por un lado, los dos parten del mismo responsable: el grupo DOTA. El año pasado la lucha empieza con un no cobro de boleto que fue una medida bastante innovadora, que fue lo que vinieron a atacar y por eso abandonaron las empresas. En este caso, frente a todas las denuncias que veníamos haciendo, el grupo DOTA vuelve a hace un lockout patronal, se vuelve a ir el sábado, el personal jerárquico abandona las cabeceras y hoy estamos en una instancia muy parecida a la que estábamos el año pasado. De hecho, políticamente es más desfavorable porque tenemos un fallo de la Corte suprema y ya lo están aplicando. En este momento tenemos a la UTA intentando dirigir nuestra lucha y si bien el año pasado la teníamos en contra y nos bombardeaba sistemáticamente, este año es una parte activa del quilombo porque están en el Ministerio de trabajo, firmando actas que desfavorezcan a los trabajadores. La lucha se inscribe en un contexto similar, quizás recrudecido con la asunción de Macri. Nosotros estamos mejor parados porque se pudieron acumular muchísimas experiencias. Tenemos la Agrupación que ya la teníamos pero ahora también tenemos comisiones mas organizadas: tenemos una comisión de salud en ciernes, que si bien alertó a los compañeros sobre los peligros de la nueva cabecera, si bien hizo la denuncia correspondiente respecto la rampa (como causa del “accidente  de David) y a las instalaciones en general, no logramos nosotros frenar el uso de la rampa y a nosotros nos duele. Y a su vez tenemos la comisión de prensa que está bastante bien establecida.

Una de las conclusiones del año pasado es que el conflicto que se esconde es un conflicto que está destinado a que venga la patronal y el Estado y lo hagan mierda. Entonces hay que ponerlo en boca de la opinión pública, por eso el año pasado, gracias a los compañeros de SIPREBA (sindicato de prensa) empezamos a armar una comision de prensa, que este año ya está operando. Tenemos una repercusión mediática distinta a la que tuvimos en el conflicto de los 42 días.

ER: Hablabas de una comisión de salud ¿Cómo es eso?

SM: Después del quilombo de los 42 días, empezamos a conocer que por estudios previos, el promedio de vida de un chofer de colectivo que se jubila a los 55 años, es de cinco años más. O sea, trabajaste 30 años arriba del colectivo, te jubilaste a los 55, diez años antes que el resto de los trabajadores, y tenés 5 años de promedio de vida. Nos empezó a pasar que teníamos un velorio cada dos semanas, empezamos a ver que mucha gente se moría. Gustavo, un trabajador que era enfermero, empezó a tomarle la presión a los choferes al principio del día y cuando terminaban su jornada de trabajo y nos dimos cuenta que la presión se iba por las nubes. El segundo caso: la empresa decía: son todos vagos, viven en la ART, tenemos un 10% de choferes enfermos o de ART. Empezamos a ver que las patologías se repetían y que eran las mismas, por ejemplo con problemas de cintura. Empezamos a investigar y era porque los asientos no cumplían con los registros ergonómicos que tenían que tener arriba del colectivo. Teníamos que hacer un estudio de cuerpo entero. Fuimos a un congreso de salud con los Metrodelegados, y conseguimos un médico estadounidense que vino, instaló un sistema para medir el impacto de los golpes al conducir el colectivo. Y sí, la mayoría de los choferes tienen problemas de columna, tienen problemas de disco. Yo mismo, tengo hernia de disco y no monto el colectivo. Tenemos compañeros con 32 años, diez años de trabajo y tienen 4 hernias de disco. Sabemos que ese compañero es material descartable, y tiene que seguir trabajando. En todas las líneas, en todo el transporte, un trabajador que se caga la columna, la cintura, la rodilla o la cabeza… es despedido. Entonces tenemos que pelear por el cambio de tareas, porque el chofer se accidentó trabajando para la empresa. La empresa ¿qué hace? Aplica el artículo 247 del Convenio colectivo de trabajo y te dice: yo te contraté para esto. Vos para esto ya no me servís más, te despido y te doy indemnización y el trabajador se va con la mitad de la indemnización, despedido, en la calle y enfermo. Nosotros creemos que los trabajadores no somos material descartable y por eso armamos la Comisión de salud.

ER: ¿Es sólo de trabajadores?

SM: Ni el Ministerio de trabajo ni la empresa ni el gremio ni la Superintendencia de riesgos del trabajo. Lo que nosotros fortalecimos también, que fue una de las conclusiones del año pasado fue una Agrupación Interlíneas, que junto con trabajadores de Ecotrans y de varias líneas, empezamos a armar una agrupación grande de trabajadores del transporte. Ahí tenemos varias comisiones, y también hay una de salud, así que venimos trabajando cuáles son las patologías que afectan a todos, qué les viene pasando. Un trabajo de relevamiento y de prevención también. Vino un médico y estamos dando charlas informativas. Están cortando muchos trabajadores por un enfermedad que tiene que ver con el hígado graso, podes tenerla si tuviste hepatitis, problemas hepáticos, si sos consumidor de cocaína o si sos alcohólico. Teníamos el caso de Daniel, que fue un despedido  de la 60 que le pusieron la categoría de “conductas adictivas” y era un compañero que era Testigo de Jehová, que no tomaba cocaína y no consumía alcohol. Había tenido problemas hepáticos en el pasado y lo echaron por conductas adictivas. Otro ejemplo es, los choferes son todos panzones y no es porque coman mucho es porque tienen un trabajo estresante, comen en el medio de la actividad y los nervios empiezan a hincharles el estómago. Son todas cosas que venimos viendo en las charlas con el médico.

ER: El tema de la seguridad y las comisiones de laburo es muy importante que puedan relevarlas. Nosotros venimos viendo que una segunda fase del ajuste viene por las condiciones de laburo. Por eso es importante que haya datos concretos…

SM: Salen a la luz cuando hay una muerte, porque el trabajador de Villa Crespo, el albañil (que murió en la misma semana que David de la 60) que desgraciadamente no tenía una organización atrás y ya pasó, fue una muerte, salió un rato y ya pasó. Por eso nosotros estamos poniendo en tela de juicio que hay problemas en las condiciones de salud, que tenemos atrás una Comisión de seguridad, higiene y salud y ya habíamos hecho relevamientos. Ya habíamos clausurado la cabecera anterior, lo que era todo el sistema eléctrico. Nosotros teníamos goteras en una máquina trifásica, cuando llovía salía el agua por ahí. Va un trabajador y se queda muerto. Y en esta nueva cabecera habíamos puesto el acento en que los elevadores no cumplían con las condiciones de seguridad y a la semana se muere un trabajador.

ER: Vuelvo al libro. Vos hablabas de las conclusiones políticas del Sesentazo ¿Cuáles son para vos?

SM: Una de las cosas que se pueden ver evidentemente es que a la hora de pelear contra los trabajadores, la empresa hace frente con el sindicato y con el Estado. Eso se ve reflejado en la connivencia que se tiene con el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Transporte, con la CNRT también.

Veníamos con un contexto en que las luchas obreras que se habían protagonizado habían sido derrotadas o no habían llegado al triunfo como el caso de Gestamp o en otro contexto también como los compañeros de Lear. Cuando empezó la lucha de la 60 muchos nos decían: ustedes se quieren colgar de un puente grúa” por el tema de Gestamp. Nosotros dábamos la pelea que había que hacer un frente no solo con los trabajadores de la 60 sino salir a buscar solidaridad a más líneas de colectivos, de otras organizaciones obreras y de los partidos políticos que estaban con nosotros. Nosotros sabíamos que teníamos que politizar la lucha de la 60 porque estábamos en un contexto de elecciones y si nosotros hacíamos presión podíamos llegar a un triunfo

Nosotros llamamos a todos los partidos políticos a que nos dieron apoyo. El kirchnerismo no nos dio apoyo, Macri por supuesto tampoco nos dio apoyo en su momento pero sí teníamos un frente de izquierda que estaba organizado y muchos partidos periféricos  que apoyaban la lucha de los trabajadores. Gracias a ese frente con organizaciones obreras, con partidos de izquierda, pudimos darnos cuenta que nos ayudaban para hacer un fondo de lucha, para meter un dictamen en Diputados. Entonces empezamos a armar una organización grande que excedía a la 60 y esa es una de las conclusiones: si el trabajador está solo y aislado está condenado de ir a la derrota pero que si hace un frente y se respetan las decisiones asamblearias de esos mismos trabajadores se puede llegar a derrotar cualquier frente empresario, sindical y patronal.

ER: ¿Cómo ves hoy la situación del transporte automotor?

SM: En este momento, es nefasta. Pensá que tenemos un Ministro de Transporte que es Dietrich, que tiene la concesionaria en Argentina de Volkswagen. Acaban de cerrar dos líneas ferroviarias como la de Chascomús. Creo que ayer el ministro salió a decir que el futuro del transporte de carga en Argentina son los camiones. Para los tipos es un negocio, porque el tipo vende camiones.

Hay algo que quizás nos favorece. El tipo está negociando también con Mercedes… DOTA no está ganando licitaciones ¿Qué empresas están ganando licitaciones? Las que tienen colectivos trabajando que le pueden vender desde el Ministerio de transporte. Por eso vienen subiendo otras empresas como ERSA, de Romero Feris o Metropol.  Las que son afines al Ministro de transporte van creciendo y los demás no.

Son líneas que al igual que DOTA y al igual que los pulpos de transporte, se manejan por afuera del Convenio Colectivo de Trabajo y cuando los trabajadores se quieren organizar le mandan todo el aparato del Estado para hacerlos pelota. A diferencia de otras ramas de la producción como la alimentación o el neumático que tiene tres grandes fábricas, el transporte está atomizado. Nosotros acá en Buenos Aires tenemos 300 líneas de colectivo. Imaginate a nivel país con los 110.000 afiliados que tiene la UTA. Es muy difícil armar agrupaciones en cada una de esas líneas sin que entre la burocracia y te las haga pelota. Por eso, como tarea pendiente es hacer grande la Agrupación Interlíneas para empezar a ganar cuerpos de delegados independientes a la burocracia y a las patronales para armar un gran polo de oposición y en perspectiva poder recuperar el sindicato.

ER: Se estuvieron escuchando noticias de que en distintos lados, no se entiende muy bien, en Córdoba tomaron una seccional, hay movimientos por debajo de Roberto Fernández que parece que tiene incendios por todos lados…

SM: En primer lugar tengamos en cuenta quién es Roberto Fernández hoy. Es un tipo que fue diputado de Menem, que había estado con Alfonsín, que después estuvo con Duhalde, que después estuvo con los Kirchner y que en este momento está con Macri. Es un tipo que es afín a cada gobierno.

La paritaria del transporte nos la dio en dos cuotas, recién cerrándola en enero hasta julio del 2017 por un 28% escalonado y en cuotas y lo hizo a la vez que el Ministro de transporte estaba anunciado el aumento de tarifas del 100% y un aumento a los subsidios del 30%. O sea, el sueldo del chofer del colectivo, que es un trabajo insalubre se viene a pique y los choferes cuando quieren hacer algo, se organizan de a dos o tres y ahí está operando la burocracia de la UTA para hacerlos pelota. La pelea viene por las condiciones de trabajo y por los salarios que hay. Ni hablar de los trabajadores de larga distancia donde la mayoría están precarizados, trabajando por contratos a tres meses. No hay planta permanente y casi ni paritarias tienen ellos.  Para ser una burocracia añosa que está en el poder tiene muchas internas como es el caso de Salta o Córdoba. En Salta se metió un grupo a sacar al Secretario General Jorge Flores porque habían proscripto a otro que es de otro sector de la burocracia así que se metieron adentro, con gente armada, le prendieron fuego la sede del Sindicato. Lo mismo pasa en Córdoba donde gana Salerno y ahora la gente de Peñaloza en connivencia con la UTA de Buenos Aires primero intentó sacarlo mandándole una intervención, no pudieron con eso, hicieron un paro por salarios que era mentiroso y después intentaron hacerlo pelota, le proscribieron los delegados de lucha que se montaron a la cabeza de todo eso. Hay una guerra intestina al interior de la UTA que es muy grande.

ER: Pareciera ser un buen momento para golpear…

SM: Sobre todo en la organización porque como te contaba, en la 60 nos costó 10 años salir a dar una lucha por fuera de los que es la 60. Interlíneas ya sacó una campaña por las paritarias. Ahora se vio suspendida por el asesinato de nuestro compañero David Ramallo. Pero sí es un contexto propicio para organizarse en contra de la actual dirección, por supuesto.

Quisiera cerrar la entrevista denunciando a Ángel Faija, Pablo Barros, Amilcar Tripoli, y a todos los directivos del grupo DOTA como asesinos de nuestro compañero David Ramallo. Quiero aclarar que no fue negligencia, que fue un asesinato que nosotros cantamos que iba a suceder y como no les importa un carajo la salud de los trabajadores, terminaron matando a nuestro compañero y aclarar que esos responsables directos están respaldados por los responsables de segundo orden que son responsables también, como el Ministerio de Transporte con Dietrich, como Mauricio Macri como Rodríguez Larreta. El asesinato de nuestro compañero se inscribe en la misma línea de la masacre de Once y en la misma línea de la masacre de Cromañón. Fue una imprudencia pero que estaba avalada por las coimas y la corrupción del Estado. Queremos poner el acento en eso, que fue el Estado y los empresarios los que mataron a David Ramallo.

 

Para el Roble:

Entrevista: Gabriel Frutos

Edición: Noelia Stoner y Gabriel Frutos.

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Archivado bajo Educación, Entrevistas, Exclusivos web, General, Históricas, Transporte

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