Jornada de lucha en el día del farmaceútico

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13 de abril, para muchos un día más, pero para más de diez mil trabajadores de farmacias es su día, es su derecho al descanso, es un día de reconocimiento a su esfuerzo y dedicación diaria en este oficio.
Mañana fría de domingo, el sol asoma tímidamente a la postre, sin calentar demasiado el lomo del laburante que se dirige a su puesto de trabajo; como el soldado que se dirige a dar una nueva batalla, una nueva lucha; por lo bajo grita su disconformidad, su deseo de que las cosas cambien, su anhelo de sentirse valorado por una empresa que, como mucho, le dará 25 pesos como recompensa por haber trabajado todo un domingo.
Mochila al hombro, camisa de poliéster celeste con bordado naranja con la leyenda “Farmacity” y pantalón beige, viaja algunas horas hasta llegar a su farmacia, a su trinchera y lo esperan otros compañeros, con la misma cara de resignación que este, lamentando otro domingo fuera de su hogar, el de no disfrutar junto a su familia de un almuerzo, de un paseo a la plaza o simplemente el de agasajarse con una siesta dominical. En lugar de ello, recuerda las caras de tristeza de sus hijos que se van alejando al mismo tiempo que el bondi arranca al destino indeseado.
Para él, disfrutar de un domingo, se ha convertido en un lujo.
Llega a destino, se prende un cigarrillo, hace tiempo, se rehúsa a entrar, reflexiona, toma coraje, llega a la puerta de la farmacia que se abre automáticamente y lo invitar a ingresar para continuar con su padecimiento.
Del otro lado de la ciudad, se escuchan voces, vibraciones como el caminar de un gigante, un sonido estruendoso como el rugir de un león.
Son los trabajadores de Farmacity que calientan sus gargantas en un grito profundo que dice…

¡BASTA!

Basta a la explotación, a la codicia, basta al maltrato y hostigamiento.

-Estamos acá por un domingo digno – dicen los pibes de Farmacity, mientras suenan incansablemente los bombos, los redoblantes y los fuegos artificiales iluminan el cielo a plena luz del día, reflejando que la lucha por sus derechos es la mejor manera de festejar su día, el “Día del Empleado de farmacia”.
Se suman cada vez más trabajadores, flameando sus banderas; no hay otra posibilidad que cortar la famosa calle de los teatros con el emporio del Abasto de fondo; los vecinos se arriman, preguntan, no entienden ni comprenden la situación, no pueden creer como “una gran empresa como Farmacity” les pague a sus trabajadores 25 pesos por trabajar un domingo, sin franco compensatorio… sin nada.
Los clientes, en una mezcla de sorpresa y curiosidad, se acercan y se solidarizan con los trabajadores de “farma”, piden firmar un petitorio, expresan su enojo, se retiran del local de Farmacity indignados con un compromiso de elevar su queja a los directivos de la empresa. Su malestar no queda allí, los escoltan y entre broma y broma, acompañan los cantitos que se pronuncian en contra de la explotación y a favor de la lucha obrera, de su lucha, de tu lucha, de nuestra lucha.

A los lejos, haciendo el aguante a los compañeros, se acercan “Los Rebeldes”, “Los Rebeldes de Martin Fierro” que desde Merlo trajeron su murga, su alegría y le dieron el color que le faltaba al festejo.
Mientras las bocinas de los autos circulantes por el lugar siguen el ritmo de la batucada, las pancartas y grafitis, como medio independiente de comunicación, expresan lo suyo, el motivo del porque los trabajadores de Farmacity salen a la calles, se manifiestan, se movilizan; el porqué de un conflicto que no iniciaron los trabajadores, sino la avaricia de una empresa que pretender enriquecerse a costillas de sus empleados.

En este marco de festejo y reivindicaciones, se termina otra jornada de lucha; no la ultima por supuesto, pero antes de ello, dirigen la palabra a todos los presentes los compañeros de Farmacity, del Dr. ahorro, Azul, Vantage y otras farmacias de menor renombre como así también los muchachos del depósito -CDF- de Farmacity que también dieron su pelea en contra de la tercerización y la precarización laboral cuando esta empresa intento pauperizar y basurear su trabajo. Si bien estos últimos están encuadrados en otro gremio, esa no fue excusa suficiente como para no decir presente. Todos ellos que mencionamos anteriormente expresaron su solidaridad con la causa, con la causa de los trabajadores de Farmacity.

Tampoco hay que olvidarse de las diferentes organizaciones obreras y barriales que de forma desinteresada dejaron bien claro su compromiso con la clase a la que pertenecemos todos, como el Frente de Izquierda, El PO, La FORA, el periódico sindical clasista “El Roble” y demás.

Pero sin duda, los estudiantes nucleados en la FUBA (Federación Universitaria Argentina) y en el CEFYB ( Centro de Estudiantes de la Facultad de Farmacia y Bioquímica) dieron la nota, acompañando todo este tiempo, todas las luchas que los empleados de Farmacity vienen realizando, entendiendo que la lucha de los estudiantes y trabajadores van en el mismo sentido, por el mismo camino ya que el día de mañana muchos de ellos también estarán de este otro lado. Y como dijo Matías Kennedy -Presidente del Cefyb- los estudiantes son un aliado estratégico de los trabajadores.

Y terminamos haciendo propias las palabras de Matías Pinto, delegado de Farmacity: “Perdamos el miedo, no entremos en el juego en el que quiere sumergirnos la patronal negrera de Farmacity ni otras instituciones, dejemos las diferencias personales de lado y vamos para adelante que todos juntos podemos!!!”

“Para disfrutar el mañana, hay que pelear el ahora”

 
Farmacity en Lucha.

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Sobre la huelga general en Paraguay

por May, para El Roble

En Paraguay el mundo se divide en dos: ricos y pobres, y como siempre los pobres son la mayoría. Esta mayoría excluida son los trabajadores, los campesinos y los estudiantes que intentan frenar la explotación y represión sistemática de la clase obrera mediante jornadas interminables, sueldos bajos y maltrato continuos. La protesta es reprimida a palazos y balas, sobre todo en el interior del país. En Paraguay los Marianos Ferreyra son cientos, y la vida vale tan poco que los casos rara vez llegan a la luz pública. De la mano de todos estos conflictos que no son nuevos, el nuevo presidente, claramente neoliberal, programa políticas de ajuste, tarifazos y privatizaciones.
En la manifestación de Asunción un miembro del MST comparó el gobierno de Cartes con lo que nosotros sufrimos con el menemismo (y todos sabemos cómo terminó eso) y explica más o menos de que viene el reclamo.
En principio la ley de ALIANZA PUBLICO PRIVADA (APP) le da el poder al ejecutivo para promover inversiones privadas por decreto, en infraestructuras de todo tipo y servicios que hoy dependen del Estado, y la explotación de esto por 30 y hasta 40 años. La ley es muy cuidadosa en no usar la palabra concesión, ya que en ese caso los proyectos deberían pasar por el legislativo. Otro de los problemas con la APP es que, al permitir las inversiones, está dando recursos vitales a los inversores como agua, hidrocarburos, control de rutas, control de la educación, entre muchos, y hace a Paraguay renunciar a su soberanía jurídica porque de haber conflicto se resolverá mediante un arbitraje, y el árbitro no va a ser otro que el Banco Mundial. Esta ley es la que deja en estado de indefensión total al pueblo paraguayo, porque la duración de las concesiones es tal que afecta al país más allá del gobierno de Cartes, que ya les está dejando leyes terribles, militarización y criminalización de la protesta para generar más impunidad de la que ya existe al momento de reprimir y meter miedo entre la clase obrera y campesina.
Cartes intentó calmar las aguas con un aumento ridículo por decreto del 10% del salario mínimo que lo lleva a 1.824.055 guaraníes (esto es más o menos $ 3500.-) y no se tocan los demás salarios.
Más allá de la APP, que va a acrecentar el desmantelamiento de lo público, todas las políticas que viene generando el actual gobierno vienen acrecentando la situación de pobreza e indefensión de la clase trabajadora, campesina y estudiante, por eso fueron los que generaron una coalición para llamar a la huelga general, que tuvo un alcance impensado, logrando un acatamiento casi total. Las calles de Asunción prácticamente vaciadas de transportes públicos, salvo por algún colectivo que al acercarse a algún punto de encuentro de los manifestantes era apaleado sin preguntas, por “traidor” a la clase. Salvo excepciones, en todo Paraguay se llevaron a cabo las manifestaciones y la huelga fue un éxito de organización y acatamiento (80% estima el compañero del MST). No hubo mayores incidentes violentos al menos en Asunción, por lo que el gran despliegue militar de Cartes en la plaza no tuvo sentido y esa era la idea (los milicos estaban bajo los árboles, para bancar el
calor pero no laburaron), y marcó al menos un antes y un después al oficialismo porque se logró la unión de tres frentes: uniones de trabajadores, campesinos y estudiantes, que creen firmemente que la salida es para el otro lado y levantan las mismas reivindicaciones:

- “Reajuste salarial del 25%, de acuerdo a la pérdida histórica del poder adquisitivo. Sector Público y Privado.
- Contra los tarifazos: suba del pasaje, productos y servicios básicos. Efectivo control de los precios de la canasta familiar.
- Educación y salud gratuitas y de calidad.
- Por la generación de empleos decentes, la libertad sindical y la contratación colectiva. – Derogación de la ley de Alianza Público-Privada (APP)

- Respeto a los Derechos Humanos y Sindicales
- Reforma Agraria.
- Contra el Modelo Conservador del Gobierno

- Por un modelo de desarrollo inclusivo”

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Compañeros de Curtiduría Gaita S.R.L.: Lucha en unidad para defender sus derechos.

Desde el miércoles 9 de abril, los trabajadores de Curtiduría Gaita SRL afiliados al S.E.C.E.I.C. (Sindicato de Empleados, Capataces y Encargados de la Industria del Cuero) decidieron en forma unánime el cese de actividades hasta que la patronal abonara los salarios adeudados. Esta resolución democrática de los trabajadores contó con las participación de los trabajadores de las dos plantas fabriles con la que cuenta Gaita S.RL., localizadas en José I. Rucci 1537 y Carlos Pellegrini  3946       (ambas localizadas en la localidad de Lanús) y los compañeros que desempeñan labores en los locales de Venta de la empresa ubicados en Capital Federal y Lomas del Mirador. En una contundente respuesta de los trabajadores a la constantes deudas que la empresa mantiene con los compañeros (segunda quincena de marzo, pago de vacaciones, salarios adeudados a Cros. con licencia por enfermedad, pago de horas extras) , se decidió no retomar tareas hasta que no se cancelaran las deudas existentes.

Durante la mañana de este viernes, todos los trabajadores participantes de la medida de fuerza resolvieron trasladarse hasta la Planta Rucci de la empresa, contando en la puerta de la fábrica con el respaldo de compañeros de otras empresas y los miembros de la Comisión Directiva del Sindicato.

Luego de arduas negociaciones llevadas adelante por la Comisión Interna de Delegados ( Cros. Oscar Saavedra y Alejandro Perez) conjuntamente con el Cro. Matías Garriga ( Vocal del S.E.C.E.I.C. y trabajador de la empresa) se logró el compromiso empresarial que los salarios adeudados correspondientes al mes marzo de 2014 serán cancelados en el transcurso del día de la fecha,  comprometiéndose la patronal a abonar las restantes deudas a través de un cronograma de pago que será puesto a consideración de la Asamblea de Trabajadores. Ante este logro, los trabajadores decidieron retomar tareas y en caso de incumplirse algunos de los compromisos contraídos volver a las medidas de acción directa.

Esta medidas contaron con la solidaria acción de los compañeros afiliados al Sindicato de Obreros Curtidores.

Esta histórica unidad de acción de los trabajadores de todas las unidades industriales y comerciales de la empresa afiliados al S.E.C.E.I.C., es un paso adelante en el accionar de los trabajadores en defensa de sus derechos.

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Triunfo de los trabajadores de Valeo y la importancia de los “sectores estratégicos”

por Gabriel

El 11 de marzo los trabajadores de la autopartistas Valeo lograron triunfar en la lucha que venían sosteniendo desde noviembre 2013 por el despido de 20 compañeros. Con distintos puntos de conflictividad, el reclamo central estaba puesto en lograr la reincorporación. Pero, luego del ajuste y la devaluación de este verano, se sumaron reclamos salariales.

Con el método de la asamblea, de decidir desde la base, se llegó a marzo planteando no solo la reincorporación sino un incremento salarial independiente de la paritaria. La empresa contraatacó anunciando el despido de 45 trabajadores más (entre los cuales se encontraban activistas y contratados -que debieron haber sido efectivizados por contar con la antigüedad suficiente-). De este modo se agudizó el conflicto, con la toma de la fábrica por 13 días.

 

Pero ¿Por qué se triunfó?

La unidad de los trabajadores en la empresa fue clave. Aun con sectores que no compartían la forma del reclamo, hacer primar a la asamblea como forma de tomar las decisiones más importantes redundó en el compromiso y la tenacidad para encarar cada medida que requirió la lucha (que incluyó paros, piquetes y la toma efectiva de la planta). El hecho de comprometer a la propia base, le dio al movimiento la conciencia certera del por qué era que se estaba luchando y la necesidad de cada acción directa que efectuaron. Allí se encuentra el corazón de cualquier lucha.

También es destacable la solidaridad con que distintas comisiones internas y organizaciones han rodeado este conflicto. Recordemos que para las mismas fechas coincidieron conflictos en otras dos fábricas de la UOM cordobesa (Rieter Automotive Argentina y Liggett), ampliando la conflictividad en el sector. Sin embargo, hay que decir también que el rol que jugó el sindicato, fue negativo. Dio la espalda al conflicto, con medidas sueltas de compromiso, nunca el paro activo. De haber contado con una estructura gremial al servicio de la lucha obrera hubiese significado, posiblemente, un triunfo más rápido tanto de Valeo como de las demás fábricas, así como la coordinación de las luchas y las medidas, y la difusión del conflicto.

Pero hay un elemento fundamental en este triunfo de los trabajadores. A saber: estar en un punto estratégico de la producción capitalista. Valeo es la única productora de faros y ópticas del país. Así, las terminales a las cuales provee se ven imposibilitadas de sacar su producción al mercado si no las abastece.

Al interrumpir este recorrido que hacen las mercancías hasta llegar efectivamente a ser consumidas (en este caso, el automóvil en la concesionaria), se golpea directamente a los capitalistas pues no pueden cerrar la rueda de sus ganancias. Este hecho no es menor. La lucha contra el capital debe ser precisamente eso: el golpe organizado y efectivo allí donde más duele, donde el capital está más concentrado, en donde se generan los mayores márgenes de ganancia, donde se explota de manera más intensiva la mano de obra. La correlación de fuerza de los trabajadores allí organizados es sustancialmente otra, mucho más favorable. No es casual que las burocracias más duras podamos encontrarlas en los sectores claves de la producción.

La ubicación estratégica que tiene esta autopartistas para la estructura industrial argentina, donde la actividad automotriz es central, hace que una lucha tenga altas chances de resultar victoriosa, como efectivamente ocurrió.

 

Conflicto victorioso.

Con la toma de la fábrica que puso en velo los acuerdos empresariales con sus principales clientes (Peugeot, Renault y Fiat, entre otros), aun con la orden de conciliación obligatoria y de desalojo a favor, la patronal debió ceder. De este modo, los trabajadores votaron en asamblea general aceptar la oferta y levantar la toma. Lograron no solo la reincorporación de los 65 despedidos, sino además un acuerdo salarial por fuera de la paritaria (abierta todavía al cierre de esta edición) de 300 pesos de mayo a julio, 400 de agosto a octubre, 500 de noviembre a enero y 600 de febrero a de 2015.

Pese al triunfo, quedó flotando la posibilidad de que la fiscalía –que representa a la empresa- impute a algunos trabajadores por la toma y otras acusaciones (de dudosa veracidad). Aunque la patronal se comprometió a dar marcha atrás con ello, debemos mantenernos alerta para rodear de solidaridad a los compañeros cordobeses, que, aun en duras condiciones, demostraron que sí se puede.

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